I Portfolio Speed Dating Roca Barcelona Gallery

Portfolio Speed Dating Barcelona 2015

La Roca Barcelona Gallery y los comisarios del evento, bRijUNi arquitectos, nos han invitado a la primera edición del Portfolio Speed Dating Roca Barcelona Gallery.

Según nos contaron la edición del año pasado fue todo un éxito tanto para los participantes como para el público. Estamos deseando asistir. Lourdes será miembro del jurado junto a un panel impresionante con fantásticos profesionales que tienen muchísimo que aportar. Yo estaré por allí de suplente y como siempre, contandooslo todo en tiempo real.

¡Rápido a inscribiros, que solo podrán participar los 80 primeros registrados!

Un extracto de la presentación oficial:

CONCURSO Portfolio Speed Dating 20 de junio a las 11:00 horas

Portfolio Speed Dating es un concurso con un formato ágil y novedoso, organizado por Roca, que pretende ofrecer a estudiantes de diseño, arquitectura y áreas afines la oportunidad de presentar su portfolio a reconocidos profesionales del sector.

PANEL 1
Izaskun Chinchilla, Jaume Prat, Valle Piñero Ortiz, Óscar Guayabero.

PANEL 2
Miquel Lacasta Codorniu (aquí Axonométrica by Miquel Lacasta) , Marta Poch, Jorge García de la Cámara, Lourdes Bueno editora de (arquitextonica of course…).

PANEL 3
Teresa Battle, Fredy Massad, Jelena Prokopljević, Curro Claret (ojo a su web que mola mucho).

PANEL 4
Borja Ferrater, Albertina Sáseta, David H. Falagan, Anna Bach.

I premios de arquitectura
COAS Sevilla 2015

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Imagen ©COASevilla reproducida con fines informativos

Estamos de enhorabuena. Después de muchos intentos por parte de muchos compañeros, el COASevilla ha conseguido poner en marcha una iniciativa de reconocimiento a la arquitectura de nuestra provincia y ha convocado los

I premios de arquitectura COAS 2006-2010

Voy a hacer un acto de lealtad sobrehumana, que luego dicen, y me voy a reservar mis opiniones sobre las bases de la convocatoria, ya se las he hecho llegar al COASevilla directamente, como deberíais hacer vosotros si las tenéis.

Dicho esto, que solo queda animaros a participar.

Rescatad esa magnífica arquitectura que pudisteis hacer en aquellos años y presentadla. Seguro que el jurado la reconoce.

Jaqueando el PS1.
O por qué el Cosmo de Jaque para el MoMA, no es lo mismo que el IKEA disobedients.

Aquí van mis dos céntimos sobre el pelotazo de la semana. Voy a ser breve, que es viernes y mi cerebro no da ya para mucho más…

Y aquí la banda sonora ideal para este momento histórico.

Jaque consiguió seducir a los curadores del MoMA con su reflexión casadelapraderesca sobre la desobediencia política transmutada en una pseudoinstalación más o menos bonita de muebles apilados de la empresa sueca.

Jaque ha vuelto a seducir a los curadores del MoMA para que le encarguen la instalación del YAP (disfrutad con el archivo, bellacos).

Y lo ha conseguido con una especie de máquina espacial.

Esto ya no es lo de IKEA, esto es otra cosa…

La diferencia entre la propuesta de Jaque, que aunque me chirríe su discurso me pone tela con los cacharros que hace y la forma que tiene de presentarlos, y –creo que todas– las demás propuestas de la historia del PS1, es que su cacharro hace cosas.

Y esto si que es una instalación performativa… Otra cosa es que sea buena.

Porque, salvando las distancias, la propuesta de Jaque, de innovadora tiene poco. Así a vuelapluma, os puedo decir que ya lo plantearon Ecologic Studio en la BIACS 3 de Sevilla, cuando yo era chico, en una instalación en la que tuve la suerte de colaborar. Aquí podéis ver algo del proyecto y de la cybernética que llevaba dentro.

De aquella instalación y de la tecnología biológica que supuestamente la hacía funcionar –no quiero recordar el caldo opaco y negro-verdoso en el que se convirtió el agua de los depósitos– a esta instalación performativa (no, no lo voy a llamar arquitectura) han pasado más de 5 años. Así que…

Espero y deseo sinceramente que la instalación de Jaque sea un éxito.

Y no lo estoy diciendo para que nos desbloquee en twitter (que nos la trae al fresco). Lo digo porque

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Jaque ha lanzado un enorme órdago que no se si va a poder aguantar.

Si llegáis al final del video, veréis que se mojan tela (chistaco) en cuanto a su propuesta de comunicación. Prometen –¿pueden?– que Cosmo va a tener una extensión digitalal que diga virtual lo bloqueo–.

OFFPOLINN se ha comprometido hacer pública, transparente, e interactiva, toda la performatividad de COSMO

¿Serán capaces?

Sinceramente –de verdad– espero que si. De conseguirlo, se abriría un enorme mercado de trabajo para todos los compañeros que se están dedicando a hacer este tipo de trabajos, que no dejan de ser un sector –si no numeroso, al menos sonoro– de la arquitectura española.

Y no os olvidéis de que si un arquitecto español consigue reconocimiento internacional, a todos nos aupa una mijita.

Y para terminar, por si acaso, y para evitar confusiones sobre lo que es y lo que no es, para nosotros…

ESTO NO ES LA ARQUITECTURA, ES OTRA COSA

Tras los datos.
Otras investigaciones sobre la arquitectura informacional.

Tras los Datos
Tras los Datos

Tras los datos. Interesantísima propuesta doble, el próximo jueves 5 a las 20:00 en Pasaje Tramallol.
Alberto de Austria de CeroJugadores (cerojugadores en twitter y cerojugadores en facebook) contará Aldea Lúdica.
Francisco Díaz de La Residencia CC (LaResidenciaCC en twitter y LaResidenciaCC en facebook).

Además de que ambos trabajan sobre la arquitectura informacional con muchísima potencia, me produce mucha curiosidad el planteamiento que ambos proponen, en el que intuyo mucha oposición hacia la arquitectura.

El resumen de los trabajos que tenéis en la convocatoria del evento ya es una buena invitación.

Architects stopped talking to cultural and intellectual audiences. They just started to have shoptalk about fabrication.

Los arquitectos dejaron de hablar a una audiencia cultural e intelectual. Simplemente empezaron a hablar en jerga de fabbing.
Traducción propia.

Gregg Lynn en Architectural Record conversando sobre la exposiciónArcheology of the Digital II: Media and Machines. Vía Karl Chu.

Arquitectura y responsalidad

Foto CC by-nc Pulpolux
Foto CC by-nc Pulpolux

Cerrando el año me veo forzado a escribir sobre la responsabilidad en la arquitectura. Porque se acumulan las proclamas arquitectónicas y van en múltiples direcciones:

Como la de Fredy Masad, diciendo verdades como puños y organizando una casi-trifulca pero que al final se quedó en nada porque a su artículo le sobraban doscientas o trescientas palabras y algún que otro calificativo harto despectivo que acabaron por distraer al personal de lo realmente interesante.

Como la de Karl Chu diciendo que el público en general no sabe el sacrificio que los arquitectos han hecho en pro del bien común y haciendo que nos preguntemos quién diantres ha pedido que se haga ese sacrificio.

Como la de Javier Terrados y su manifiesto que se titula “Lo siento, esto es arte”, en el que su apología del talento, la sensibilidad y otras virtudes puramente casuales nos parece que remiten y defienden de nuevo a esa imagen de los arquitectos como divos que tanto daño creemos que nos hace.

Como la de Aaron Betsky que carga contra el New York Times acusándolo de ir contra la arquitectura –así en general– y para hacerlo se permite usar afirmaciones como

“El hecho de que los edificios sean raros para algunas personas, y de que las cubiertas a veces goteen, es parte integral de la investigación y desarrollo de la disciplina

o

“La verdad es que la arquitectura no está hecha por o para ”un amplio espectro de la población”. Está hecha por aquellos que tienen los medios para encargarla, y refleja sus valores y prioridades.

Y teniendo estas cosas en la cabeza, cuando discuto con personas muy cercanas, me encuentro con que me dicen cosas como:

“Tú lo que tienes es miedo al intrusismo”

o

“¿Por qué crees que es peyorativo que se os diga artistas?”

Como no soy impermeable a las cosas que me dicen las personas que aprecio, me veo en la necesidad de explicar–me– una vez más lo que es para nosotros la arquitectura.

Para ello, nada mejor que usar a los otros para definir los límites de nuestro espacio de trabajo, nuestra posición en la profesión. Porque, pese a que creemos y somos conscientes de nuestra pertenencia a una realidad difusa, no podemos dejar que ésta sea confusa, intentamos aclarar–nos– las cosas.

Reaccionamos a las afirmaciones pseudointelectuales de Jaque, Franch y sus arquia-selectos, porque hacemos política con nuestro trabajo, porque trabajamos para las personas, para su vida y somos conscientes de que nuestras obras afectan a sus futuros. Pero por mucho que sea desobediente con el manual, apilar muebles de ikea no es hacer política y que la desemancipación sea motivo de gozo en un taller diy nos parece… mejor no sigo.

O si, sigo. Porque pese a que hacemos sacrificios, y son muchos porque nos negamos a ser una empresa, no hacemos más que los de otras personas que dedican su vida a trabajar con pasión.

Y creemos que no debemos ser mártires ni héroes. Que nadie nos lo ha pedido.

Creemos que debemos ser responsables, leales y buenos profesionales. Y poner límites. Poner límites a las horas que trabajamos gratis sin cobrar ni una mínima provisión de fondos. Poner límites a las noches en vela depurando un poco más la sección constructiva que no termina de encajar. Porque esos límites son los que nos ayudarán a construir una nueva profesión con la imagen que se merece, que no es la de mártires.

Esa imagen, espero, también debería estar claramente diferenciada de lo artístico. Porque el arte no es responsable, porque el arte se puede permitir tener goteras o responder a los designios del poder como dice Betsky. Porque el arte, como dice Terrados, investiga produciendo arte, como debería hacer la arquitectura, pero no tiene responsabilidades porque no tiene demandas apriorísticas.

Por eso, creo que los arquitectos deberíamos parecernos más a los científicos y un poco menos a los artistas.

¿Por qué menos a los artistas? Porque los artistas, pese a que su trabajo es avance indiscutible para el ser humano, son contingentes. Porque el arte no tiene límites ni razones.

¿Por qué más a los científicos? Porque los científicos investigan y progresan, como los artistas. Pero lo hacen sin gastarse fondos que no tienen, evaluando sus resultados (pinchad en el enlace al evidence based design que critica Betsky y veréis…) y sobre todo porque las cubiertas de la ciencia rara vez gotean. ¿Sabéis por qué? Porque los científicos investigan con responsabilidad.

Y esa, y creo que no otra, es la razón de nuestro miedo. Somos –quizás demasiado– responsables. Porque respondemos ante nuestros clientes, ante los presupuestos de partida, ante los contextos de trabajo, ante la ley, ante el seguro de responsabilidad civil decenal, ante nuestras organizaciones profesionales… pero esto no es demasiado. Son simplemente las reglas del juego que –muchos, pero no todos– hemos aceptado.

Los arquitectos debemos ser más responsables. Debemos ser más conscientes de las implicaciones y repercusiones de nuestro trabajo.

Me acabo de dar cuenta de la fecha. Si no escribo esto, a lo mejor hasta alguno se lo toma como una inocentada…

Asamblea ordinaria COASevilla diciembre 2014

Hoy hay asamblea ordinaria del COAS, como cada final de diciembre.

Se aprueban los presupuestos para 2015.

Según el texto de los presupuestos, aprobarlos implicaría explícitamente la adopción de dos acuerdos adicionales.
Estos dos acuerdos no estaban desglosados expresamente en la convocatoria como puntos del orden del día.
Dejamos a vuestro criterio la evaluación de la importancia de los mismos.

A nosotros nos parecen terribles.

La asamblea se celebrará hoy en FIDAS a las 19:00 en primera convocatoria y a las 19:30 en segunda. Cada compañero puede llevar hasta 3 votos delegados, siempre que los presente antes de la hora de la primera convocatoria al secretario.

Presentación del libro Acciones Comunes.

Ayer estuve en la presentación del libro “Acciones Comunes: Miradas e Intervenciones Urbanas desde el Arte y la Arquitectura”.

Aprovechamos para recordar a los editores que estamos algo tiesos y compramos pocos libros, pero que si nos los regalan estaremos encantados de hacer una reseña imparcial y rigurosa.

Tratamos de acudir siempre que se nos convoca, y con Juanjo y María, después de la última ocasión, teníamos que estar. Lo que pasó ayer allí, unido a todo el revuelo de los últimos días por el artículo de Fredy Massad, me ha hecho pensar mucho, casi hasta desvelarme ayer…

Me explico haciendo antes una breve crónica.
Comenzó una breve introducción por parte del director de la Fundación Valentín de Madariaga, para seguir con la presentación de Ferrán Ventura, editor de recolectores urbanos.
Fernán habló del momento de viraje –llevo tanto escuchando lo del viraje que tengo la sensación de viajar en espiral– de la arquitectura, cosa que me desconcertó, pero cuando hizo la cita de Sloterdijk para expresar su voluntad de que recolectores se convirtiera en un ¿aleotopo? volví a estar situado.

María hizo un despliegue claro y conciso de las intenciones, los por qués y las dinámicas del taller que fue el germen original del libro.

Entendí, con cierta claridad, que había un planteamiento claro de diferenciar las acciones del arte de las de la arquitectura.

Las referencias a la ciudad como el espacio común de las experiencias de todos o a las listas de Serra, o de Steven Holl me parecieron realmente inspiradoras.

La explicación de cómo habían articulado la presencia de los diversos agentes que intervinieron en el taller demostraba la coherencia de su trabajo. Como se suele decir no dan puntá’ sin hilo (Si queréis saber más sobre el mismo, os hacéis con el libro o vais directamente a la web que montaron. Por favor soles no más blogger).

La claridad se seguía perfilando cuando María mencionó, citando a Agustín Fernández Mallo, las dualidades música-literatura y arte-arquitectura, en referencia a la capacidad de los primeros términos de cada pareja para producir cambios efectivos y rápidos a nivel de aceptación social.

El espíritu del libro, como posibilidad de felicidad –entiendo que en tanto que objeto material y me inquieta la relación con el consumo– desde Borges fue sugerente, y con la referencia a su uso como manual para seguir incorporando acciones, no pude dejar de acordarme de otros manuales como Metápolis. ¿Son distintos?

Javier Terrados hizo otra intervención sugerente, el libro como generador de efectos secundarios, provocando en el lector una mutación en la mirada y ganas de hacer.
Me encantó la nota de que un espacio público cuando se genera tan entre amigos (como era el caso ayer) no está bien configurado. Tenemos que abrir las convocatorias más allá de la arquitectura.

Luego dijo que no entendía por qué se había separado la arquitectura del arte en el libro e hizo una enardecida defensa de la arquitectura como arte.

Y me descuadró. Porque puedo estar muy de acuerdo en muchas cosas, que la arquitectura nos da una posición respecto a las cosas –entiendo que es una forma de estar en el mundo y no de superioridad–, comparto que debemos tener la exigencia del artista –aunque hay artistas mediocres como en todo–, e incluso que podamos tener una actitud optimista como en el arte; pero con el discurso que estaba hilando no podía estar de acuerdo en la afirmación categórica de que la arquitectura ES arte.

Quise transcribir literalmente el manifiesto que leyó y que tituló “Lo siento, esto es arte”, pero fui incapaz. Cuando se repitieron varias veces las palabras talento, sensibilidad y desobediencia me pudo el desconcierto y la irritación. Creo que ese tipo de términos, que no los trabajos ni las actitudes que hay detrás, hacen más daño que beneficio.

Por cierto, que la construcción de la oportunidad de seguir haciendo libros a base de tratar de desmontar lo digital, vuelve a confirmarme la *preocupante desafección tecnológica de los arquitectos. Yo, no como Javier, si creo en los blogs y en sus capacidades. Pero eso es otro tema.

Terminó el acto y en el turno de preguntas no pude evitar, ante el silencio de la sala, pedirle a Juanjo y María que, si lo consideraban oportuno, se posicionaran en la dicotomía. Yo había entendido que era intencionada la escisión, y me parecía genial, pero Javier Terrados la había reconstruido introduciendo términos que me resultan –ojo que es mi opinión personal– altamente molestos en los discursos que se están produciendo en los últimos años.

Juanjo y Ángel, con citas externas que cimentaban sus respuestas, vinieron a contestarme que no querían taxonomías, que se cuestionaban qué es lo específico de la creación arquitectónica, que hay que estar de enhorabuena recordando una rocambolesca anécdota del festival del jazz de Sigüenza en la que un número de la Guardia Civil fue el encargado de discriminar entre el jazz y la música contemporánea.

Quizás últimamente yo soy demasiado el señor enojado del público de Sigüenza, que proclama enojado ¡esto no es jazz! pero hay muchos factores que intervienen para que lo haga.

Como decía antes –para mi– el daño que esta disolución de los límites entre arte y arquitectura produce creo que es mucho, y nada banal. Pero la explicación de esta idea es otra historia.

Volví a casa con la cabeza bullendo de ideas hasta casi desvelarme. Por suerte para mi y mis irritaciones, María, antes de la intervención calmada y medida de sus compañeros, me había contestado ya, con esa rapidez y franqueza que tan bien equilibra el tempo de Juanjo:

“Hay arquitectura que es arte, pero nosotros no somos artistas”.

Justo lo que necesitaba oir.