El trabajo apremia, pero la intensidad de algunas ideas y debates que se están generando con amigos y compañeros me empuja a no esperar y escribir esto.
Paula Álvarez, de SinStudio, en un post sobre la wikiplaza, plantea la necesidad de una arquitectura evolucionada, una arquitectura que a partir de la reflexión sobre las transformaciones sociales que han ocurrido en los últimos años sea capaz de integrar las aportaciones de otras disciplinas. La fundación Arquitectura y Sociedad, en el Campus de Ulzama plantea según el editorial de Félix Arranz, la oposición dicotómica entre los constructores y los pensadores, entre los hacedores y los proyectistas.
Ecosistema Urbano se pregunta cual es el papel del arquitecto en la realidad contemporánea y plantea como respuesta una apología de organizaciones híbridas, modelos más cercanos a organizaciones empresariales y que den respuesta a las demandas del mercado.
Nuestro desacuerdo con estas lecturas no parte realmente ni del rechazo a la posición profesional de SinStudio, paralela a la que podemos ver entre los equipos que Arranz incluye en el grupo de los pensadores, ni con una oposición al grupo de los constructores, ni con un rechazo radical a los modelos empresariales para el desarrollo de la arquitectura.
Nuestro desacuerdo parte del rechazo a la lectura excluyente que se hace en todos estos casos de una realidad profesional que en arquitextonica leemos como compleja y compuesta.
La WikiPlaza usa la arquitectura como componente contingente, como herramienta para vehicular acontecimientos, acciones y modos de habitar que superan modelos establecidos y posibilitan una realidad ampliada. La WikiPlaza, así como el m1ml o el EcoBulevar sin embargo no son en si mismos contingentes, igual que no lo son modelos de estudio-empresa como ACXT o Eddea.
Estos modelos de arquitecturas, experimentales o consolidados, son totalmente necesarios. La realidad ha evolucionado y como servidores de esa realidad nuestra obligación como profesionales es evolucionar con ella.
Sin embargo, la exclusión que estos modelos hacen es para con la parte, muy importante, de la sociedad que no ha evolucionado.
El empleo y la adopción de la tecnología en la arquitectura es trascendental, pero ¿qué pasa cuando nos encontramos con población que no tiene conocimientos para acceder a la sociedad de la información? ¿y cuando no se tiene ni siquiera acceso a la red? ¿Qué es para ellos la WikiPlaza?
La ecoeficiencia debe ser un componente ya indisoluble de nuestro trabajo, pero ¿qué pasa cuando no hay presupuesto económico para instalar ni si quiera paneles solares?
El incremento de la productividad y eficacia profesional debe ser un objetivo fundamental, simplemente por responsabilidad, pero ¿van esas estructuras empresariales a aceptar a clientes que demandan únicamente una pequeña vivienda unifamiliar o simplemente un informe de patologías en su edificio?
En arquitextonica creemos en un modelo ampliado de profesión, pero nunca en un modelo excluyente. La investigación, la empresa y la ecoeficiencia son frentes de batalla cruciales para la consolidación de nuestra profesión, pero si todos peleamos en esos frentes, ¿quién cubre la retaguardia? ¿quién hace los proyectos de rehabilitación autonómica? ¿quién hace las ITEs?