La ETSAS en la ETSAZ.
Crónica de un evento anunciado.

ETSASENETSAZ

fotografía © Félix Arranz

Después de un fin de semana tan gratificante no podemos menos que tratar de sintetizar las interesantísimas ideas que se expusieron en el encuentro entre escuelas y profesionales de Sevilla y Zaragoza que tuvo lugar en la ETSAZ-USJ.

Obligado igualmente dar las gracias a FIGUERAS International Seating por el patrocínio del evento y por toda la gestión que hizo que menos de cuarenta y ocho horas de encuentro tuvieran la intensidad de diez días de trabajo y el disfrute de un mes entre amigos.

Y por supuesto agradecer a Félix Arranz su invitación, la confianza que siempre deposita en nosotros nos abruma.

Un trayecto en el AVE distendido compartido con los participanes de Sevilla, acabó casi sin darnos cuenta con todos los participantes sentados en la sala del Patio de la Infanta de la Fundación Ibercaja.

El encuentro

Félix Arranz hizo una breve introducción del evento y de la necesidad y oportunidad del mismo, cediendo casi de inmediato la palabra al otro moderador de la mesa.

Narciso Vázquez, director de la ETSAS, abrió la mesa haciendo énfasis sobre la necesidad de reconstruir la ruptura existente entre la escuela y la profesión, recordando la histórica autonomía de las escuelas técnicas respecto a la universidad, y deseando que esta no se volviera a producir. Las escuelas de arquitectura no deben depender de los ministerios de fomento o vivienda si no del de educación. La docencia de la arquitectura debe reconstruir el puente con la profesión de arquitecto.

Antonio Estepa, de ER Arquitectos comenzó la serie de intervenciones exponiendo su visión de la profesión como una realidad plural y diversa. Su trabajo como docente, la labor de Jesús, su hermano y socio como vocal de cultura en el COA Jaén, y la de ambos como activadores culturales son coherentes con esta idea.

Fernando Pérez Blanco, de MedioMundo, a partir de la dualidad de términos que propuso Félix, oficio y profesión, centró el oficio como conjunto de herramientas que nos permiten trabajar y la profesión como los límites de nuestro trabajo. Respecto a la docencia de la arquitectura enfatizó la necesidad de que en las escuelas se aprenda a aprender. MedioMundo, el estudio que dirige junto a Marta Pelegrín es otro ejemplo estupendo de mucho oficio dentro de una profesión de fronteras muy abiertas y permeables.

Guzmán de Yarza, defendiendo la estructura profesional pequeña que casi todos los presentes compartimos como denominador común, habló sobre el cambio de posición que ha tenido que tomar la arquitectura, hacia una postura defensiva frente a los ataques que está recibiendo por acción u omisión de los arquitectos. Y en base a su trabajo como productor documental, también insistió en la diversidad y amplitud de la formación de los arquitectos.

En mi participación, traté de eliminar ligeramente el componente romántico que estaba leyendo alrededor de la idea de la pluralidad de posibilidades que nos da nuestra formación. En arquitextonica siempre nos hemos definido fundamentalmente como arquitectos, todo lo demás es coyuntural y por suerte disfrutamos haciéndolo.

Toño Loren, de ACXT, defendió un modelo bastante distinto al que se estaba planteando, que él definió como arquitecturías, estudios de arquitectura que sin necesidad de ser grandes, tengan la misma capacidad de acción específica que tienen las ingenierías. La visión que transmitió de su trabajo en ACXT, centrados en conceptualizar los trabajos en lugar de simplemente resolver, planteó un enfoque muy interesante.

María González de Sol89, reflexionó sobre la pérdida de capacidad de respuesta de la arquitectura frente a la sociedad, la falta de sincronía entre las demandas sociales y las propuestas de la profesión, insistiendo también en que aunque se está produciendo mucha arquitectura y muy rápido, esta no se valida por la falta de contraste entre lo que se demanda y la arquitectura que se produce.

Antonio Casas Cortés, desde una visión muy realista de los comienzos que muchos compañeros tienen en la profesión, volvía a la evasión de esa dura realidad mediante trabajos paralelos alrededor de lo digital.

Gabriel Verd, de Solinas y Verd, se centró en el carácter vocacional de la profesión, y en la necesidad de dar valor añadido, de que esa vocación nos haga realmente producir una arquitectura diferencial.

Alberto Casado, desde su trabajo del lado de la empresa constructora, definió su visión del trabajo del arquitecto como aquel que deja satisfecho a un cliente con una obra construida. Su enfoque particular es que todos las cuestiones sean satisfechas sin perder las ideas y que estas sean construibles.

Eva Luque de ELAP/Los del Desierto, con su concreción habitual definió su visión de nuestra profesión como un sencillo seleccionar+clasificar+reformatear la realidad, insistiendo también en que no podemos quedarnos en la simple construcción.

Belén Gómez retomó la idea de la pedagogía a los clientes. No tenemos demanda porque se desconoce lo que es la arquitectura.

Javier López del estudio López River y Pico, en una línea similar, argumentaba la obligación de los arquitectos de dar algo más a la sociedad, la mirada del arquitecto, capaz de comprender la realidad de otra forma.

Alejandro Sanfelipe y Paco Lacruz definieron su trabajo como desprejuiciado, defendiendo la acción frente a la opinión y el trabajo con los clientes liberado de ideas preconcebidas antes de su inicio. Retomaron el argumento arquitectura sociedad enfatizando la ruptura entre las dos y evidenciando la falta de interés que para ellos tiene un altísimo porcentaje de la arquitectura que ahora mismo se hace. Plantearon como una necesidad de la profesión la reinvención de esa arquitectura que hasta ahora mismo ha estado produciendo el mercado y que se ha demostrado fallida con la evidente falta de salida de la misma. Según Paco y Alejandro hay un mercado potencial de trabajo muy grande mejorando el producto actual.

Eva Morales de La Panadería, definió su posición profesional desde el rechazo que el academicismo de la escuela le produjo y que por reacción, la llevaron a ella y otros compañeros a formar el colectivo La Casita. Defendió la idea de eliminar de la ecuación al cliente, como ese agente extraño que te estropea la obra, e introducir al habitante como ese agente para el que hay que trabajar. También fue interesante su intervención alrededor de la necesidad de mirar a los años 70, tomando como referentes la escasez y las capacidades que para enfrentarse a ella se desarrollaron en la sociedad y la profesión haciendo que el arquitecto se convierta en un agente de proposición de enunciados en lugar de un mero resolutor de problemas.

Sebastián Cerrejón abrió el tema de los agentes con un nuevo componente que no se había tocado, el de la influencia de los políticos alrededor de la gestión y desarrollo de la arquitectura. Con varias referencias personales en las que se evidenciaba lo gratificante de encontrarse con agentes externos al proceso que comprenden la intención y capacidad propositiva de una obra y cuyo contacto hace que esta crezca.

Marta Pelegrín de MedioMundo, transformando el argumento de las relaciones que se manejan en la profesión, expuso su visión del papel de los arquitectos como mediadores entre la sociedad y la administración. Con una interesante referencia a la novela Solaris planteó la problemática de la arquitectura como una posible recurrencia de los problemas internos de la profesión al estar esta constantemente auto-imitándose.

Jaime Magén de Magen Arquitectos, retomó la complejidad de la profesión y de su dimensión pública y colectiva, argumentando que la pluralidad de agentes que intervienen en el desarrollo de todo hace que seamos solo una pieza menor de todo el proceso.

Santiago Carroquino se centró en la evidencia de que a todos nos gusta construir, pero que lo que construimos, tomando formas muy diversas, siempre son entornos en los que pasan cosas, entornos digitales, de obra, de acción, pero siempre espacios en los que ocurren acontecimientos.

Luz Fernández Valderrama abrió un argumento distinto alrededor de la necesidad de diversificar fuera del entorno y de las posibilidades que la reinvención como profesional nos permite, diseñando productos alternativos que nos abran otras líneas de desarrollo, dejando a un lado la creación de objetos arquitectónicos.

Lourdes intervino retomando la vocación de taller que siempre hemos tenido en arquitextonica aunque hasta ahora hayamos sido más oficina, y que desde la cercanía y el pequeño trabajo podemos tener mucha capacidad de acción.

Juanjo López transmitió su incredulidad ante la capacidad de las preguntas de conseguir respuestas pero convencido de la necesidad de plantearnos las mismas como parada reflexiva. Defendió también el papel del arquitecto análogo al artista como descubridor de relaciones.

Nacho González Olaya, cercano al argumento del arquitecto como mediador, comentó la necesidad de recuperar al arquitecto no como profesional ni como oficio si no como agente social, como ente reconocido por los otros con capacidad de intervenir con un enfoque determinado y propositivo.

Pepe Fau hizo una interesante apología de la necesidad de ejercicio que todos sentimos, de la incapacidad intrínseca que nuestra profesión, en tanto que propone realidades alternativas, no sea comprendida por la sociedad y de la necesidad de trabajar con unas aspiraciones controladas que hagan la profesión sostenible.

Rebeca Tristán, recordando el origen académico de la convocatoria cerró las intervenciones con la necesidad de una formación capaz de preparar a los alumnos para el desarrollo de la profesión.

La mañana del sábado la pasamos con visitas guiadas a varias de las obras de los estudios zaragozanos que intervinieron en la mesa.

Arquitectura de una calidad excepcional que esperamos contaros con algo de detalle próximamente.

 

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11 thoughts on “La ETSAS en la ETSAZ.
Crónica de un evento anunciado.

  1. Gracias Miguel por tu esfuerzo de sintesis y velocidad de reacción.

    Me permito continuar con la discución apuntando la reivindicación del oficio como maneras para el hacer pero guiado siempre desde el pensar.. oficio-hacer con sentido-pensar nos permite “actuar”.

    Me interesó también el apunte que hizo Juanjo López sobre el sentido elástico de nuestro oficio y de nuestra profesión.. una figura que es capaz de deformarse pero sin perder su centro.. creo que la arquitectura como toda disciplina necesita de esa capacidad de explorar y alimentarse de otras ramas pero sin abandonar la co-producción de espacios y entornos mas o menos materiales.. pues sino otros se encargarán de eso y ahí están nuestras ciudades…

  2. Gracias a vosotros, Fernando, como siempre decimos, es necesario que todo lo que pase se transmita, si no, ¿para qué?

    En lo que comentas, estoy totalmente de acuerdo, pero sobre los excursos que tanto estuvieron presentes, la conclusión que nosotros sacamos es que son provocados por las personas antes que por la propia condición profesional. Si los que allí estuvimos hubiéramos sido las mismas personas pero nuestra profesión hubiera sido la gestión empresarial o la producción de derivados cárnicos, creo que todos hubiéramos transmitido la misma potencia de intereses creativos paralelos a nuestro quehacer diario.

  3. Gracias, Miguel, por compartir la experiencia con vuestros lectores. Nos gustaría, si es posible, ver con mayor extensión lo que se dijo, si hay videos… Si no, muchas gracias igualmente!

  4. Lo sentimos pero creemos que no hay grabación. Estábamos en la mesa y concentrados en estar pendientes de todo el mundo. La próxima tenéis que asistir para no perderos nada…

  5. Miguel, muy bueno el resmumen que has hecho de lo que pasó el viernes por el Patio de la Infanta… francamente está todo más o menos sintetizado.
    Yo también me sumo a la opinión de Fernando y creo en que hay que saber enriquecer la profesión con cuestiones de contexto, pero siempre sin perder de vista el centro.
    En cualquier caso, el debate sigue abierto…..

  6. Un tema interesante que se barajó es el desinterés de muchos compañeros por al arquitectura. En paralelo a ese argumento se dijo que la arquitectura debía de dejar de ser autoreferente… ¿No os parecen contradictorios?
    Creo que la solución a la paradoja es, como bien decís, el enriquecimiento de la práctica con temas periféricos simultaneado con una mayor atención a nuestro trabajo entendido como mero instrumento y no como fin en si mismo.

  7. Pingback: veredes
  8. Enhorabuena Miguel; y decir que me parece muy bien que se “encuentren” escuelas entre sí: a ver si se produce más a menudo, y con más escuelas. Un saludo para los dos, A.

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