Estirando la arquitectura

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Foto CC by Fazen

Todavía en fase de recuperación de Arquiredes, un lunes de hiperactividad y defensa de diversos frentes me hace retomar muchas ideas que en el encuentro se tocaron y que quiero condensar. A esto se le llama empezar la casa por el tejado, pero como esta casa es nuestra…

Los estudiantes que penséis en montar un estudio con un par de compañeros y vivir de hacer casas unifamiliares y concursos, olvidáos. No tiene futuro.

Cita no literal de Paco González, director de radarq.net

Se que Paco González, director de radarq me permitirá la libre transcripción de esta frase de su ponencia. Cuando terminó y como buen miura entré al trapo, la definió como una simple provocación. A mi me provocó…

Me provocó no solamente por el ataque frontal y directo que supone al modelo de estudio que rige arquitextonica desde hace seis años y en el que evidentemente creemos. Me provocó por lo que tiene de demagogia, palabra que uso demasiado últimamente.

Decir que los modelos de estudios al servicio de las personas y de su vida individual no tienen futuro es una simplificación de la coyuntura que roza el absurdo. Igual que sería que yo dijera que es el modelo bajo el que todos los arquitectos debemos trabajar o que los colegios digan , que lo dicen, que las estructuras pequeñas están abocadas a la ruina y que debemos asociarnos en estructuras productivas mayores.

La polarización profesional es la auténtica condena, y defenderla en entornos académicos, de debate o de simple difusión me parece destructivo.

A los arquitectos no nos faltan herramientas para ejercer dentro de mil maneras de praxis. Es más, ante la diversidad de la realidad en la que trabajamos, tenemos la obligación moral de ejercer en todo el abanico de prácticas que puedan demandar nuestra intervención.

Lo que me parece peligroso es, al ir en busca de estas prácticas alejadas de lo convencional de la edificación, abandonar la práctica de lo que siempre ha sido simplemente arquitectura.

Somos personas, muchas, pero simplemente personas, y si en las escuelas cambiamos el modelo de profesional, y no estoy diciendo que el modelo académico sea el correcto, hacia otro cuyos enfoques salen de la arquitectura, acabaremos en una situación de vacío disciplinar.

Enseñemos bien la profesión en las escuelas, abramos enfoques, demos herramientas para que las operaciones transdisciplinares se produzcan, pero no dejemos de vigilar la arquitectura.

No podemos seguir tratando de ser sociólogos, antropólogos o geopolíticos. No lo somos. Podemos y debemos trabajar con ellos, cruzando nuestra aportación, que existe y es necesaria con la de otras disciplinas, pero no sustituyendo nuestras competencias por las de otros.

Nuestra formación nos ha hecho elásticos, pero nuestra capacidad como humanos nos hace limitados. Somos arquitectos, y si nos disfrazamos de otra cosa, dejamos de serlo.

Como personas podemos hacer otra cosa que sea tanto o más productiva que nuestra labor de arquitectos, pero si todos nos disfrazamos de otra profesión, no queda nadie para trabajar como arquitecto… a menos que lleguen otros a disfrazarse de nosotros.

Y por supuesto, dentro de los modelos de estructuras profesionales, hay una infinidad de formas viables. La clave de cómo hacerlas sostenibles no está realmente en su tamaño, si no en la forma de trabajar, en la ética profesional de cada uno. Los macroestudios son viables, igual que las asociaciones de guerrilla, igual que los microtalleres… solo hay que saber cómo, y los alumnos de arquitectura necesitan el conocimiento de la realidad y el criterio suficiente para discernirla.

Por suerte, estos alumnos, se están dando cuenta de muchas cosas que no hay que hacer.

CC BY-NC-SA 4.0
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35 thoughts on “Estirando la arquitectura

  1. Esta claro que nos encontramos con un vacío de trabajo creo que sin precedentes … los primeros en sentirlo hemos sido los colaboradores de los estudios, que en la mayor parte de los casos hemos sido mandados a casa por falta de trabajo y liquidez de nuestros jefes .. estamos obligados al cambio si queremos pagar nuestras facturas. Nunca viví un momento tan duro en lo profesional. Me han aconsejado abandonar el pais, buscar otros campos de trabajo dentro de mi formación, en fin … esta es la realidad. Que sobreviva “el mejor”???.

  2. La frase en cuestión, es provocadora en cierta forma.
    Nosotros vemos una realidad complicada en este punto. Por un lado, nos identificamos bastante con la estructura de estudio que desde arquitextonica defendéis. Además estamos de acuerdo en que ojalá no dejen de existir esos clientes que busquen calidad, que entiendan que el tiempo en el proyecto es su mejor inversión y que estén dispuestos a pagar unos honorarios justos por ello (de hecho, la administración, debería dar ejemplo, cosa que ya vemos que no ocurre).
    Pero por otro lado, no tenemos tan claro que podamos pensar que estas estructuras son un verdadero modelo de negocio, pues, quizás, la realidad que se nos viene encima no nos de la más mínima oportunidad. Creemos que serán muchos los que se disfrazarán de arquitectos y, por un módico precio y a la carrera, harán proyectos de arquitectura a todo trapo.

    Respecto a lo que comenta mrpink, poco podemos decir, pues vemos el panorama bien negro. Desde luego que buscar otros frentes en los que podamos ser útiles es una opción que no hay que descartar.

    Como siempre, felicidades por el artículo y hacernos pensar un poquito!

  3. Haciendo de abogado del Diablo (en esta ocasión llamado Paco) ¿no habrá querido decir que no debemos poner todos los huevos en el mismo cesto? Y qué, ¿si bien hasta ahora muchos estudios, más grandes o más chicos, se habían dedicado de forma exclusiva a la construcción, normalmente a baja escala, es ahora cuando debían convertirse en “entes” desde lo cuales comprender que la ciudad y la vivienda deben responder a nuevos modelos, provocando así también nuevos y diferentes tipos de trabajo?

    En mi opinión, sí creo que dedicarse a un solo palo dentro de nuestro amplio campo es un peligroso juego, a no ser que se sea muy bueno en ello y/o dispongas de buenos clientes; que el estudio sea más o menos grande sólo depende de su capacidad de adaptación al medio, buscándose cada uno su método.

    Por otra parte, en cuanto a los “disfraces” diferentes que puede adoptar un arquitecto, no seré yo el que le quite a alguien la ocasión y las ganas de dedicarse a un campo que queda “mas o menos fuera” de nuestras competencias; pero sí es un tema que me preocupa cuando durante muchos años los arquitectos en masa se han dedicado a la construcción con un nivel generalmente mediocre; lo cual nos ha repercutido a todos en general con la introducción de nuevos profesionales en campos que al principio nos eran completamente reservados.

    El disfraz de arquitecto “que proyecta y construye” nos lo hemos manchado ya bastante, por culpa, no de todos, sino de una mayoría simple.

    El problema y la solución radica en la profesionalidad, o mejor dicho, de la falta de la misma. Lo deseable es que allá donde vayas, especialízate.

  4. Mi opinión:
    LLRS: De los más fuertes no, de los más flexibles. Estudios más grandes que el nuestro, con más medios y más infraestructura han tenido que poner a gente en la calle. Nosotros seguimos abiertos… si fuéramos junco de ribera estaríamos casi tronchados, pero aún nos queda algo de capacidad de flectar…
    Loren: No es modelo de negocio, es modelo profesional que nos permite subsistir. Vuelvo a lo de la frugalidad que comentaba en vuestra casa… Si queremos oficina en propiedad al ladito del Colegio de turno y con plotter megachulo para los concursos pues así no se puede… que queremos vivir? Modelo bastante más que aceptable a costa de bastantes sacrificios claro.

    Álvaro: Lo que dijo es lo que dijo, y lo que critico es la irresponsabilidad de decirlo provocadoramente en un contexto académico. Llevo un rato dado clase como para saber que las cosas hay que darlas sin ironías, cinismo o recursos estilísticos. Claridad y concisión incluso para ideas de apertura. Y aparte, sigo pensando en que si los estudios se limitaran a hacer arquitectura, no edificación, de calidad, nadie debería convertirse en entes de nada…

    Pero donde dije digo… nosotros mismos estamos haciendo trabajos extradisciplinares…

    Lo único que pongo en crisis es la afirmación de que la arquitectura como profesión está condenada al fracaso.
    La arquitectura es un barco en pleno naufragio, pero si lo abandonamos cual ratas en desbandada, llegarán otros que no saben de lo que es capaz, y entonces si que se hundirá.

    Si reducimos nuestras pretensiones y asumimos nuestra responsabilidad creo que podemos sacar el barco a flote.

  5. Chicos dejaros de discursitos, el problema que tengo y tienen muchos compañeros es que estamos en casa, y vivimos de los mucho o poco que hemos ahorrado. Son malos tiempos para la lírica …

  6. El colegio de arquitectos de granada ha tenido que pedir una hipoteca sobre su edificio para poder mantener los servicios que presta a los colegiados a pesar de ser en estos momentos deficitarios y ha establecido un ERE sobre sus empleados … es decir, que algunos están temporalmente sin trabajar y otros trabajan menos horas. TOMA REALIDAD …

  7. Bien le ha ido al Colegio granadino…el Vasco-Navarro lleva ya más de un año en ERE, y con telarañas en las estanteríias de proyectos visados.

    Un saludo

  8. Lo que dice este buen señor desde Radarq es una verdad como un templo. Que todo el mundo sepa que si quieres montar un estudio con dos colegas y dedicarte a los concursos y ‘a lo que salga’, vete preparando porque estás abocado a la más espantosa ruina. Y no llenéis vuestro discurso de ampulosos eufemismos de ‘transversalidad’ y ‘extradisciplinares’: hacéis lo que hacéis porque no hay trabajo de arquitecto, y el resto es marear la perdiz. No es en absoluto irresponsable por parte de Paco González hacer esa afirmación, lo irresponsable sería no hacerla, lo irresponsable sería mantener a los jóvenes que estudian arquitectura en una burbuja de cristal en la que todo es posible. Desgraciadamente, esta carrera y esta profesión tiene poco futuro como tal, y eso hay que hacerlo llegar a todos los estratos, hasta la universidad. Clientes como los que decís que ‘salvarán el barco’ NO HAY. Nadie se preocupa por el tiempo o por la calidad del producto, sólo por el precio más bajo y el resultado más vulgar. Si habéis dado con un cliente así, mi más cordial enhorabunea y una pizca abundante de envidia sana, pero coincidiréis que no es lo más normal ni lo más esperable.
    No levanteis falsas cortinas de humo: montar un estudio con dos colegas para dedicarse a los concursos es como pensar que comprando lotería te aseguras resolverte la vida.

  9. JCPS, lo que defendemos es la no evasión de la arquitectura. Nuestro estudio se mantiene con esos clientes que seguimos manteniendo que si que hay, pero a costa de otros sacrificios.
    Evidentemente, afirmar que esto es fácil y que todo va a ir bien es una estupidez en la que no caemos. Minimizamos infraestructura, reducimos costes que consideramos prescindibles y hacemos que el barco flote.

    Nuestro estudio no nos da para vivir, vivimos de otros trabajos, pero de las seis viviendas que yo he visado en seis años a los cientos de vivienda que han visado otros compañeros “por año” hay muchos escalones que son los que tenemos que recuperar…

    Y vuelvo a decirlo, si todos abandonamos totalmente la arquitectura para dedicarnos a otra cosa, ¿quién hará arquitectura?

  10. Es muy pretencioso creerse en el depositario de algo tan hermoso es sus máximas manifestaciones artísticas. Como todo en la vida hay gente con mas y con menos talento y con mas o menos suerte en lo profesional. Eso siempre ha existido y existirá, ahora lo preocupante es que aquellos que nos consideramos jornaleros de nuestra profesión no tenemos trabajo, y en ese camino nos apoyan muchos. Toca ser realistas … como esta crisis sea muy larga …

  11. De pretencioso nada, responsable. No nos consideramos depositarios de nada, pero si nosotros (los arquitectos) no hacemos arquitectura, la cultura/sociedad no la reinventará, llegarán otras profesiones que la secuestren. ¿Miramos hacia Italia por ejemplo? Otro problema es que sigamos calificando las obras de arquitectura como manifestaciones artísticas… Creo que se contradice bastante con el hecho de que te califiques como jornalero. ¿En qué quedamos?¿Arte o artesanía? Lo de jornalero me parece casi igual de peligroso. El jornalero se limita a hacer las tareas que tiene para el jornal y volver a su casa a descansar (y a mucha honra) pero sigo defendiendo que si algo no puede ser la arquitectura es un trabajo. Otra cosa es que hablemos de edificación…

  12. Chico no todos somos ni seremos artistas. Ese entendimiento de la arquitectura solo como una manifestación artística me parece absurdo. La arquitectura es una profesión que en ocasiones no se defiende solo con la brillantez artística de los maestros, sino con el buen hacer de los jornaleros.

  13. Pero si el que las ha calificado de manifestaciones artísticas has sido tú! Yo lo que he hecho ha sido ponerlo en duda. Nos lees a menudo, no sabes que rechazamos siempre el calificativo de artistas? Pero el de jornaleros no nos parece tampoco apropiado.

  14. MENOS Y MEJORES. La única solución que le veo al guirigay es (1º) la definición de la demanda real de cantidad y tipo de profesionales y (2º) adaptar la realidad académica a dicha realidad. En medicina creo que hace más o menos así, y el paro en el sector es “0”.

    Con lo de cantidad de profesionales, me refiero a reducir radicalmente el número de facultades de arquitectura y por tanto, las plazas ofertadas. Y con lo de el tipo de profesionales, quiero decir especialización.

    No todo el mundo tiene por qué salir de las escuelas pensando que la única forma de ejercer la profesión de forma comprometida es haciendo concursos. Me consta, por ejemplo, que hay una demanda real de arquitectos especialistas en estructuras o instalaciones (no ingenieros, que abundan) que permitan externalizar partes del proyecto en estudios pequeños. Y sobre el debate arquitecto generalista-especialista, quedaría superado haciendo del proyecto en sí (el básico, si queréis) otra especialidad más.

    Lo que está claro es que si no nos hacemos necesarios para la sociedad, la sociedad va a dejar de necesitarnos.

  15. Muy oportuno Carlos, pero creo que el debate aquí no es sobre la especialización, idea que comparto. Nosotros trabajamos con compañeros arquitectos especialistas en estructuras e instalaciones. No son ingenieros, son arquitectos.

    Pero el tema que ponía en crisis es la demagogia de que el modelo de pequeña escala está condenado, y aquí haces tres afirmaciones importantes.

    La demanda real. Mientras la siga dictando el mercado inmobiliario, como ya se ha demostrado, esta no será real. Los arquitectos podemos vivir y trabajar en otro modelo productivo que aún está por definir.

    El compromiso está en los concursos. No hemos dicho eso. Los concursos dan una cierta autonomía de proposición que es muy productiva para el enriquecimiento profesional, pero son tan perversos que lo que dan por un lado lo quitan por otro. El compromiso profesional se demuestra en el día a día de nuestro trabajo. Igual en un concurso de chorrocientasmil viviendas que en la redacción de una ITE.

    Hacernos necesarios para la sociedad me resulta una idea pretenciosa. Nos pone por encima de la sociedad y creo qu eno es nuestra posición. Estar al servicio de la sociedad y que esta sienta la capacidad que tenemos de hacer la vida algo mejor… eso es otra cosa.

  16. “Los arquitectos podemos vivir y trabajar en otro modelo productivo que aún está por definir.” Me gustaría Miguel que me dijeses ese modelo productivo, porque me resulta un poco ‘ridículo’ este comentario. Usando el símil de Carlos, es como si estudiaras medicina y abrieras una charcutería utilizando tus amplios conocimientos de anatomía. O estamos desperdiciando facultades de medicina o ETSAs o algo no funciona. Es decir, dígamoslo claro, que en el fondo de todo este debate es patente que:
    – No hay trabajo para todos nosotros como arquitectos.
    – Sí es necesario abrirse ‘a otros modelos productivos’, es decir, NO TRABAJAR COMO ARQUITECTO
    – Por mucho que reduzcas costes, minimices infraestructuras y demás parafernalia, por lo que dices, tú vives de otra cosa que el hacer arquitectura. Por lo que entiendo que la arquitectura es para tí un ‘sobresueldo’ (con absoluto respeto). Así es fácil ‘pontificar’ sobre lo divino y lo humano y permitirse reunir buenos clientes (que repito son los menos, y ante eso no acepto discusión), para hacer buenas obras de arquitectura. La realidad inmensa de otros muchos compañeros es que NO hay clientes, los que hay no valoran la calidad; los concursos son un camino abocado a la ruina monetaria y psicológica del estudio, y la competencia es cada vez más amplia y canina (bajadas de honorarios en concursos de licitación del 40%). Ante eso, permíteme que me muestre pesimista (o, como decía otro, un optimista bien informado). Tengo un enorme compromiso profesional, pero nadie me deja demostrarlo.

  17. El modelo productivo del que hablo es cambiar la realidad. Antes, cuando no había crisis, había compañeros haciendo proyectos de edificación, que no puedo llamar de arquitectura, de mil y pico de viviendas en un solo estudio… ese proyecto, entendido de otra manera, fragmentado, produciendo otro tipo de arquitectura, repartido en manos de quince o veinte estudios distintos genera otro modelo productivo que es más que viable.

    Los promotores no venden porque el público se ha dado cuenta de dos cosas. Una que ya no se puede especular, y dos que el producto que se ha estado ofertando es, en líneas generales, una basura.

    ¿Sobre la cantidad de trabajo que hay? ¿Cuántos compañeros conoces que estén haciendo ITEs? El parque de viviendas que tienen el plazo caducado es enoooorme y ni siquiera los arquitectos técnicos están entrando en ese pastel porque están pendientes de otras cosas…

    Y sobre nuestro modelo, sigo diciendo que no es la panacea, pero no acepto la condena. Nosotros somos optimistas.

    JCPS, como bien dices, es fácil pontificar, o como dicen otros, hablar es gratis. Lo difícil es saber que no tienes fondos para hacer más de dos o tres concursos al año. O saber que aunque necesitarías tener varios colaboradores más para hacer las cosas todavía mejor tienes que aguantarte y tener solo a tres a media jornada que es lo que nos podemos permitir… y no sigo que quiero seguir con mi optimismo recalcitrante.

    Pontificar es fácil, pero de ahí a asumir que nuestro día a día no es más duro que el de los demás… pues como tú bien dices no y no admito discusión.

    Lo único que quiero transmitir con nuestro optimismo es que no está todo perdido, que los clientes buenos existen y hay que mimarlos, que sacar un estudio adelante cuesta pero se puede conseguir, que no hace falta tener un estudio supercool cerquita de tu colegio profesional para poder trabajar a gusto, que tener el estudio al lado de la cocina de tu casa no genera ningún tipo de locura transitoria, que tener un trabajo paralelo que te satisfaga y te permita vivir mientras peleas por el estudio hace las cosas algo menos duras aunque tardes más en crecer…

    En fin, lo que tratamos de transmitir es que creemos que no está todo perdido. Solo lo estará si lo damos por perdido…

  18. Me parece que, repito con todos mis respetos, tu discurso roza la ingenuidad en muchos puntos. Dices: “El modelo productivo del que hablo es cambiar la realidad. Antes, cuando no había crisis, había compañeros haciendo proyectos de edificación, que no puedo llamar de arquitectura, de mil y pico de viviendas en un solo estudio… ese proyecto, entendido de otra manera, fragmentado, produciendo otro tipo de arquitectura, repartido en manos de quince o veinte estudios distintos genera otro modelo productivo que es más que viable.” Para que ese cambio se produzca, cómo se realizará?
    Comenzamos por el promotor? Tío con millones de euros (en el mejor de los casos, en el peor, imputado en el caso Malaya) que quiere hacer 1000 y pico viviendas. Dile que no, que no se la va a encargar a un sólo arquitecto que es el que siempre le hace sus cosas a precios pactados y (en el peor de los casos) con chanchullos con la administración. Su respuesta no sé si sabes cuál será, pero no creo que deba anticipártela.
    – Comenzamos con el arquitecto? ‘Mira, compañero, que en aras de un mejor modelo productivo, no vas a hacer 1000 y pico viviendas, vas a hacer 20, y el resto entre los colegas que somos nosotros, para repartir el trabajo y hacer viviendas lo que es bien hechas, no las tuyas que son una caca.’ Su respuesta es más dudosa, pero seguramente sea también en contra del modelo productivo.
    – Comenzamos por la administración? Miren, no desarrollen planeamiento en parcelas enormes, sino en parcelitas chiquititas para que los pequeños promotores puedan meter mano en el negocio. El concejal de turno del partido de turno del ayuntamiento de turno te va a responder que ya ha hablado del tema con los promotores terratenientes de siempre y que mejor pienses otra cosa para eso.
    – comenzamos por la escuelas? expulsando arquitectos a camiones, devaluando la mano de obra y proliferando por doquier (recuerdo que este curso han abierto Zaragoza, Toledo y Murcia). Éramos pocos y parió la abuela.
    – comenzamos por los colegios profesionales? … a esos, mientras que vises, les da lo mismo ocho que ochenta.

    Me parece que las soluciones que proponéis son un tanto irreales, y brindis al sol. Y toma, yo ya sé que hay que reducir gastos y que no hace falta tener un loft junto a Gran Vía con muebles de diseño… ¿dónde te crees que estamos la mayoría de nosotros? No es que ataque tu optimismo, que me parece estupendo, ‘ataco’ tu ingenuidad de soluciones aplicadas a la extensión del ‘parque de arquitectos’, donde no todos nos vamos a poner ahora a ser bloggers, librepensadores o activistas filosófico-poéticos, pese a que todo eso esté muy bien, pero entonces, bórrame de arquitecto y no me cuentes como tal.

    No todo está perdido, eso es claro. Pero yo, personalmente, veo que habrá que rebuscar entre la mugre de este vertedero para encontrar algo.

  19. Irreal, fantástica, utópica… llámalo como quieras. La opción del abandono siempre está ahí. La opción de seguir degradando la arquitectura porque no hay más mimbres, seguir rebajando honorarios porque a los compañeros de la administración les parece oportuno, seguir haciendo proyectos en dos días porque el promotor te aprieta… esa opción para nosotros no es válida, y por eso hacemos excursiones a otros trabajos, pero, de momento, no abandonaremos la arquitectura.

    Si tu opción es seguir hundiéndonos en la ciénaga de la desesperación (es que me ha tocado la fibra poética) me vas a permitir que pase… prefiero seguir luchando, que al ver el blanco y rojo de la web se mezclan cosas y a lo mejor todo nuestro rollo parece rosa y facilísimo, pero os puedo asegurar que no lo es. Tenemos los pies en el suelo, donde nos negamos a meternos es en el fango.

  20. De cualquier forma y por recentrar el tema.
    El artículo hablaba de no abandonar la arquitectura. De hacer trabajos paralelos, convergentes o divergentes. De explorar otras prácticas profesionales… pero sin dejar de hacer arquitectura…

  21. Volviendo a los primeros comentarios del post, creo que ni una cosa ni la otra. El modelo de oficina pequeña que hace su trabajo con entusiasmo puede funcionar, pero que hoy en día, partir de cero con ese modelo es poco viable.
    Este modelo de estudio puede funcionar hoy si has conseguido un impulso de trabajo algunos años atrás, si has hecho un esfuerzo en producir arquitectura de calidad cobrando los mismos honorarios que otras oficinas que se han dedicado a construir todo lo posible sin estrujarse mucho el cerebro, si has mimado al cliente,… vamos, si has intentado ser un buen profesional y has creado una inercia, un boca a boca, que te sigue dando algunos proyectos para ir tirando.
    Las oficinas que han crecido en la última década a base de unifamiliares de copia-pega y de bloques casposos de tropecientos pisitos han pegado el gran batacazo. Las que han ido construyendo una oficina, grande o pequeña, desde el buen hacer, están sobreviviendo (al menos en la mayoría de los casos que conozco). Es lo que tienen las crisis, que son devastadoras pero hacen limpieza y se llevan el forraje para dejar a la vista las piezas sólidas de la profesión.
    Sobre la situación académica también se podría hablar, así como de la superpoblación de arquitectos o del tema de la especialización, que como decían en un Scalae, es peligrosa porque eres muy sensible a los cambios de medio, pero todo esto son cosas que daría para muchos más post.

    Como decía al principio, creo en el modelo de la oficina pequeña que trabaja con entusiasmo y saca tiempo y dinero para hacer un par de concursos al año y mantenerse frescos pero, hoy en día, decirle a los estudiantes que cuando salgan van a poder ganarse la vida así sería engañarlos. La gente que conozco que acaba de terminar, o ha emigrado o han optado por seguir formandose para cuando la cosa se abra un poco. No se que haría yo si saliera este año de la escuela. Miedo me da….

    Que una solución pase por abrir nuevos frentes podría ser, se me ocurren mil campos interesantes tangentes a la arquitectura, que podrían enriquecerla, no sustituirla, pero no veo como podría ayudar esto a mantener una oficina.

  22. Sobre el tema de otras practicas profesionales…
    Acabamos de regresar de la 6ª Bienal Europea de Paisaje de Barcelona. Y hemos constadado que existen otros paises en los que en trabajos de ingenieria (proyectos de infraestructuras, adecuación de margenes de rios, tratamiento de zonas de inhundabilidad, …) participan arquitectos paisajistas como parte del equipo. (involucrando a nuestras administraciones existiría un gran campo de trabajo)
    Por otro lado también hemos descubierto que existe una Asociación Española de Paisajistas que más que agrupadora es excluyente ya que para asociarse es necesario haber cursado estudios específicos de paisajismo (no vale con las asignaturas optativas de la carrera) o ser un paisajista de reconocido prestigio (que habrá que ver quien evalua esto). Además nos consta que la asociación está presionando para lograr que solo los miembros de la asociación puedan acceder a ciertos concursos o trabajos.
    Además, en el congreso, nos han regalado la revista “Paisajismo” nº 32 en la que se anuncia que, gracias a Bolonia, han conseguido que la ANECA apruebe el primer plan de estudios del Grado de Paisajismo y que este es el primer paso para conseguir unas atribuciones específicas y exclusivas para los paisajistas.
    Moraleja: en España luchamos por excluir más que por incluir y la tergiversación de Bolonia es fehaciente. ¿Que será lo próximo? Un grado de Urbanismo, un grado de Cardiología,…
    En lugar de pocos grados y muchos master para favorecer la flexibilidad luchamos por grados con atribuciones y excluyentes…
    IMPRESIONANTE

  23. Felicidades por poner sobre la mesa EL TEMA de nuestro tiempo.
    No puedo discrepar con nadie, y ya lo siento. Muchas de las cosas que se han dicho, por no decir todas, están tocadas por la frustracción o una esperanza no se si con fundamento.
    Coincido en parte con Lorenzo, con Carlos y con Miguel, entiendo bien lo que sienten JCPS y LLRS…
    No se si los arquitectos podemos hacer a gusto muchos otros trabajos que no sean el proyectar… a lo mejor es que cualquier trabajo lo debemos hacer como un proyecto… que se yo.
    Organizar gentes como si hiciesemos un proyecto, o muebles o estructuras. Eso no sería abanadonar la arquitectura… ¿O sí?.
    Navegamos todos en el mismo mar de dudas.
    El hambre tiene estas cosas. De cualquier modo me parece que la arquitectura no necesita defensores. Las obras, pocas, hablan por si mismas.
    Enhorabuena, Miguel, por sacar todo esto a colación.

  24. Hola a todos, llevo tiempo leyendo algunos post de este blog y me parece que el tema que se ha sacado es muy interesante, y se agradece que en algún lugar se pueden hablar de cosas serias. Habitualmente, y pienso que de forma un poco equivocada, intentamos encontrar respuesta a problemas referentes a la arquitectura mirando sólo al mundo de la arquitectura. Por eso, hablaré de cosas que poco o nada tienen que ver, aparentemente, con el ejercicio profesional de un arquitecto, pero que por lo menos a mi me han ayudado. Pido disculpas anticipadas por el tocho. Estos son los datos:

    En 1959 existían en España 3 escuelas de arquitectura que titulaban a 3,631 arquitectos por año, dando una ratio arquitecto/habitante de 0,11. En 2009 había en España 31 escuelas de arquitectura que titulaban al año a 49,975 arquitectos, dando una ratio arquitecto/habitante de 1,15.
    En 1960 se visaban en España aproximadamente 150.000 viviendas al año; en el pico de la precrisis del 73 se llegó a 550,000, en el 92 a 400.000 y en el pico de la burbuja inmobiliaria (agosto de 2006) 950.000 viviendas. Actualmente, con los últimos datos, que se corresponden con el período que va de Junio de 2009 a Julio de 2010, la caída de viviendas visadas con respecto al pico de 2006 ronda el 80%. Andamos ahora mismo en un ritmo de aproximadamente 75.000 viviendas anuales (aproximadamente la mitad que en 1959)
    Actualmente la deuda pública+privada de nuestro país es el 270% de nuestro PIB.

    Con estos tres datos, hago unas consideraciones sobre las posibles salidas profesionales del arquitecto, esperando que aporten algún dato adicional al debate.

    Con una deuda pública y privada tan grande, ni las administraciones públicas ni las empresas privadas se van a gastar dinero en nada que no sea estrictamente necesario para el funcionamiento básico del Estado (policía, pago de nóminas, sanidad, educación, prestaciones por desempleo…), ya sea porque Europa ya controla nuestros presupuestos de facto.Traducido a nuestra realidad inmediata: ese proyecto o concurso de VPO no llegará simplemente porque la administración que lo promueve está quebrada. Y los posibles compradores de VPO estarán en paro o no podrán afrontarel coste económico de las viviendas: Demanda de viviendas nula.
    Existen, según varias estimaciones, entre 1,5 y 2 millones de viviendas vacías en España sin vender, además de las que están embargando ahora mismo los bancos (de esas no tengo cifras).
    De la promoción privada, sirva este dato: Los promotores le piden dinero a un banco español para promover, pero el banco español debe mucho dinero al BCE, los bancos alemanes y franceses, que son los que nos han prestado ese dinero que desde 1998 provocó este boom inmobiliario y arquitectónico; actualmente se cifra esa deuda en 1,1 billones de Euros; cada habitante de España (incluyendo arquitectos en paro, niños y jubilados) debemos 24.000 € al extranjero.

    Juntad estos datos: 50.000 arquitectos nuevos al año, una caída de la construcción que devuelven las cifras de visado al hace 50 años y un país en quiebra técnica. Muchos de los nuevos titulados no trabajarán nunca de arquitectos, es más, será casi un milagro si trabajan de algo en los próximos 5 años, que es lo que la OCDE nos vaticina como período crítico de crisis. Me parece algo frívolo plantear si el ejercicio de la profesión es tal o cual, cuando la pregunta ahora mismo es si vamos a poder vivir de algo. Ah, por cierto, soy arquitecto.

  25. Hola JP. Los datos que dan son crudos y para dar que pensar. Pero volviendo al hilo del artículo, trataba de poner en crisis la demonización de un modelo profesional concreto, el nuestro, que por lo que se comparten muchos compañeros.
    El modelo profesional del que tú das datos corresponde a otro, muy, muy dintinto y que ha sucumbido de facto. Corresponde al modelo inmobiliario español, y ese modelo es igualmente criticable.
    Un tema interesante es el planteamiento que JCPS califica con mucho sentido de utópico. ¿Podemos cambiar el modelo inmobiliario trabajando desde la arquitectura como servicio en lugar de trabajar desde la oferta de producto de consumo? ¿Podemos extrapolar el modo de hacer que tiene la vivienda unifamiliar hacia la vivienda colectiva? Hay muchas vías posibles, la micropromoción, las cooperativas,… ¿Ilusos? Puede, pero nos resistimos a asumir la derrota…

  26. El modelo que propones para el cambio me parece interesante: un servicio de arquitectura que se base casi en la ‘artesanía’, en un bienhacer y en el cariño al producto (vivienda/construcción/…) y al promotor. Ahora bien, reflexionemos todos juntos: las Administraciones locales / estatales / autonómicas cada vez ponen más y más trabas a cualquier ejercicio o movimiento, tanto profesional como vital. No voy a nombrar el manido CTE, pero sí todos las trabas que se ponen al pequeño autorpromotor: excavaciones arqueológicas, funcionarios ineptos, administraciones elefantiásicas, tasas por respirar, permisos de obra, suministros… que hacen que cualquier persona en su sano juicio se lo piense (y mucho) a la hora de invertir su tiempo (cuanto dura todo un proceso de construcción de cualquier casita minúscula en cualquier sitio?) y dinero (que tiende a ser un agujero negro absoluto). Por otra parte, los desarrollos urbanísticos priman fundamentalmente al gran inversor, con parcelas inasumibles para cualquier persona individual. Dicho todo esto, como bien decía JP, ahora yo soy arquitecto y voy a ver si hay alguien sensato que quiera tirar adelante con todo este ‘fregao’. No dudo que lo habrá, es evidente, yo, afortunadamente, he encontrado algunos ‘incautos’ que han apostado por ese modelo. Lo cierto es que, al terminar el proceso, todo muy felices con sus viviendas a medida y preciosas, pero también con el pensamiento ‘si lo sé, no vengo’. Habrá clientes, pero no nos sacarán de esto, Miguel, por la sencilla razón que NO HAY PARA TODOS! tu modelo de servicio de calidad artesanal es fantástico, pero tú haces la compra en el carrefour (donde te regalan 3×2 en la leche) o en la tienda de la esquina (donde cuesta un 25% más el cartón). Yo procuro ir al carrefour los fines de semana, porque mi economía no da para más, y sólo cuando me quedo sin leche, acudo al tendero. No tengo muy claro si la artesanía y la calidad y la exclusividad se valoran en esta sociedad (al precio que le corresponde) y, por consiguiente, si un servicio de arquitectura de calidad se valora. Bajo mi óptica de años de ejercicio profesional, es que, en una gran mayoría, NADIE valora la calidad, sino sólo el PRECIO. Triste? sí.

  27. Si tienes razón, no te lo puedo discutir, pero la resignación no es nuestro fuerte… En la primera reunión con cualquier posible cliente, lo que más le decimos es “nuestro trabajo es que tú no tengas problemas”. Y lo de que viviendas unifamiliares no hay para todos… si pretendemos hacer cuatro o cinco al año cada uno por supuesto que no, si pensamos que es el modelo de ciudad/territorio que queremos, más que dudable, pero es que el modelo de la unifamiliar no es el único viable. Nuestro primer proyecto fue un bloque de cuatro apartamentos, ¡¡cuatro!! Ni diez ni veinte… Y repitiéndome… solemos hacer la compra en el Mercadona, pero este mismo sábado, Lou fue hasta el mercado de Triana, que con tiene productos mucho más frescos, con comerciantes mucho más amables y precios mucho más ajustados que los del supermercado… ¿la diferencia? Entre ir, comprar y volver tardó casi cuatro veces lo que se tarda en hacer la compra en el supermercado… La diferencia real no está en el precio, está en pensar que las cosas fáciles son mejores…

  28. Pingback: veredes
  29. España está quebrada, bancarrota financiera disimulada por bancos y gobernantes.
    Cuanto antes lo reconozcamos como colectivo afectado, antes tomaremos las severas medidas que implica querer seguir currando como arquitectos. La arquitectura se va acabando, juntos con ciertos delirios de clase media nuevo rica.
    Era ficticio.
    Preparrarse para emigrar, o cambiar de oficio. Y no hay mas.
    En Argentina saben mucho de ésta situación.

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