Dulces Arenas Cotidianas.
Andrés Jaque para 1 de 100 de Lugadero.
Reseña de la exposición y el libro.

Dulces arenas cotidianas Andrés Jaque para uno de cien de Lugadero.

Esta crítica trata de ser objetiva e imparcial, no obstante, me veo obligado a aclarar ciertos aspectos previos en este disclaimer.

  • Lugadero nos ha obsequiado con un ejemplar de la publicación para hacer esta reseña. Gracias por vuestra confianza chicos.
  • Andrés Jaque, pese a las innumerables veces que de manera poco elegante por mi parte he puesto en solfa su trabajo, me resultó una persona encantadora y de trato excepcional. Me alegro mucho de haber asistido a la presentación-charla-conferencia y haberlo des-digitalizado.
  • Tengo una filia personal hacia las representaciones gráficas de la mayoría de los arquitectos de Madrid. Especialmente hacia el trabajo de Jaque y la Office for Political Innovation que supera incluso la que siento por el trabajo gráfico de Izaskun Chinchilla.
  • La cotidianeidad nos fascina. Nos consideramos arquitectos de la cotidianeidad. La cotidianeidad lleva demasiado tiempo desprestigiada en la arquitectura. Cuando hablamos del trabajo que hacemos como profesionales, escribimos siempre arquitectura y nunca Arquitectura. Somos arquitectos de la cotidianeidad. Aunque eso no quita que alguna vez nos gustaría hacer algo extraordinario.

Dicho esto puedo comenzar la reseña. Y pretendo usar dos argumentos fundamentales.

  • El trabajo de Jaque y de la OffPolInn es dañino para los estudiantes y profesionales de la arquitectura.
  • Considero que, siendo interesante, el trabajo de Jaque está construido sobre una elaboradísima retórica y cuajado de razonamientos falaces e incongruencias. Si se trasciende la mirada superficial y cargada de color no es muy difícil detectarlas.

¿Por dónde comienzo?

Por lo más breve. El trabajo de Jaque, arquitecto, al identificarse con la arquitectura, no olvidemos que está incluido en el MoMA en la sección correspondiente a nuestra disciplina, es a todos los efectos mostrado al público como arquitectura. Andrés Jaque hace arquitectura, discutible pero arquitectura, la Casa en Never-never Land es arquitectura, la Casa Diocesana en Plasencia es arquitectura, el altillo de la Tupper-Home es arquitectura.

Mientras el público, el del MoMA, el de El País, o el de los innumerables medios en los que Jaque ha aparecido, siga leyendo que su trabajo es arquitectura, mientras Ariadna Cantis siga preguntándo(se) públicamente ¿qué es arquitectura?, mientras Pedro Gadanho siga diciendo que los arquitectos debemos dejar de ser prestadores de servicios para ser actores culturales -menos mal que lo dijo en Domus ¿o es eso peor todavía?- las personas no entenderán que hay arquitectos que podemos trabajar por y para ellas, que un ingeniero no es capaz de hacer lo mismo que nosotros y que, por lo general, no somos artistas

Ikea disobedients, y otros tantos trabajos en la línea de pensamiento, no son arquitectura. Son arte, son un trabajo sobre el espacio privado, la cotidaneidad de las personas y sus afecciones políticas, pero no son arquitectura.

¿Por qué? Porque no afecta al espacio. Afectaría a nuestra percepción del espacio, si fuéramos capaces de trascender los relatos anecdóticos de Candela, Carlos y Manolo, Paco, etc (ojo aquí que el caso particular no valida la hipótesis general). Pero no lo somos, igual que no somos capaces de trascender la enorme carga ideológica y aparentemente alienante (no se si mayor la que ellas tienen o el uso que él hace de ellas) de las imágenes de La Casa de la Pradera, y menos cuando es capaz de recitar los nombre de pila de toda la familia.

Cuando vemos a Candela todos nos sentimos culpables de no ir a ver lo suficiente a nuestra abuela (mea culpa entonado) y queremos que se vuelva supersolidaria y dé de comer a sus ancianos vecinos. El caso de Manolo también nos epata. Como molaría dedicarnos a editar una revista política, sobre todo con el pantallón que tiene en su micro-despacho (¿es un mac?).

La retórica de Jaque se despliega en este y otros proyectos. Es capaz de criticar el adocenamiento de los catálogos de IKEA, a la que proclama constructora de sociedades y acusa de usar retóricas y simbologías nórdicas alienantes (hasta donde yo llego es una empresa dedicada a vender muebles que usa la imagen de un determinado estilo de vida como reclamo comercial), y al mismo tiempo usar una imagen para ilustrar la Rolling-House (welcome anglicisms) en la que aparecen dos jóvenes parejas en actitud amorosa (¿erotismo comercial?) sobre un suelo de GRC hipertecnificado de colores maravillosos, o expone a los octillizos de la Tupper Home con su futuro hiperdiseñado.

¿En qué quedamos? ¿nos quedamos con las casas nómadas del fenómeno erásmus que funcionan porque son pisos mediocres y desoptimizados para familias convencionales que se han podido adaptar o necesitamos las rolling-emergencias hipertecnificadas con sus filtros multicapa de PVC (been there, done that) que harían innecesarios incluso los cerramientos de vidrio? Me pierdo…

¿Y la asunción del nuevo urbanismo? La conceptualización de este nuevo urbanismo constituido por la miriada de sub-espacios domésticos, concectados por la propia persona, que se pueden desplegar en la cotidianeidad de una persona no me parece suficiente como para calificar ese subconjunto como espacio político. La aparente posibilidad de un despliegue de relaciones no es garantía de la existencia de las mismas. ¿Cuántas casas patera (con sus correspondientes ecosistemas domésticos transnacionales) existirán en España que se encuentren totalmente aisladas de su entorno próximo e inmediato? ¿Es esto política? Para mi no.

El recurso a esqueumorfismos anímicos y epatantes no valida ciertos argumentos conceptuales.

Aunque no por ello debemos dejar de pensar en los mismos…

Lo que Jaque desvela es una sociedad virtual, no actualizada todavía, de la que los arquitectos deberíamos dar cuenta y a la que deberíamos servir. Una sociedad cambiante que solo aparece en las escuelas y con un terrible utopismo (¿me he inventado un palabro?) profesional.

Jaque construye casas de colores vivos, blanditas, sin aristas, sin óxido, goteras ni pavimentos de terrazo. ¿A que os las imagináis llenas de productos de IKEA? Pues a nosotros nos molan.

Contrastes, disonancias y alarmas que podemos desgranar a lo largo de toda la publicación de Lugadero.

Y una vez tendida la de arena, la de cal, ¿o era al revés?

El trabajo de Jaque es lo suficientemente coherente consigo mismo como para activar ciertas cuestiones que me parecen pertinentes. La primera y fundamental es la de la recuperación de la cotidianeidad para la arquitectura. Pese a que en el trabajo de la Oficina de Innovación Política la propuesta nos parezca tan idealizada, aunque en otra dirección, como en los propios catálogos de IKEA, Jaque está constantemente hablando de las personas y de sus afectos y efectos. ¿Qué echamos en falta? Acción, construcción, espacio, coherencia. Creo que no se puede hablar de la importancia del espacio como soporte de la heterogeneidad y del conflicto y resolverlo con cortinas enrollables de PVC y una nevera para cada persona…

Como decíamos, las casas de colores de Jaque nos gustan, y mucho, pero su discurso reclama afección y no la vemos.

Sin embargo, hay situaciones en las que si que aparece, a mi entender, esa coherencia. Cuando menciona expresamente el huerto de la Casa Diocesana de Plasencia, se habla de su construcción en base a la disputa y la indefinición, pero yo prefiero quedarme con valores totalmente antitéticos a los defendidos por Jaque. Esa historia, la del huerto político se me antoja construible en base a consenso y acuerdo, en base a equilibrios y descensos de la entropía gracias al diálogo. Aspectos (aparentemente) rechazados por Jaque en su constante búsqueda de las fricciones y los parlamentos conflictivos. ¿O son dos caras de la misma moneda?

La edición cuidada, clara (un par de puntos más a la tipografía por favor) y manejable, y no seré yo el que se queje del precio (aunque alguna queja oí en la presentación). Sigo echando en falta una mayor presencia de Lugadero en internet y sobre todo de las iniciativas culturales que están desarrollando. Molaría que tengan un impacto mayor todavía en la ciudad (salir en prensa no es garantía chicos, y menos en la convencional). El lleno de la presentación fue importante, no es difícil por la talla del espacio, pero sería muy, muy positivo que decreciera la ratio de arquitectos en los asistentes.

Si queréis haceros con vuestro ejemplar (no olvidéis que son limitados y creo que de tirada única) lo podéis comprar on-line, pero la visita a la expo merece mucho la pena.

Dulces arenas cotidianas

Andrés Jaque para uno de cien de Lugadero.

CC BY-NC-SA 4.0
This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 4.0 International License.

12 thoughts on “Dulces Arenas Cotidianas.
Andrés Jaque para 1 de 100 de Lugadero.
Reseña de la exposición y el libro.

  1. Interesantes razonamientos, a través de ellos llego a la conclusión de que: el pabellón de Barcelona de Mies van der Rohe es arte, y the House of the Future de los Smithsons es arte, y el Pabellón de España del 37 de Lacasa y Sert es arte, y el pabellón de L’Esprit Nouveau de Le Corbusier es arte, y los Dymaxion de Buckminster Fuller son arte, y la casa Palestra de Rem Koolhaas es arte, y el Pabellón de Cristal de Bruno Taut es arte… pues me quedo con el arte, adiós arquitectura

  2. Entiendo mis razonamientos pero no los tuyos. ¿Comparas todas esas obras que mencionas con “Ikea Disobedients” o con la “Rolling House”? Pese a mi crítica, aprecio bastante la obra de Jaque, pero creo que tu argumento no es válido. O al menos no lo haces válido.

  3. Coincido con muchas cosas de las que comentáis en el artículo. Todavía sigo sin entender qué necesidad tiene Jaque de montar todo ese circo retórico alrededor de sus trabajos. Resulta todo bastante forzado aunque esté inteligentemente adornado de palabrería kitsch para crear una ilusión de contemporaneidad. Me da la sensación de que existe una imperiosa “necesidad” de diferenciarse (make the difference). Como si no bastase únicamente con “hacer arquitectura” o “hacer una performance” y tuviera que adornarlo con una complejidad añadida y totalmente innecesaria en mi opinión.

    Y me parece que es precisamente al hacer eso cuando consigue el efecto contrario y se convierte en un charlatán más (espero que nadie se sienta ofendido por esta palabra, pero es la que mejor define mi opinión). Es una pena porque creo que realmente no lo es.

    A pesar del poder del lenguaje utilizado (que engaña más de lo que creemos) al final uno se da cuenta que todo esto no es más que el discurso de un vendedor. Un comercial. Nada más. No nos engañemos pensando que realmente esto tiene algún sentido intelectual porque no lo creo así. La única intención de este maquillaje es captar la atención de un sector concreto (arte, crítica o público) intentando hacer diferente un producto, creando una imagen de marca o adoptando un discurso de diferenciación.

    Lo dicho: personalmente no entiendo esa estrategia y me quedo con el momento en que descubrí su obra y me interesaron algunas de las cosas con las que me encontré. Luego leí el discurso asociado y perdí el interés.

    Sé que da igual lo que piense alguien como yo, ya que parece que como táctica de marketing comercial le funciona a las mil maravillas (al menos entre ciertos medios de comunicación). Yo valoro más la naturalidad. la elegante sencillez (que no simplicidad)y ese toque de sinceridad (tan necesario hoy en día). Esto son, a mi juicio los aspectos más diferenciadores que existen ahora mismo.

    Supongo que ahí radica la grandeza de las cosas: en que a cada uno nos interesan aspectos distintos. No hay más que eso.

    Por otro lado también coincido con lo que dices al final de la cotidianeidad de la arquitectura y sobre todo acerca de lo de “hablar de las personas”. Me gustan e interesan estos temas y los echo mucho en falta en el discurso arquitectónico actual, así que es de agradecer que pasen a formar parte del primer nivel de importancia en el speech de Jaque, y en sus investigaciones o procesos. El problema sigue siendo el mismo. Para hablar de cotidianidad, resultaría más útil utilizar un discurso cotidiano, desprovisto de toda esa necesidad de explicar lo que no necesita tanta explicación.

    Para terminar, me gustaría añadir que en ocasiones la política es mucho más sencilla que un conjunto de acciones, reglas, discursos rebuscados para explicar las evidencias y análisis cuyas conclusiones no abren nuevos caminos sino que dificultan los ya exitentes. A veces todo se trata simplemente de hablar de lo que hay que hablar en cada momento, posicionarse mínimamente, dar una opinión desde un palco al que no muchos tenemos acceso, explicar ciertas convicciones e intentar influir (para bien, para mejorar las cosas) en lo que tenemos junto a nosotros. Y eso es lo que más hecho en falta ahora mismo.

  4. Gracias por la crítica y el interés por el libro. Veo un poco débil el discurso de clasificar qué es y qué no es arquitectura. Más que débil veo poco interesante y relevante el hecho de que “IKEA disobedients” sea considerado bien arte o bien arquitectura por determinadas personas. Lo considero una investigación arquitectónica muy interesante sobre formas de habitar que aunque parezca evidente, debe ser visibilizada.

  5. Gracias de nuevo a vosotros, Pablo. Lo de débil lo aceptamos. Para armar un argumento lo suficientemente sólido como para enfrentarme al discurso de Jaque necesitaría al menos las sesenta y pico páginas de la publicación.

    Lo de interesante o relevante no. Y menos, por ejemplo, en este preciso momento en el que se está produciendo una situación profesional de enorme trascendencia que afecta a la profesión y sobre todo a los que nos dedicamos a ella.

    ¿Qué es la arquitectura?¿Para qué sirve un arquitecto? Por suerte o por desgracia los medios de comunicación tienen un enorme peso, y si Andrés se/lo denominan arquitecto cuando hace la instalación en el MoMA (ojo que hablamos de una de las instituciones culturales y artísticas más relevantes del mundo) pues todo aquel que percibe esa instalación identifica los trabajos de arquitectura con esto.

    Otra cosa muy distinta es cuando hace propuestas de intervención como la que se intuye en su trabajo con los agentes de Valparaiso, a pesar de que el video seguro que no le hace justicia.

    ¿Habéis visto el anuncio de la marca de gafas de el arquitecto?¿Esa es la imagen que queremos para la profesión? Este caso es similar.

    ¿Llamáis medicina al trabajo de Carlos Herrera, por ejemplo, en la radio? La identidad, por suerte o por desgracia, se define por oposición, la afirmación no es suficiente, y eso nos lleva a que muchos digan lo que es arquitectura a través de la negación de lo que es la arquitectura.
    Como ya dijimos en su día No nos gusta esta postura, que nosotros mismos estamos tomando en este momento. Creemos que la arquitectura hay que estirarla, porque caben muchas formas de ejercer la profesión, pero también nos damos cuenta de que hay que establecer ciertos límites para poder alcanzar esa definición identitaria.

    En un comentario anterior Amante del Arte comparaba trabajos de Mies, LeCorbusier o Fuller con el de Jaque para llamarlo arte, ¿podríamos comparar nosotros el trabajo de Jaque con el de Sweet Design Me, hecho por arquitecta/s, para decir que este último también es arquitectura?

    Mi crítica no trata de invalidar el trabajo de Andrés, y estoy de acuerdo contigo en que hay que visibilizar muchos temas, pero los que llevamos mucho tiempo trabajando en la cotidianeidad, con acción directa, como por ejemplo en los programas de rehabilitación autonómica (su calado es otra discusión) echamos en falta más acción, y esa es una de las claves fundamentales que diferencia el arte de la arquitectura. La arquitectura tiene un calado mucho, mucho mayor, porque afecta a la cotidianeidad concreta de personas determinadas, no a la abstracta.

  6. El pasado 15 de junio de 2012, Anatxu Zabalbeascoa le hizo una entrevista a Fredy Massad, que tituló “Arquitectura para salir de la endogamia”, con la que nos sentimos bastante identificados. En un momento de la entrevista, la periodista Anatxu le pregunta al arquitecto Fredy: “¿Qué puede hacer la arquitectura por la sociedad más allá de los planos?” Y éste le responde: “Muchísimo. Yo siento que estoy trabajando dentro de la arquitectura. Aunque creo que la arquitectura es primordialmente construir también debe haber individuos que trabajen para desarrollar en positivo un entorno intelectual, ideológico… para que ésta actúe y esto es posible desempeñarlo desde campos como la investigación académica, la experimentación con nuevos materiales, la industrialización, la gestión editorial…

    El objetivo común debe ser lograr esa necesaria salida de la endogamia, volver a conectar con la sociedad. En este momento, el arquitecto debe llevar a cabo una profunda introspección, poner el tablero patas arriba: recordar que la arquitectura es política, que sirve para mejorar la vida de los individuos y la sociedad. Retomar el camino de la ética rompiendo con las ataduras que han impuesto unos arquitectos y una arquitectura que actuaron en connivencia con el proyecto neoliberal.”

    Creemos que es una posición igual de válida que la endogámica. Se trata quizás de una postura aperturista, más híbrida, diversa y enriquecedora. La cuestión es: ¿puede abarcar la burocracia (LSP?) la polifacética identidad que ha alcanzado la arquitectura en la actualidad?

  7. Vamos a leer de nuevo ese pasaje:

    “Aunque creo que la arquitectura es (corrección política) primordialmente construir…debe haber individuos (no los llama arquitectos)… desempeñarlos desde campos (no los llama arquitectura) como…”

    La arquitectura es política… ¡por supuesto! Toda actividad humana es política, toda sin excepción, en tanto que define nuestra identidad por oposición al resto es política, desde nuestro voto en las urnas hasta el papel higiénico que compramos. Es obvio. ¿Hay gente que no es consciente de eso? Por supuesto. ¿Es necesario que haya gente que lo visibilice? Sin duda. ¿Es eso arquitectura? Para mi NO.

    Aparte, no se si insinuáis que nuestra postura es endogámica. Llevamos años diciendo que los arquitectos tenemos que hablar en humano. Para eso no es necesario que nos transformemos en sociólogos, artistas, editores, escultores o performers. ¿Que hay compañeros que quieren dedicarse a esas taréas? Perfecto, adelante. Nosotros creemos que muchos deberían dedicarse a hacer bien su trabajo y, sobre todo, a hacerlo comprensible a las personas a las que sirven.

  8. Comparto Miguel “casi” el 100% de tu crítica. El “casi” a dos motivos, uno irrelevante, que es el tema gráfico, y que va ligado a una cuestión de gustos, en eso soy menos barroco. El otro motivo es cuando afirmas que es arte en cuanto no afecta el espacio. En algunas ocasiones el arte afecta no solo el espacio, sino que genera un debate público sobre ciertos fenómenos urbanos.No se si has visto el trabajo que hicieron el colectivo italiano 0100101110101101.ORG en una plaza en Viena, para hacer una crítica a lo que algunos llaman brandscapes. Dejo aquí unos links al proyecto.
    http://nonstop-future.org/txt?tid=64ae417f4c162bab190bcfc8a63ed91c
    http://www.upper-space.org/2011/03/14/hello-world/
    Aquí hilo muy fino, y sé que no es la regla, pero existen excepciones.
    En cuanto al último comentario sobre la endogamia, estoy totalmente de acuerdo, no serlo, no significa que seamos arquitectos-sociologos-filosofos-antropologos…

  9. Gracias por el comentario Andrés. A lo del grafismo, yo tampoco soy nada barroco, no se serlo, y quizás sea por eso por lo que admiro tanto estos trabajos.
    Y en la diferenciación arte arquitectura, quizás no quedó clara mi línea lógica. No digo que sea arte porque no afecta al espacio (que podría implicar que no ningún arte afecta el espacio cosa que no es cierta) si no que no es arquitectura porque no afecta al espacio, lo que me lleva a afirmar que es otra cosa
    El tema de la nikeplaza me parece quizás más impactante y capaz de efectos sociales y espaciales, pero menos interesante que el trabajo de Jaque por ser mucho más obvio y creo que menos necesitado de visualización.

  10. Gracias LLRS. Lo hemos intentado hacer con educación y sobre todo muchísimo respeto (y también mucha admiración) al trabajo de Andrés, pero para esto no hace falta valor, solo ganas.

  11. Curioso cruce de protagonistas, Massad , demostrando que es un tipo inteligente, defiende un modelo pero no necesariamente a todos los que lo practican si, a su criterio, no aportan nada. Véase su artículo en ABC a la instalación de Jaque en el MoMA, demoledor. Podéis encontrarlo en su blog.

Leave a Reply