#NOalaLSP. El CSCAE sigue trabajando por la arquitectura.

Foto CC BY Horia Varlan

El pasado jueves hubo un fuerte punto de inflexión en la situación que rodea a los acontecimientos que se han desarrollado desde que apareció el fatídico borrador para la nueva Ley de Servicios Profesionales.

El hecho fue la convocatoria que recibimos un grupo de arquitectos que estamos dedicados de forma activa a la comunicación por parte del CSCAE. ¿Por qué es un momento importante? Fundamentalmente porque implica el primer salto palpable del Consejo desde una posición institucional a una posición de comunicación activa.

El principio de la reunión trató de hacer patente este cambio de actitud. Se nos contó que el CSCAE está desarrollando una labor muy activa en numerosos frentes, nada menos que 29 iniciativas en favor de la arquitectura española, y que quiere tratar de ser una institución nueva, dirigida a la profesión del S XXI.

Seguimos en la reunión bastante rato alrededor de esos temas y debo decir que detecté algunas incongruencias en el discurso, pero es un tema secundario al fundamental que debemos tratar.

Algunos, sin ser representantes de nada, demandamos al Consejo, en la figura de su/nuestro Presidente y de la Directora de Proyectos, ambos en la reunión, que la situación de la nueva Ley de Servicios Profesionales preocupaba de una forma demasiado intensa a los arquitectos españoles, y que debían darnos algo de información para que os la pudiéramos contar.

No costó mucho esfuerzo, pese a la evidencia razonada, aunque no estemos de acuerdo con ella, de que no todo lo que ocurre en estos procesos se puede contar por su carácter puramente político.

El CSCAE está trabajando por el #NOalaLSP.

Y lo está haciendo de una forma coherente y activa. Está poniendo en marcha a un enorme número de sectores de la profesión, tanto docente como empresarial o profesional, para generar un frente sólido que demuestre nuestra razón.

En esa estructura de acuerdos y cohesión todavía faltan algunos agentes, sobre todo los arquitectos, colegiados o no, más jóvenes. Aquellos que están más despegados y desencantados, dentro de la desafección generalizada, de las instituciones.

Algunos, entre ellos nosotros, hicimos evidentes al CSCAE nuestra adhesión. Tenemos diferencias, por supuesto, pero no es el momento de discutir si son galgos o podencos.

La amenaza es evidente y grave, y es el momento de demostrar unidad.

Nosotros estábamos dispuestos a un acto de fe ciega, del tipo “firma este comunicado pre-redactado o similar” pero, superando nuestras expectativas, el CSCAE no actuó así en la reunión.

El Consejo es consciente de la desconfianza y desafección que se ha ganado (fundamentalmente arrastrada desde el proceso fallido de Bolonia por parte del anterior presidente), y está dispuesto a demostrar que las cosas ya están cambiando.

En esa línea, el CSCAE expuso todo lo que pudo sobre las iniciativas que está desarrollando contra la nueva LSP, y confió plenamente en nosotros, los arquitectos convocados, para juzgar y comunicaros según nuestro criterio y opinión.

Se está trabajando.

Y se está haciendo con reuniones semanales de fuerte intensidad, con una delegación permanente del Pleno Nacional de Consejeros que decide de forma consensuada la continuidad de las acciones, con el desarrollo continuo y sólido de una línea de argumentos más que capaz de demostrar los falaces razonamientos de las instituciones de las ingenierías (no olvidemos que no son los ingenieros si no sus instituciones).

Como decía, íbamos dispuestos a saltar a la batalla a ciegas si el CSCAE nos lo hubiera pedido, o a plantarnos y decir basta si el CSCAE hubiera seguido pidiendo la calma y la confianza ciega.

En la reunión del jueves, el CSCAE convenció, al menos a mi, de que está trabajando de forma sólida y capaz para desactivar este infame e indeseable proceso legislativo.

Ahora solo nos queda esperar lo mejor, pero estar preparados para lo peor. Ya anticipamos esta situación en el 2007, el cielo se venía sobre nuestras cabezas.

El siguiente paso, en manos de todos, es conseguir que la recogida de adhesiones por la arquitectura española sea capaz de tener, no las 20.000 firmas que ya ha conseguido, si no las 80.000 firmas de todos los arquitectos y estudiantes de arquitectura de España y que se multiplique por varias veces esa cifra cuando estos profesionales de la arquitectura sean capaces de convocar a sus familiares, clientes, amigos, conocidos para que apoyen nuestra causa.

La arquitectura, la que hacemos los arquitectos, está en peligro, y debemos estar unidos.

CC BY-NC-SA 4.0
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