Cómo hacer el PFC (o PFG) de arquitectura y no morir en el intento…

A_plan_implies_an_architect__39365__CC__Sarah_Ross_photography___httpflic.krp7BLEJA

Foto CC by-nc-sa Sarah Ross

La blogarquía sigue dando mucho que hablar, y sobre todo que pensar. Un interesante artículo de Verónica Sánchez Carrera sobre la trascendencia, perversión y relevancia del PFC ha provocado uno de los debates para mi más interesantes y oportunos de los últimos tiempos.

¿Qué podemos hacer con el PFC?

No quiero extenderme redactando, las ideas son demasiadas y me enredaría sobre mi mismo, así que voy a ir en plan teletipo

  • En nuestro país, la habilitación profesional, la licencia para construir, la da el estado a través de las universidades.
    Todos los que obtenemos el título de arquitecto, estamos habilitados para proyectar y dirigir obras de edificación de todo tipo.
  • Según la misma ley que nos habilita, hacer edificación, en España, conlleva una responsabilidad civil, e incluso penal, de 10 años. Esa responsabilidad tiene como objetivo dar una garantía a la sociedad sobre nuestro trabajo.

Los edificios se caen y matan gente.

  • Aunque las directrices que determinan las bases de los planes de estudio creo que son las mismas, cada escuela desarrolla, dentro de su libertad de cátedra, una forma diferencial de estructurar la carrera de arquitectura y por tanto produce un tipo distinto de arquitecto.
  • No obstante y creo que no desde hace mucho, todos los arquitectos españoles tenemos la misma consideración sobre nuestra capacidad para trabajar.
  • Así el PFC aparece desde la necesidad social de establecer una especie de filtro común para todas las ETSASs:Uds. enseñen lo que quieran, pero al final que todos sus arquitectos pasen por el mismo calvario…

¿Entendemos ahora hasta dónde tenemos que profundizar en la intervención para solucionar el problema de los PFCs?

Nuestra propuesta de solución es muy sencilla. Pasa fundamentalmente por reformular la habilitación profesional.

Aparecen así para nosotros dos opciones. Y no vamos a inventar nada nuevo porque responden al modelo anglosajón que está sobradamente probado y que muchos discuten simplemente por ser yankee

La primera pasaría por dejar la habilitación en las ETSAs. Basándola en especialidades o “intensificaciones”, de las que una podria ir destinada a la consecución de la habilitación total y otras parciales, o simplemente diferentes, destinadas a la formación de arquitectos que sin querer tener licencia para redactar proyectos completos, si tendría una de verdaderos especialistas en instalaciones, estructuras, historia, crítica o arquitectura forense, por ejemplo.

Esto, evidentemente, haría necesario un nuevo modelo de PFC que debería seguir siendo garantista. En el caso del habilitante total, conociendo el percal seguro que nos llevaría a uno incluso peor que el actual, y visto que el panorama de las carreras va por los másteres, estas especializaciones nos tememos que supondrían un verdadero pastizal. No mola.

La segunda, mucho más operativa para nosotros, consistiría en sacar totalmente la habilitación de las ETSASs y dejarla en manos de una institución pública que se hiciese responsable del garante.
¿Ventajas? Muchas.
La necesidad del PFG desaparece, se abre la oportunidad de las especialidades e intensificaciones a medida y cada estudiante se hace plenamente responsable de su carrera y decisiones.

¿Que las universidades pueden seguir sacando los cuartos preparándote para el examen? Por supuesto, pero ya no sería necesario pasar por las especializaciones específicas. Sería una especie de oposición pero sin un trabajo de funcionario como resultado.

¿Desventajas? Una muy gorda. Podría aparecer la posibilidad de que otras profesiones quisieran hacer ese examen de habilitación sin haber pasado previamente por toda la carrera de arquitectura.

Pero eso ya lo hemos conseguido solucionar antes ¿verdad?

CC BY-NC-SA 4.0
This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 4.0 International License.

Leave a Reply