La hipermodernidad debe conseguir el espacio de las personas

manhattan 1780

Fotografía por arquitextonica licencia by-nc-sa.

Un artículo en La Ciudad Viva de nuestros amigos StepienyBarno desencadena como siempre una cadena de ideas. Iba a dejar un comentario en la web (me he propuesto dejar de usar blog por parecerme casi despectivo…) pero prefiero desarrollar un poco más el tema y así Ser Red un poco más.

Con el artículo solo estoy parcialmente de acuerdo. Lourdes y yo estudiamos a Augé a finales de los ’90 y ya entonces nos pareció que no llevaba razón. Para nosotros en ese momento de inocencia y esponjamiento intelectual había espacios que Augé llamaba «no lugares» y que sin embargo para nosotros están cargados de significación y sentido.

El vestíbulo del aeropuerto de Schipol en Amsterdam que siempre significaba una ruptura en el limbo espacio temporal que para nosotros era el periodo Erasmus. El Burger King que había al lado de casa de mis padres, con el que se fueron muchos momentos entrañables de mi infancia. Los asientos de cualquier avión, que permiten un momento de reflexión e introspección muy productivo…

Si lo hilamos con el axioma que escribíamos la semana pasada, nos damos cuenta de que lo importante en esta hipermodernidad no son los espacios si no las personas. Es lo que cataliza el enorme desarrollo que las redes sociales han tenido. Y ahí es donde deberíamos entonar el mea culpa.

Si la red ha acogido a las personas y sus acontecimientos, lo ha conseguido a base de darles sitio. Google no tiene ruido, ni adornos supérfluos. FaceBook es una colección de acontecimientos, ordenados en una estructura flexible y de un colores azules y celestes suaves y amables.

Los espacios en la red, los lugares en los que las personas se relacionan e interactúan están despojados de significación. El sentido de esos espacios lo dan únicamente los acontecimientos que en ellos tienen lugar.

Este es el argumento que nos lleva a dirigir nuestro trabajo a lo que llamamos hipoarquitectura. Una arquitectura con minúsculas, que se convierta en espacio para los acontecimientos y que ella misma se plantee como usable y no como funcional, que sea herramienta y no fin. En definitiva una arquitectura que sirva a las personas y no a si misma.

Únete a la conversación

4 comentarios

  1. casi parece que queráis hacer arquitectura sin arquitectura, sólo visible mediante los acontecimientos que sucedan.

    La idea me parece realmente interesante, potente, pero ¿se debe aspirar a despojar de significación ? una ruina, seguramente clásica, tiene un poder evocador que trasciende de su uso original y sin embargo en su nuevo estado es capaz de albergar muchos otros usos…y sin embargo en ese proceso algo se mantiene, sobrevive (podemos llamarle arquitectura a ese algo?) .

    siento el rollo ( es algo que me ronda la cabeza actualmente )

  2. Que bueno el artículo!

    Lugares y no lugares. Suponemos que al final depende mucho de lo que cada uno viva o sea capaz de vivir en ellos. Aunque en principio parece claro que la identidad, memoria o pertenencia a una comunidad es más posible que se de en el espacio público del mercado de una plaza que en las gigantescas salas de espera de un aeropuerto.

    Siguiendo el hilo de Pablo, nos parece que no todos los lugares pueden perder su “significación”. Aunque es un tema para tratarlo más despacio, la arquitectura siempre ha jugado (y jugará) con la idea de símbolo. Desde las catedrales hasta nuestros “guggenheims” la arquitectura coge un papel protagonista convirtiéndose en un icono. Cada trozo de ciudad es parte de una “cadena de significantes” donde conviven unos elementos más simbólicos y otros, que a pesar de no dejar de ser significantes, tienen un carácter completamente anónimo.

    Otro tema que parece bonito para reflexionar, es la traslación de estos “lugares” y “no lugares” a la propia red. ¿Pudieran ser “no lugares” los sitios donde hay una transferencia de conocimiento piramidal? y ¿pudieran denominarse “lugares” los sitios donde “se producen acontecimientos” y el papel del lector es activo?

  3. Mi voto por la hipoarquitectura!
    La arquitectura como un medio para que las personas puedan realizarse como tales

  4. Perdonad el retraso en la contestación pero oras son amores y la Casa MI nos ha tenido todo el fin de semana ocupados…

    A Pablo:

    Queremos hacer arquitectura con arquitectura pero no para ni por la arquitectura si no simplemente para que en ella sucedan acontecimientos humanos y que sean estos los que se hagan visibles. Si la arquitectura se hace visible a través de ellos creo que no habremos conseguido nuestros objetivos…

    A Lorenzo:

    Llevo rumiando tu comentario desde ayer y me acabo de ar cuenta de que tu mismo me das la clave y contradices la necesidad de significación. Los ejemplos de transferencia de conocimiento de forma piramidal, un foco y muchos espectadores, serían el ejemplo de la arquitectura significante. Aquella que por si misma y por obra y gracia de su autor se erige en transmisora de un mensaje. Para nosotros eso es la arquitectura a evitar, aquella que por si misma trata de significar.

    Y rematamos con Arantxa:

    Las personas no necesitan buena arquitectura «para realizarse» si no «en la que realizarse»… Intentamos incluso no hacer medio si no hacer simplemente soportes…

    Gracias a los tres!

Dejar un comentario

Responder a pablo twose Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *