Papel japonés

Portada Croquis 121_122

Toda una lección de pensamiento material es el número 121_122 de la revista El Croquis, dedicado al trabajo de los estudios de Kazuyo Sejima y Ryue Nishizawa.
Aunque en un principio pudiera parecer uno de los deliciosos retapados a los que nos tiene acostumbrados la editorial, es material nuevo 100%.

Muchos proyectos llevados hasta el delirio elemental al ver planos y más planos trazados con líneas de extrema delgadez e inmaterialidad. La ausencia total de arquitectura. ¿O no?

Toda duda queda disipada al ver proyectos como la Casa en un Huerto de Ciruelos, una vivienda tan a la medida que roza la utopía, pero que tras estudiarla minimamente, nos deja boquiabiertos ante la delicadeza y el respeto que se desprende de la relación clientes-arquitectos. Por parte de los primeros, una confianza y un respeto hacia el trabajo de los segundos. Por parte de los segundos, una gran capacidad de entendimiento y flexibilización de las condiciones de vida de los primeros.

También hay material dudoso, como la propuesta del estudio para el concurso de la Ciudad del Flamenco de Jerez, que tras haber conocido y vivido a fondo su desarollo en otro estudio, nos deja totalmente frios. Aun así, la mayor parte de los proyectos son bastante más que interesantes.

Un estudio de arquitectura que aunque se reinventa a si mismo como otros, sigue siendo capaz de sorprendernos.
Una buena inversión para 60 euros largos.

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11 comentarios

  1. si, un número que merece la pena tener a pesar de su precio, es muy curioso como discurren estos japos, la escala es de risa, los materiales de papel de fumar y la parejita parece sacada de un taller clandestino de yo-yos, y encima plantan un ruedo en medio de una plaza para bailar flamenco, si el bueno del camarón levantase la cabeza…

  2. Victoriano, a mí me parece que la escala de intervencion de Sanaa es muy adecuada
    en cada uno de los proyectos. Quizá si vivieses en una gran ciudad como
    Nueva York, resultaria un tanto complicado comprender la minuciosidad con
    que este equipo de arquitectos cuida hasta el mas minimo detalle.
    Seguro que no eres del tipo de personas que tiene un Smart como coche!
    Personalmente pienso que son materiales delicados y exquisitos, y no de
    papel de fumar, expresion que sugiere precariedad. Y personalmente
    pienso que el proyecto para la ciudad del flamenco es maravilloso.

  3. Me váis a permitir que me moje hasta las corvas, cosa que no suelo hacer para decir que el proyecto para la ciudad del Flamenco es una auténtica papa. Por muy japoneses que sean, SANAA no entiende el flamenco, no entiende Jerez y por supuesto no entiende lo que es una ciudad del flamenco. Pero la casa del huerto de ciruelos (a cualquier cosa se le llama huerto), con una escala de risa y unos materiales de papel de fumar, ¡me sigue pareciendo fascinante!

  4. bien dicho miguel, ahí defendiendo lo nuestro, viva el flamenco y los gitanos, y abajo el progreso y la democracia, arriba el clan!

  5. Pingback: Isopixel
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  7. Respecto al proyecto de SANAA para Jerez.
    Es cierto que, visto en el interior del monográfico y comparado con otros proyectos y edificios del estudio, la propuesta parece floja. Pero no hay que olvidar que se trataba de un concurso de ideas, por lo que no es justo enfrentarlo a obras construidas o proyectos de ejecución. Sino más bien hay que valorarlo en su verdadero marco, el del concurso, comparado con el resto de las propuestas. Espero que coincidamos en que el resultado del juicio es bien distinto. En este caso, el proyecto de SANAA es notablemente superior a muchos otros -incluido el ganador- y bastante interesante como punto de partida para un desarrollo posterior.
    Para finalizar sembrando la discordia, indicaré que no creo que sea necesario «entender» el flamenco para poder hacerle un buen museo.

  8. La idea del museo es interesante, sobre todo desde el punto de vista del edificio público. No obstante, y no quiero hacerme poseedor de la verdad absoluta, el proyecto de SANAA es flojo en su desarrollo. Un concurso no son solo buenas ideas. Hay que materializarlas, medirlas, construirlas. Si no, ¿donde esta la pantalla translúcida de Valencia?

    Si nos vamos a la casa del huerto solo puedo comerme mis palabras ya que en ella si esta todo.

  9. Estoy de acuerdo en que el desarrollo es flojo, y que un concurso no debería consistir exclusivamente en una buena idea, sino unos mínimos parámetros con los que encauzar un desarrollo posterior. Sin embargo, si algo se pueden permitir estas «vacas sagradas», es obviar esta segunda parte, pues de sobra sabemos todos cómo construye luego cada uno, como bien dices respecto a la casa del huerto. Es decir, que se puede confiar en su buen hacer, pues está de sobra demostrado. Un ejemplo claro es el nuevo hospital de Toledo, ganado por Siza con un proyecto, a mi humilde entender, muy por debajo de su capacidad. No obstante, no me cabe duda de que acabará convirtiendose en algo correcto, cuando menos.
    PD: Para meter el dedo en el ojo a algunos diré que, precisamente, es este refrendo de la obra construida el que ayuda a dar validez a una propuesta de ideas. En contraposición a otros conocidos proyectos (vease el panorama nacional) que se presentan sin más aval que un artificial clima favorable creado entre todos los fantásmas de estos castillos en el aire… ah, el horror, el horror!

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