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fotografía por arquitextonica

Llevo varios años trabajando como técnico en los programas de Rehabilitación Autonómica de la Junta de Andalucía, los que antes se llamaban de Rehabilitación Preferente, y he pensado que ya era hora de hablar de esta otra forma de trabajo, que nunca sale en las revistas y de la que casi nunca se comenta porque parece que a algunos les da casi vergüenza.

He escuchado comentarios de compañeros del tipo «eso no está pagado…», «es una paliza…». En estos momentos algunos de esos compañeros me llaman para preguntar donde hay que presentar el currículo para acceder al programa. Sin dudarlo, los animo y les doy la información.

El primer año que disfruté de esta oportunidad fue un mazazo. Acabábamos de terminar un concurso en Ribes de Fresser, con una propuesta muy gratificante para nosotros, dinámica, atrevida, muy contemporánea y cool. Estábamos en una nube…

Una semana después empezamos el trabajo de campo en un pueblo de la Sierra Norte de Sevilla, la inmersión en la Vida Real fue impresionante.

Familias, en cuyas viviendas faltaban algunos recursos que nosotros siempre hemos dado por indiscutibles, llevaban años viviendo sin ellos. Ventanas con vidrios simples y carpinterías de acero pintadas y repintadas, cubiertas de fibrocemento, o de chapa en el mejor de los casos, para cubrir un retrete al otro lado de un patio que hay que atravesar llueva, nieve o haga sol…realidades que nada tienen que ver con los concursos y si con la vida de las personas.

Nos bajamos de la nube y nos pusimos a trabajar con las mejores ganas.

Aún recuerdo una señora, de más de 80 años, que dormía debajo de la escalera de su vivienda, porque no tenía fuerzas para subir a la planta de arriba diariamente, en un espacio exiguo, capaz de albergar su pequeña cama con su impecable colcha de ganchillo.

No se si nos impactó más la resignación de las personas para las que trabajamos o la dignidad que mostraban reflejada en sus viviendas.

Lo que si se es que durante estos años y habiendo rehabilitado más de cincuenta viviendas he aprendido de estas familias cosas muy importantes de la arquitectura, y sobre todo de la gente que la habita.

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11 comentarios

  1. En mi caso, cuando leo u oigo comentarios sobre ciertas cuestiones de la arquitectura mas «del colorin», me acuerdo del primer expediente de R.A. que lleve.
    Y me alegro. Tanto como de haberlo hecho durante 4 años. Aprendi muchisimo, tanto tecnica como humanamente, y supongo que fue por aquel entonces cuando deje de creerme muchas cosas o al menos empece a creer en otras.

    Es altamente recomendable. Con todos los sinsabores administrativos que acarrea, que son muchos. Y todas las gratificantes experiencias humanas, que son muchas mas.

  2. Mi experiencia lamentablemente no es tan gratificante. Llevo a mis expladas 79 expedietnes, y he de decir que puedo clasificarlos en dos tipo:
    1. Los que no merecen la ayuda, ya que la única pobreza que conocen es la de espíritu. Ya sea porque la rehabilitación es para arreglar la casa de la abuela para ir los veranos, destinarla al turismo rural, o enfoscar la fachada «que se me estan esconchando los manises y me esportillan el yacusi»
    Estos casos me ponen negra.

    2. Los que la ayuda se queda totalmete corta, porque la «casa» en la que viven requiere una inversion 10 veces mayor. Porque no tienen ni para pagarse su mitad de la ayuda. En estos casos me siento fatal porque por mas que haga no puedo apagar todos los fuegos…

    Desde luego que se ve de todo, y es más intenso que «Callejeros», pero creo que el planteamiento de la ayuda es erroneo.

  3. nu9v9: Como tu me he encontrado a muchos «listos», aunque esos son los menos, pero siempre tienes medios para con un criterio justo, descartarlos del programa. Si es segunda vivienda, fuera, si la obra no es «necesaria», para fuera…es fácil eliminar la picaresca.

    El otro caso, en el que nos entra una impotencia profesional enorme…creo que podemos contentarnos con hacer «algo»…

    Aparte, totalmente de acuerdo contigo en que el planteamiento es erróneo en algunos aspectos, pero al menos algo hace…

  4. Entre otras muchas, ciertas concepciones en nuestra profesión, están especialmente extendidas.

    1. Que la realidad es sólo el mundo glamuroso de las revistas/blogs/exposiciones, etc.
    2. Que la realidad es sólo el día a día de pequeñas obras sin ambición ni trascendencia.
    3. Que el primer punto es la arquitectura que importa.
    4. Que el segundo punto es la arquitectura que importa.

    Ninguno de estos puntos expresa la realidad. Todos los compañeros de mi generación empezamos con pequeños encargos de Rehabilitación Autonómica, de viviendas de Autoconstrucción, de redacción de documentos urbanísticos, etc. Y no se veía como algo menor o desdeñable, porque se entendía que lo creativo operaba desde el proyecto pequeño al utópico e inabarcable.
    Y a la vez se concursaba, se estaba proponiendo, se ganaban premios. No se hacían estos premios. Se volvía a concursar, se hacían nuevos pequeños proyectos de rehabilitación y urbanísticos, se volvía a ganar, se volvía a no hacer…. Pero mientras tanto, se iba formando la figura de un profesional creativo, frente a la de un titulado especializado, que pensaba la realidad desde todos sus puntos, que se sumergía en ella y no por ello dejaba de pensar la arquitectura como una apuesta cultural, material, vital y apasionada.

    Lo que también es cierto es que, más que nunca, la profesión se está polarizando. Un número muy reducido de estudios o consultings tienen adjudicadas las obras grandes, muchas de ellas oportunidades estupendas (y perdidas) para decir algo relevante en la vivienda o los espacios públicos.
    Las generaciones que están saliendo ahora tienen que “apagar” sus ansias de creatividad con pequeños y sesgados encargos, que son -no nos engañemos- a los que, en términos generales, se está pudiendo acceder. De ahí la invasión en revistas digitales y blogs (el futuro, digo el presente, ese es otro tema) de un sin fin de quioscos, mobiliario urbano, exposiciones temporales, etc, todo muy creativo y de diseño. Y esto no responde sólo a una postura intelectual intencionada, estupenda en todo caso, de valorar este tipo de arquitecturas y de proposiciones por muchas Izaskun que proliferen.

    Desde hace un tiempo parece patente la imposibilidad de considerar ambos mundos, el “glamuroso” y el de las “pequeñas obras” como aspectos compatibles y diferentes de la figura del arquitecto, de su vida. Y claro, así nos va a ir…

    En fin…que todo es muy complejo y que veo muy bien la inserción de este punto en el blog.

    Un saludo

  5. Ahí estamos José Luis, en la situación difícil que bien describes. Con la cabeza en las nubes haciendo concursos y tratando de proponer y con los pies en el suelo tratando de seguir haciendo las cosas bien por humildes que estas sean.

    Un abrazo.

  6. Tenía ganas de compartir mis sensaciones relativas a estos «proyectos menudos» de rehabilitación autonómica que tantas horas e ilusiones nos han llevado, y vuestros comentarios me han animado a hacerlo…
    Como vosotros(imagino)hace ya casi unos ocho años que terminé en la Escuela y decidí emprendar la aventura de montar mi estudio… y hasta hoy que seguimos en la lucha del día a día.
    También yo comencé a trabajar con los distintos Programas de Rehabilitación de la Junta(autonómica, infravivienda, singular etc.), con la ilusión de ir aprendiendo y conociendo y formándome para ir acometiendo proyectos cada vez más interesantes, que fuesen más allá de cambiar cubiertas, sustituir arquetas y reparar humedades. En fin, con la idea de llegar a realizar verdaderos proyectos de Arquitectura…
    Fue un día en el ascensor del COAS donde en un encuentro fortuito con Félix de la Iglesia(él ni se acordará)recapacité sobre la importancia del trabajo menudo, callado y anónimo de estos progrmas de rehabilitación. Fue una conversación así, de este tipo:
    Félix: Y tú, con qué estas ahora en el estudio?
    -Yo:Psss, nada emocionante, algún concursillo y unos proyectitos de rehabilitación en La Campana, vamos, nada apasionante…
    -F: Esas cosas sí que «hacen ciudad» …

    Pues sí. Quiza no hayamos sido aún conscientes, de que el trabajo silencioso, arduo, callado y anónimo, casi ausente a veces, de todos los «jóvenes arquitectos» que nos pateamos los pueblos de nuestro entorno con los diferentes programas de rehabilitación, están transformando las vidas de nuestros ciudadanos, para transformar y, realmente, hacer ciudad (desde dentro).
    Lo dicho, a seguir!

  7. Saludos, Miguel.

    Llevo 3 años trabajando en rehabilitaciones subvencionadas y coincido en que efectivamente es emocionante cuando ves a una señora que lleva 3 años sin salir de su casa y tu vas y le pones un ascensor atravesando forjados y lo que se te ponga por delante. Pero por otro lado, también es frustrante que a veces encuentras gente que no es agradecida ni con el trabajo realizado ni por la subvención recibida.

    En fin, pero para eso estamos… tambien he notado la afluencia de compañeros en este tipo de trabajos.

    Un saludo.

  8. Hola me ha parecido muy interesante lo que comentas y lo que cuentan los que han escrito los comentarios. He estado buscando información sobre como participar en el programa de rehabilitación de la junta pero no he encontrado nada referente a los técnicos. ¿podrías comentarme donde encontrar esta información o como inscribirse en el programa desde el punto de vista de los arquitectos? Gracias de Antemano

    1. Gracias Raúl. Para inscribirte en el programa lo más frecuente es que te dirijas directamente a tu delegación provincial de la Consejería de Vivienda y busques el departamento de Rehabilitación Autonómica. Preguntas por los técnicos que lo llevan y les dejas tu CV. Como todos son contratos de obra menor no tienen por qué sacarlos a concurso ni siquiera a convocatoria pública. Suelen admitir CV hasta Enero-Febrero para luego hacer la adjudicación alrededor de Mayo. De todos modos me temo que el programa de RA este año va a estar muuuy parado…

  9. Me parece muy interesante la labor que se puede hacer y se hacer desde la rehabilitación singular, autonómica…
    He leido todos los comentarios de los compañeros que llevais años trabajando de forma estóica en lo que llamais hacer ciudad desde dentro y os animo a seguir.
    Me gustaria incorporarme a esta ardua y gratificante labor.

    Os pido información sobre como acceder a las distintas bolsas de trabajo de rehabilitación propuestas por la junta. A ser posible a través de internet…Y a donde puedo enviar mi curriculum para inscribirme.

    Muchas gracias de antemano por la información.
    Os animo a seguir en vuestro camino

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