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Parece fácil.
Sobre Sol89 arquitectos para la exposición Couples & Co.

Maravilla de regalo. #arquitectura #arquiandaluces

Una foto publicada por @arquitextonica el

Hace poco, nuestros amigos y compañeros bRijUNi arquitectos, tuvieron la osadía de invitarnos a hacer la semblanza de Sol89 para una exposición que estaban preparando. Couples & Co.

Considerando que el texto era para una exposición de la obra de Juanjo y María, y que tenemos el privilegio de estar y sentirnos muy cerca de ellos, en lugar de ensalzar su obra, creímos oportuno contar esos pequeños secretos que pocos saben y mucho importan.

Parece fácil

Según la Real Academia Española, la identidad es el conjunto de rasgos propios que nos caracteriza frente a los demás.

Siempre he creído que podemos definir nuestra identidad por asunción o por rechazo, y más de una vez he dicho que Sol89 –María y Juanjo– son para nosotros un referente identitario.

Desde que los conocimos en la escuela, la ETSAS, hace ya casi veinte años, todavía siendo estudiantes, hemos sentido admiración por ellos. Eran los mayores y nos producían –ya no– esa especie de envidia malsana que producen los Eames en esas fotos en las que están siempre felices y perfectos.

Lo que muchos ya sabemos, gracias a esos momentos mágicos que nos regalan, es que esa perfección va más allá de lo fotogénico. Es entonces, cuando te das cuenta de esto, que lo dejas ya todo por imposible y te abandonas a disfrutarlos.

Podría extenderme en muchos detalles, pero quizás lo anecdótico en este caso supere en potencia a lo profesional y me atreva a contar una de las experiencias doméstico-profesionales  más bonitas que he tenido.

Les pedimos que nos enseñaran su casa, acompañados de unos clientes nuestros a los que queríamos enseñar esas señas de identidad que nos gusta tener en común con la arquitectura de María y Juanjo.

En esa apertura de puertas, un domingo especialmente soleado de diciembre, además de disfrutar de su maravilloso hogar, pudimos escuchar a Juanjo hablar admirado de la estantería-escultura-escalera que la propia María había soldado, a María describir el belén –de una geometría divertidísima– que había hecho con sus peques y a los dos contarnos la odisea que había supuesto la autoconstrucción –ahora sí increíblemente creíble– de su casa.

Fue entonces, con la envidia desmoronándose a trompicones, cuando nos dimos cuenta de que aún hoy, en la era de lo digital, de lo efímero y superficial, hay personas coherentemente analógicas. Son personas que, sin atisbos de anacronismo ni impostura, son capaces de mantener a la realidad bajo un control total para que su vida, y con ella y su trabajo la de los demás, sea mejor.

Hace poco vi a Messi hacer seis jugadas magistrales en un partido; siempre sonreía y lo que hacía parecía muy fácil, aunque todos, especialmente los que tenemos dos pies izquierdos, sabemos que no lo es.

Cuando veo a María y Juanjo, me acuerdo de Messi.

En inglés a continuación

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L'entrée du centre Georges Pompidou

GENERAL EXPOSE ON THE ARCHITECTURAL CONCEPT WITH REFERENCE TO THE GUIDING PRINCIPLES OF THE CENTRE

We recommend that the Plateau Beaubourg is developed as a “Live Centre of Information” covering Paris and beyond. Locally it is a meeting place for pelole.
This centre of constantly changing information is a cross between an information-orientated, computerised Times Square and the British Museum, with the stress on the two-way participation between people and activities/exhibits.
The Plateau Beaubourg information centre will be linked up with information dispersal and collection centres, throughout France and beyond; for example, university centres, town halls etc. [1]

Para entender la oportunidad de esta afirmación dentro de la memoria de un concurso de ideas, es importante reseñar que tanto el artículo “A Mathematical Theory of Communication
” de Claude E. Shannon
, como el libro “Cybernetics: Or Control and Communication in the Animal and the Machine” de Norbert E. Wiener, dos de los textos fundamentales de lo informacional fueron publicados en 1948. 22 años antes del desarrollo de este proyecto.

Una de nuestras hipótesis de trabajo es que lo digital, desde el enorme incremento de potencia de producción material que la base tecnológica otorga, ha dejado de lado el mucho mayor incremento de potencia de producción intelectual que implica trabajar con lo informacional.


  1. Rogers, Richard; Piano, Renzo. 1970.Web Rogers, Stirk, Harbour+Partners  ↩
  2. Foto CC BY Jean-Pierre Dalbéra.
  3. http://bit.ly/1EqN5P5

Presentación del libro Acciones Comunes.

Ayer estuve en la presentación del libro “Acciones Comunes: Miradas e Intervenciones Urbanas desde el Arte y la Arquitectura”.

Aprovechamos para recordar a los editores que estamos algo tiesos y compramos pocos libros, pero que si nos los regalan estaremos encantados de hacer una reseña imparcial y rigurosa.

Tratamos de acudir siempre que se nos convoca, y con Juanjo y María, después de la última ocasión, teníamos que estar. Lo que pasó ayer allí, unido a todo el revuelo de los últimos días por el artículo de Fredy Massad, me ha hecho pensar mucho, casi hasta desvelarme ayer…

Me explico haciendo antes una breve crónica.
Comenzó una breve introducción por parte del director de la Fundación Valentín de Madariaga, para seguir con la presentación de Ferrán Ventura, editor de recolectores urbanos.
Fernán habló del momento de viraje –llevo tanto escuchando lo del viraje que tengo la sensación de viajar en espiral– de la arquitectura, cosa que me desconcertó, pero cuando hizo la cita de Sloterdijk para expresar su voluntad de que recolectores se convirtiera en un ¿aleotopo? volví a estar situado.

María hizo un despliegue claro y conciso de las intenciones, los por qués y las dinámicas del taller que fue el germen original del libro.

Entendí, con cierta claridad, que había un planteamiento claro de diferenciar las acciones del arte de las de la arquitectura.

Las referencias a la ciudad como el espacio común de las experiencias de todos o a las listas de Serra, o de Steven Holl me parecieron realmente inspiradoras.

La explicación de cómo habían articulado la presencia de los diversos agentes que intervinieron en el taller demostraba la coherencia de su trabajo. Como se suele decir no dan puntá’ sin hilo (Si queréis saber más sobre el mismo, os hacéis con el libro o vais directamente a la web que montaron. Por favor soles no más blogger).

La claridad se seguía perfilando cuando María mencionó, citando a Agustín Fernández Mallo, las dualidades música-literatura y arte-arquitectura, en referencia a la capacidad de los primeros términos de cada pareja para producir cambios efectivos y rápidos a nivel de aceptación social.

El espíritu del libro, como posibilidad de felicidad –entiendo que en tanto que objeto material y me inquieta la relación con el consumo– desde Borges fue sugerente, y con la referencia a su uso como manual para seguir incorporando acciones, no pude dejar de acordarme de otros manuales como Metápolis. ¿Son distintos?

Javier Terrados hizo otra intervención sugerente, el libro como generador de efectos secundarios, provocando en el lector una mutación en la mirada y ganas de hacer.
Me encantó la nota de que un espacio público cuando se genera tan entre amigos (como era el caso ayer) no está bien configurado. Tenemos que abrir las convocatorias más allá de la arquitectura.

Luego dijo que no entendía por qué se había separado la arquitectura del arte en el libro e hizo una enardecida defensa de la arquitectura como arte.

Y me descuadró. Porque puedo estar muy de acuerdo en muchas cosas, que la arquitectura nos da una posición respecto a las cosas –entiendo que es una forma de estar en el mundo y no de superioridad–, comparto que debemos tener la exigencia del artista –aunque hay artistas mediocres como en todo–, e incluso que podamos tener una actitud optimista como en el arte; pero con el discurso que estaba hilando no podía estar de acuerdo en la afirmación categórica de que la arquitectura ES arte.

Quise transcribir literalmente el manifiesto que leyó y que tituló “Lo siento, esto es arte”, pero fui incapaz. Cuando se repitieron varias veces las palabras talento, sensibilidad y desobediencia me pudo el desconcierto y la irritación. Creo que ese tipo de términos, que no los trabajos ni las actitudes que hay detrás, hacen más daño que beneficio.

Por cierto, que la construcción de la oportunidad de seguir haciendo libros a base de tratar de desmontar lo digital, vuelve a confirmarme la *preocupante desafección tecnológica de los arquitectos. Yo, no como Javier, si creo en los blogs y en sus capacidades. Pero eso es otro tema.

Terminó el acto y en el turno de preguntas no pude evitar, ante el silencio de la sala, pedirle a Juanjo y María que, si lo consideraban oportuno, se posicionaran en la dicotomía. Yo había entendido que era intencionada la escisión, y me parecía genial, pero Javier Terrados la había reconstruido introduciendo términos que me resultan –ojo que es mi opinión personal– altamente molestos en los discursos que se están produciendo en los últimos años.

Juanjo y Ángel, con citas externas que cimentaban sus respuestas, vinieron a contestarme que no querían taxonomías, que se cuestionaban qué es lo específico de la creación arquitectónica, que hay que estar de enhorabuena recordando una rocambolesca anécdota del festival del jazz de Sigüenza en la que un número de la Guardia Civil fue el encargado de discriminar entre el jazz y la música contemporánea.

Quizás últimamente yo soy demasiado el señor enojado del público de Sigüenza, que proclama enojado ¡esto no es jazz! pero hay muchos factores que intervienen para que lo haga.

Como decía antes –para mi– el daño que esta disolución de los límites entre arte y arquitectura produce creo que es mucho, y nada banal. Pero la explicación de esta idea es otra historia.

Volví a casa con la cabeza bullendo de ideas hasta casi desvelarme. Por suerte para mi y mis irritaciones, María, antes de la intervención calmada y medida de sus compañeros, me había contestado ya, con esa rapidez y franqueza que tan bien equilibra el tempo de Juanjo:

“Hay arquitectura que es arte, pero nosotros no somos artistas”.

Justo lo que necesitaba oir.

Jared Tarbell. The morning news

If architects are to be systems designers, then they will need to think algorithmically, to be able to propose algorithms to a computer in order to develop their thoughts by observing the outcomes.

Paul Coates, “The Deep Structures of the Pictoresque”.
Architectural Design, vol 84. Issue 5. Empathic Space: The Computation of Human-Centric Architecture

Si los arquitectos van a ser diseñadores de sistemas, entonces necesitarán pensar algorítmicamente, para ser capaces de proponer a los ordenadores algoritmos para desarrollar sus ideas mediante la observación de resultados. Trad. propia.

Más sobre Arquitectura Informacional.

Colección Arquia Maestros.
Tres lecciones de arquitectura magistrales.

O por qué Luis Fernández Galiano le dio la extrema unción a tres de los grandes.

2014-03-25 20.26.24

Ayer, cuando volvía de Madrid, de haber estado en el evento de presentación de la Arquia Maestros, la nueva colección desarrollada por la Fundación Arquia bajo la dirección de Luis Fernández Galiano, barruntaba sobre cómo afrontar este texto. Y todo lo que me venía a la mente eran las palabras de Galiano al hablar de los tres Maestros. Que si eran “arquitectos al final de su trayectoría creativa”, que esto no aportaba “nada nuevo”, que si sólo es “un momento celebrativo de su carrera profesional”…

El contenido y el tono de sus palabras se me antojaba hasta grosero, casi una falta de respeto a sus mayores.

Esta mañana, por fin he podido visionar fugazmente los vídeos. Llegando más allá de los trailers que vimos en la presentación. Y lo he entendido todo.

Galiano ha resucitado a tres colosos de la arquitectura española. Y para resucitarlos, primero tenía que oficiar el acto público de su defunción. El resultado es redondo.

Sobre las entrevistas, poco puedo decir que no se intuya. Son soberbias. Íntimas pero no agobiantes, serenas pero no monótonas, detalladas pero nada aburridas. Merecen la pena.

Navarro Baldeweg, sin restarle interés, es el que menos me epata. No puedo comulgar con el dogma de que la arquitectura es arte. Lo siento. Necesitaré más tiempo para digerirlo.

Moneo tranquilo, calmado. Sólo lo había escuchado hablar una vez y no lo recordaba. Intenso. Arquitectura en una concentración casi venenosa. El pasaje que dedica a La Previsión (Española) ha hecho que recupere la admiración que siempre he tenido por ese edificio de nuestra ciudad.

Bohigas brutal. Ya en el acto me sorprendió la energía y claridad de ideas que transmite pese a su edad. ¿O es gracias a ella? La complejidad intelectual, más allá de la mera arquitectura, de su discurso es asombrosa, aunque el tono autoritario de algunas de sus afirmaciones, quizás también achacable a la edad, descoloque demasiado.

La operación como digo es redonda. Ha resucitado a tres enormes arquitectos para traerlos a nuestro día a día.

Con un trabajo impecable sobre todo gracias a la materia prima que maneja, Galiano vuelve a colocarse como “el editor” de la arquitectura española.

Alguno decía en la Red que poco tenían ya que decir estos tres. Creo que se equivoca. Tienen mucho que decir, y nosotros más que aprender.

Gracias a la Fundación Arquia por invitarnos y darnos la oportunidad de asistir a este evento histórico. Disfrutaremos con calma y deleite los tres ejemplares de la colección que nos obsequiaron.

Arquia Maestros

arquiamaestros

Mañana martes 25 tendremos el placer de estar en Madrid, invitados por la Fundación Arquia, para asistir a la mesa redonda “Reflexiones en torno a la arquitectura”.

En la mesa intervendrán los maestros, y protagonistas de la nueva serie de documentales editados por la fundación, Oriol Bohigas, Rafael Moneo y Juan Navarro Baldeweg, y será moderada por Luis Fernández Galiano y será retransmitida en streaming.

Estaremos en la sala, y en twitter iremos comentando nuestras impresiones uniéndonos al hashtag #ArquiaMaestros.

archBib. Nuevo proyecto editorial de arquitectura de Scalae.

Hace pocos días, demasiados para una voluntad de continuo fluir que nos hemos propuesto retomar, escribía sobre arquitectura y sobre la extraña capacidad de unos grandes compañeros para poder atar cabos desde una memoria profunda con citas muy bien manejadas y estructuradas en trabajos sólidos.

Ahora me veo en la tarea de reseñar un trabajo que, quizás por lo bien que entiende eso que Bauman tan bien califica como líquido, se acerca más a un modelo que a nosotros nos parece más adecuado a nuestro tiempo. A este tiempo.

Estoy hablando de archBib la nueva colección de eBooks que Scalae tiene en el horno y de la que ya podemos disfrutar de un ejemplar, Oriol Bohigas by himself y de sus primeras ramificaciones.

No creo que sea oportuno aquí desarrollar las virtudes —muchas— de la colección. Me interesa más desgranar algunos de los aspectos menos evidentes y al mismo tiempo más trascendentes del proyecto y que son los que más nos atraen además de, como ya decíamos en el artículo sobre Sol89, que son los que nos ayudan a construir nuestra identidad.

Creo que más allá de una colección de libros, digitales o no, más allá de una colección de entrevistas, textos, opiniones o dibujos, en la Red o en papel, este nuevo proyecto de Scalae, que en algunos apartados he entendido se llama mapa fractal, tiene vocación de constituirse directamente como conocimiento.

Y aquí me permitís usar una fragmento de un párrafo de Dee Hock que encontré hace años y que estructura mucho de mi trabajo:

Information becomes knowledge when integrated with other information in a form useful for making decisions and determining actions.

La información se convierte en conocimiento cuando se integra con otra información en una forma útil para tomar decisiones y determinar acciones.

Dee Hock, 1996 en Linda Stone

A lo mejor a alguno no le resulte tan evidente como a nosotros, y merezca la pena afirmar lo obvio.

Un ebook es información. La información es, de por si, inerte. Virtual sólo en tanto que puede ser actualizada por cada uno de los lectores, y no nos referimos aquí al hecho de renovar el contenido de la información, si no a la acepción lingüística de actualizar.

Los ebooks de Scalae tienen la vocación de ser actualizados, de pasar de virtuales, esa palabra que tanto nos gusta y que nunca confundimos en esta casa con digitales, a concretos e individuales para construir mensajes inteligibles.

Los ebooks de Scalae tienen vocación de enlazar y de ser enlazados, de construir esa red que nace no de los nodos si no da la suma de los hilos entre los nodos.

Entienden la potencia final de la red, esa Red con mayúscula del fantástico pez-red © de Acebo x Alonso (y que cogemos sin permiso saltándonos a la torera todos nuestros códigos éticos).

Entrando en el texto de Oriol Bohigas, solo puedo decir que está lleno de deliciosos mazazos intelectuales. Verdades como puños que cuando se dicen desde su edad y experiencia no podemos hacer otra cosa que respetarlos y aprender. Si no tenéis el eBook todavía, ya estáis tardando en suscribiros a la colección (que además es gratis)…

Deseando estamos de continuar explorando este mapa fractal que ha empezado a dibujarse.

¿O debería decir tejerse?

Arquitectura Joven Andaluza. Sol89

Foto CC BY-NC-SA arquitextonica más en el álbum Red Pública

Estoy recién llegado de la presentación del libro ”Proyectos encontrados. Arquitecturas de la alteración y del desvelo” de Juan José López de la Cruz (con réplica de Ángel Martínez García-Posada) y me bulle la cabeza con algunas ideas que no quiero dejar escapar.

Posiblemente este texto no lo leáis hasta mediodía de mañana —cosas de la tecnología— lo que nos permitirá que salga a la luz mientras nosotros estemos, posiblemente, alejados de los teclados y las pantallas del estudio eludiendo remordimientos.

No voy a reseñar el libro —todavía no—, hay otros temas en cola y vamos a amortizar los 10€ un poco más. De lo que si podemos hablar, sobre todo por el gozo intelectual y la dosis de adrenalina mental que nos ha aportado, es de la presentación, y sobre todo de los autores.

La presentación ha sido densa, quizás, para mi, demasiado.

Y creo que este el punto que detona este desbarre. Hay muchos arquitectos muy densos. Y entended esto en el sentido más positivo de la palabra, la densidad como cualidad que evidencia una una alta concentración de algo en un espacio menor del que debería aparentemente ocupar. No vayáis a entender densidad en sentido peyorativo, no hay en mis palabras ironía ni cinismo.

Pero sigo, porque lo que ha pasado esta noche lleva demasiado tiempo ocurriéndome. El hecho de encontrarme a compañeros que citan con soltura a Duchamp, Beuys, Carver, Mies, y a un largo etc. me produce una sensación de desasosiego importante.

Me hace sentir muy ignorante.

Y no empecemos con los ataques fáciles. Yo se que lo soy —algo he adelantado— sobre todo en aspectos de cultura artística y arquitectónica del SXX.

Pero cuando escucho, no sin deleite y admiración, a compañeros como Ángel o Juanjo articular esa suerte de referencias encadenadas capaces de abrir líneas de pensamiento desde una memoria que se me antoja inagotable, no puedo dejar de pensar en su/nuestra posición como arquitectos.

Nos unen a ellos, y aquí me refiero a Sol89, a Juanjo y María, una serie de afortunadas coincidencias desde hace años, cuando disfrutamos de un estupendo viaje que ellos organizaban para la asignatura de Historia I de la ETSAS. Eran entonces los mayores, no se si han dejado de serlo para nosotros, y el dossier de viaje que prepararon junto a algunos compañeros más, fue un trabajo realmente impresionante que más de quince años después todavía conservamos. En fondo y forma, se sin duda que fue el referente que nos ha llevado desde entonces a preparar con tanto o más ahínco nuestros viajes de estudios.

Además de los contínuos encuentros (el último compartiendo mesa y cartel en el AIA-COD 2012 Fall Conference), y pese a esa infranqueable distancia intelectual que a menudo sentimos, tenemos sincera admiración por ellos y su trabajo. Nos hacen pensar, quizás por la necesidad de construir nuestra identidad reflejándonos en el espejo de nuestros otros, que su postura, pese a ser envidiable, no es la nuestra.

Foto © Fernando Alda

Es una postura sólida, potente, demostrada por ejemplo en la colección cultural que es capaz de estructurar el trabajo fin de máster razón de ser del libro, o en la perfección estética de esos abrigos perfectos que dan forma a los cuerpos perfectos, como en la Escuela de Hostelería de Medina Sidonia (reconocido con el premio ASCER hace pocas semanas), que es capaz de convertir un antiguo matadero en un espacio docente maravilloso…

Esa postura nos sirve para seguir construyendo nuestra identidad y confirmar que la nuestra, más que de abrigos perfectos, seguramente sea de ir en chandal a hacer pilates en el centro cívico de nuestro distrito, por cómico que a algunos les pueda parecer.

No tenemos, aún, capítulo favorito del Rayuela de Cortázar, pero somos capaces de abrazar, sin miedo a lo perenne de su ruido trivial, la potencia de lo digital. Trabajamos desde la red relacional, desde la atención distribuida y lo líquido más que desde el encadenamiento de la memoria y las referencias pétreas.

Me gusta pensarnos arquitectos bárbaros como los bárbaros de Baricco, y sin duda, compañeros tan brillantes y sagaces como Sol89 nos ayudan a construir nuestra identidad, y nos hacen reafirmarnos en nuestra convicción en el valor plural que existe dentro de la arquitectura joven andaluza.

Dulces Arenas Cotidianas.
Andrés Jaque para 1 de 100 de Lugadero.
Reseña de la exposición y el libro.

Dulces arenas cotidianas Andrés Jaque para uno de cien de Lugadero.

Esta crítica trata de ser objetiva e imparcial, no obstante, me veo obligado a aclarar ciertos aspectos previos en este disclaimer.

  • Lugadero nos ha obsequiado con un ejemplar de la publicación para hacer esta reseña. Gracias por vuestra confianza chicos.
  • Andrés Jaque, pese a las innumerables veces que de manera poco elegante por mi parte he puesto en solfa su trabajo, me resultó una persona encantadora y de trato excepcional. Me alegro mucho de haber asistido a la presentación-charla-conferencia y haberlo des-digitalizado.
  • Tengo una filia personal hacia las representaciones gráficas de la mayoría de los arquitectos de Madrid. Especialmente hacia el trabajo de Jaque y la Office for Political Innovation que supera incluso la que siento por el trabajo gráfico de Izaskun Chinchilla.
  • La cotidianeidad nos fascina. Nos consideramos arquitectos de la cotidianeidad. La cotidianeidad lleva demasiado tiempo desprestigiada en la arquitectura. Cuando hablamos del trabajo que hacemos como profesionales, escribimos siempre arquitectura y nunca Arquitectura. Somos arquitectos de la cotidianeidad. Aunque eso no quita que alguna vez nos gustaría hacer algo extraordinario.

Dicho esto puedo comenzar la reseña. Y pretendo usar dos argumentos fundamentales.

  • El trabajo de Jaque y de la OffPolInn es dañino para los estudiantes y profesionales de la arquitectura.
  • Considero que, siendo interesante, el trabajo de Jaque está construido sobre una elaboradísima retórica y cuajado de razonamientos falaces e incongruencias. Si se trasciende la mirada superficial y cargada de color no es muy difícil detectarlas.

¿Por dónde comienzo?

Por lo más breve. El trabajo de Jaque, arquitecto, al identificarse con la arquitectura, no olvidemos que está incluido en el MoMA en la sección correspondiente a nuestra disciplina, es a todos los efectos mostrado al público como arquitectura. Andrés Jaque hace arquitectura, discutible pero arquitectura, la Casa en Never-never Land es arquitectura, la Casa Diocesana en Plasencia es arquitectura, el altillo de la Tupper-Home es arquitectura.

Mientras el público, el del MoMA, el de El País, o el de los innumerables medios en los que Jaque ha aparecido, siga leyendo que su trabajo es arquitectura, mientras Ariadna Cantis siga preguntándo(se) públicamente ¿qué es arquitectura?, mientras Pedro Gadanho siga diciendo que los arquitectos debemos dejar de ser prestadores de servicios para ser actores culturales -menos mal que lo dijo en Domus ¿o es eso peor todavía?- las personas no entenderán que hay arquitectos que podemos trabajar por y para ellas, que un ingeniero no es capaz de hacer lo mismo que nosotros y que, por lo general, no somos artistas

Ikea disobedients, y otros tantos trabajos en la línea de pensamiento, no son arquitectura. Son arte, son un trabajo sobre el espacio privado, la cotidaneidad de las personas y sus afecciones políticas, pero no son arquitectura.

¿Por qué? Porque no afecta al espacio. Afectaría a nuestra percepción del espacio, si fuéramos capaces de trascender los relatos anecdóticos de Candela, Carlos y Manolo, Paco, etc (ojo aquí que el caso particular no valida la hipótesis general). Pero no lo somos, igual que no somos capaces de trascender la enorme carga ideológica y aparentemente alienante (no se si mayor la que ellas tienen o el uso que él hace de ellas) de las imágenes de La Casa de la Pradera, y menos cuando es capaz de recitar los nombre de pila de toda la familia.

Cuando vemos a Candela todos nos sentimos culpables de no ir a ver lo suficiente a nuestra abuela (mea culpa entonado) y queremos que se vuelva supersolidaria y dé de comer a sus ancianos vecinos. El caso de Manolo también nos epata. Como molaría dedicarnos a editar una revista política, sobre todo con el pantallón que tiene en su micro-despacho (¿es un mac?).

La retórica de Jaque se despliega en este y otros proyectos. Es capaz de criticar el adocenamiento de los catálogos de IKEA, a la que proclama constructora de sociedades y acusa de usar retóricas y simbologías nórdicas alienantes (hasta donde yo llego es una empresa dedicada a vender muebles que usa la imagen de un determinado estilo de vida como reclamo comercial), y al mismo tiempo usar una imagen para ilustrar la Rolling-House (welcome anglicisms) en la que aparecen dos jóvenes parejas en actitud amorosa (¿erotismo comercial?) sobre un suelo de GRC hipertecnificado de colores maravillosos, o expone a los octillizos de la Tupper Home con su futuro hiperdiseñado.

¿En qué quedamos? ¿nos quedamos con las casas nómadas del fenómeno erásmus que funcionan porque son pisos mediocres y desoptimizados para familias convencionales que se han podido adaptar o necesitamos las rolling-emergencias hipertecnificadas con sus filtros multicapa de PVC (been there, done that) que harían innecesarios incluso los cerramientos de vidrio? Me pierdo…

¿Y la asunción del nuevo urbanismo? La conceptualización de este nuevo urbanismo constituido por la miriada de sub-espacios domésticos, concectados por la propia persona, que se pueden desplegar en la cotidianeidad de una persona no me parece suficiente como para calificar ese subconjunto como espacio político. La aparente posibilidad de un despliegue de relaciones no es garantía de la existencia de las mismas. ¿Cuántas casas patera (con sus correspondientes ecosistemas domésticos transnacionales) existirán en España que se encuentren totalmente aisladas de su entorno próximo e inmediato? ¿Es esto política? Para mi no.

El recurso a esqueumorfismos anímicos y epatantes no valida ciertos argumentos conceptuales.

Aunque no por ello debemos dejar de pensar en los mismos…

Lo que Jaque desvela es una sociedad virtual, no actualizada todavía, de la que los arquitectos deberíamos dar cuenta y a la que deberíamos servir. Una sociedad cambiante que solo aparece en las escuelas y con un terrible utopismo (¿me he inventado un palabro?) profesional.

Jaque construye casas de colores vivos, blanditas, sin aristas, sin óxido, goteras ni pavimentos de terrazo. ¿A que os las imagináis llenas de productos de IKEA? Pues a nosotros nos molan.

Contrastes, disonancias y alarmas que podemos desgranar a lo largo de toda la publicación de Lugadero.

Y una vez tendida la de arena, la de cal, ¿o era al revés?

El trabajo de Jaque es lo suficientemente coherente consigo mismo como para activar ciertas cuestiones que me parecen pertinentes. La primera y fundamental es la de la recuperación de la cotidianeidad para la arquitectura. Pese a que en el trabajo de la Oficina de Innovación Política la propuesta nos parezca tan idealizada, aunque en otra dirección, como en los propios catálogos de IKEA, Jaque está constantemente hablando de las personas y de sus afectos y efectos. ¿Qué echamos en falta? Acción, construcción, espacio, coherencia. Creo que no se puede hablar de la importancia del espacio como soporte de la heterogeneidad y del conflicto y resolverlo con cortinas enrollables de PVC y una nevera para cada persona…

Como decíamos, las casas de colores de Jaque nos gustan, y mucho, pero su discurso reclama afección y no la vemos.

Sin embargo, hay situaciones en las que si que aparece, a mi entender, esa coherencia. Cuando menciona expresamente el huerto de la Casa Diocesana de Plasencia, se habla de su construcción en base a la disputa y la indefinición, pero yo prefiero quedarme con valores totalmente antitéticos a los defendidos por Jaque. Esa historia, la del huerto político se me antoja construible en base a consenso y acuerdo, en base a equilibrios y descensos de la entropía gracias al diálogo. Aspectos (aparentemente) rechazados por Jaque en su constante búsqueda de las fricciones y los parlamentos conflictivos. ¿O son dos caras de la misma moneda?

La edición cuidada, clara (un par de puntos más a la tipografía por favor) y manejable, y no seré yo el que se queje del precio (aunque alguna queja oí en la presentación). Sigo echando en falta una mayor presencia de Lugadero en internet y sobre todo de las iniciativas culturales que están desarrollando. Molaría que tengan un impacto mayor todavía en la ciudad (salir en prensa no es garantía chicos, y menos en la convencional). El lleno de la presentación fue importante, no es difícil por la talla del espacio, pero sería muy, muy positivo que decreciera la ratio de arquitectos en los asistentes.

Si queréis haceros con vuestro ejemplar (no olvidéis que son limitados y creo que de tirada única) lo podéis comprar on-line, pero la visita a la expo merece mucho la pena.

Dulces arenas cotidianas

Andrés Jaque para uno de cien de Lugadero.

Revistas: Arquitectura Viva 145. Colectivos españoles.

Recuerdo cuando escribía con fruición y quería ser Galiano en digital.
Luego llegó Edgar y me quitó la ilusión.

Recuerdo cuando una amable redactora de Arquitectura Viva nos escribió un mail preguntándonos si nos interesaría hacer un artículo sobre NOX Architecten. Había dado con nosotros a través de internet.

Habíamos publicado en nuestro blog un artículo sobre este estudio, que no nos quedó nada mal y que incluía fotos que ellos mismos nos habían cedido. Creemos que la redactora se enteró poco después de que todavía éramos estudiantes. Nunca más supimos de ella.

Arquitectura Viva 145. Colectivos Españoles

Todavía no éramos arquitextonica, pero este tipo de caminos hace que cuando leemos la editorial de Galiano en el número dedicado a los Colectivos Españoles que Arquitectura Viva nos ha obsequiado para que reseñemos, no podamos menos que entender su enorme condescendencia. Compartirla no, pero entenderla si.

Él pasó por eso. Igual que se confesó totalmente ignorante de lo digital ahora se confiesa haber formado “Colectivo de arquitectura” (¿quizás el primero en España?) hace ya casi cuarenta años. Y desde esa posición de distancia y sapiencia, entiende que sea necesario transitar por esas rutas. Quizás él, igual que yo, lo entienda pero no lo comparta.

Donde el texto introductorio de Galiano me deja mal, aunque previsible, sabor de boca, el de Ivan López Munuera no empieza por mejor camino. Una referencia a la Arquitectura madrileña (y los que nos leéis sabéis lo que implica que escriba con A mayúscula) y una cita a Kenneth Frampton en la que define la ETSAM como la escuela más importante de Europa (aunque si se refiere a número de alumnos creo que si es verdad…) me dejan totalmente predispuesto…

La sopresa agradable, y aquí abandono el cinismo, viene después. El texto de Munuera, cuando lo despojamos de la enorme enumeración de colectivos, líneas de trabajo e intereses de los mismos, es capaz de hacer una lectura interesante y certera del fenómeno. Y sobre todo entra en dos aspectos que comparto, y aquí no estoy siendo buenrollista benevolente, porque me parecen aspectos reales y cruciales para entender el asunto.

El fenómeno de los colectivos es causal. Si, causal de que tiene causas. Las erasmus, la masificación de las escuelas que hace que hagas piña o las pases p&%@s, fenómenos sociales que reactivan las conciencias,… llámalo X. Antes, no tan mucho antes, no había tantos colectivos ni tantos nuevos formatos. ¿Por qué? Porque los arquitectos estaban ocupados construyendo y los estudiantes estaban ocupados ganando pasta en los estudios delineando (y si, hubo una época en la que en algunos estudios se ganaba pasta).

Este es un debate que hemos tratado de mantener con Arquia-Próxima y con Ariadna Cantis a través de twitter y que ayer mismo reconoció haber evitado. La crisis no es la causa de lo que ella llama nuevos formatos o lo que aquí se recoge como colectivos. Nuestra línea argumental es en sentido opuesto.

La burbuja inmobiliaria ha sido durante muchos años el anestésico que tenía dormida a la profesión y hacía que ni colectivos, ni redes, ni nuevos formatos emergieran con la fuerza con la que lo han hecho.

El otro punto, con el que Munuera casi cierra el artículo, es que declara los colectivos como una alternativa. Una (no LA alternativa) que en realidad representa a muchas alternativas y que deben coexistir con las demás. Algo que llevamos defendiendo mucho tiempo. Hay que estirar la arquitectura.

Quizás en lo que no pueda estar de acuerdo es en que deban perder la precariedad con la que trabajan. ¿No sería como lo de Jaque y el MoMA (y me refiero a la reflexión final de AZ) ?

El siguiente artículo vuelve a ser crucial para entender cosas. Doménico di Siena @urbanohumano, uno de los agentes más activos y dinámicos de la Red, es capaz de hacer una lectura transversal detectando para el fenómeno la misma génesis causal que Munuera, pero yendo más allá para, desde su manejo de la potencia de las herramientas e infraestructuras digitales, apuntar una sucesión lógica del fenómeno y una serie de preguntas.

Doménico detecta, en sintonía con las ideas que exponíamos hace unos meses aquí, que el siguiente paso evolutivo de las agrupaciones profesionales es el trabajo en Red, pero no por la conexión digital, si no por la construcción de redes físicas de contacto y refuerzo.

La red está constituida no por los hilos, se formaría una urdimbre, si no por los nodos, que le dan fuerza. Si no hay nodos no hay red, y los nodos, en este caso, son personas.

Capacidades personales que en unión con otras se constituyen en una entidad de orden superior que es capaz de trabajar más y mejor, pero que en su esencia reconoce la necesidad de cada uno (y no de todos de forma alienante) de los individuos.

Un punto intermedio en el que no puedo estar de acuerdo con Doménico es en la necesidad de conectores. Ya no hacen falta. Hace muchos años, cuando empezamos (gracias Dome por el reconocimiento) podían/podíamos ser algo útiles.

Ya no. Cada uno puede tejer su red. Los prescriptores, como se han venido a llamar, no son necesarios. Hacen falta agentes críticos, no agentes expositivos.

Los content curators y demás figuras lo que están haciendo es construir pequeños o grandes lobbies de acción desde los que generar acontecimientos. ¿Son necesarios? Creo que no. Movimientos sociales mucho más espontáneos que los que ellos generan lo demuestran. ¿Son productivos? Sin duda. Generan mucho y de forma potente. Otra cosa es que sigan defendiendo demagógicamente sus modelos profesionales a base de machacar los de otros. Con eso no comulgamos, pero Doménico, elegántemente se salta esa cuestión para no generar polémica.

La pregunta que al final del artículo se hace @urbanohumano es crucial y es la otra espinita que tanto tiempo lleva generándonos dudas.

¿Estamos preparados para confiar en un colectivo?¿Debería cambiarse la ley para poder distribuir las responsabilidades legales (penales) que implica el ejercicio de la arquitectura?

Llevamos mucho tiempo con una respuesta, un modelo alternativo de estructura profesional, que creemos que implicaría un cambio fuerte, pero eso es para otro momento.

Nos saltamos el diccionario de colectivos, cargado de supermodernos códigos QR. No están todos los que son pero si son todos los que están.

Aunque visto lo visto, y después de una reflexión cruzada con la intervención de Carlos Quintans de ayer mismo en el foro Arquia Próxima ¿no hemos trabajado todos alguna vez como colectivo?¿Por qué arquitextonica no es un colectivo? A veces (casi siempre) somos dos, pero otras hemos sido tres, cuatro o cinco. ¿Por qué no hemos sido un colectivo?

La relación de proyectos de algunos de los colectivos del diccionario es bastante interesante. Escasa (siempre me ha resultado raro la poca cantidad de gráficos de Arquitectura Viva) pero interesante. Quizás lo mejor en este sentido esté al final. Con Nubes Bioclimáticas, Arquitectura Viva nos cuenta con bastante nivel de detalle el edificio para el Ayuntamiento y Centro Cívico de Oostkamp en Bélgica de Carlos Arroyo. Un proyecto cargado de formas literalmente burbujeantes que nos ha inquietado desde que empezamos a verlo en propuesta de concurso.

En estos tiempos, seguimos preguntándonos si el efecto atmosférico (espero no leer nunca una referencia a Sloterdijk para explicarlo) justifica lo que deben haber costado esas preciosas burbujas autoportantes de yeso reforzado con fibra de vidrio.

Podéis encontrar la versión papel en nuestra librería especializada favorita Arte de Proyectar o en la web de Arquitectura Viva. La versión digital que os recomendamos, como no, la de archpapers.