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Parece fácil.
Sobre Sol89 arquitectos para la exposición Couples & Co.

Maravilla de regalo. #arquitectura #arquiandaluces

Una foto publicada por @arquitextonica el

Hace poco, nuestros amigos y compañeros bRijUNi arquitectos, tuvieron la osadía de invitarnos a hacer la semblanza de Sol89 para una exposición que estaban preparando. Couples & Co.

Considerando que el texto era para una exposición de la obra de Juanjo y María, y que tenemos el privilegio de estar y sentirnos muy cerca de ellos, en lugar de ensalzar su obra, creímos oportuno contar esos pequeños secretos que pocos saben y mucho importan.

Parece fácil

Según la Real Academia Española, la identidad es el conjunto de rasgos propios que nos caracteriza frente a los demás.

Siempre he creído que podemos definir nuestra identidad por asunción o por rechazo, y más de una vez he dicho que Sol89 –María y Juanjo– son para nosotros un referente identitario.

Desde que los conocimos en la escuela, la ETSAS, hace ya casi veinte años, todavía siendo estudiantes, hemos sentido admiración por ellos. Eran los mayores y nos producían –ya no– esa especie de envidia malsana que producen los Eames en esas fotos en las que están siempre felices y perfectos.

Lo que muchos ya sabemos, gracias a esos momentos mágicos que nos regalan, es que esa perfección va más allá de lo fotogénico. Es entonces, cuando te das cuenta de esto, que lo dejas ya todo por imposible y te abandonas a disfrutarlos.

Podría extenderme en muchos detalles, pero quizás lo anecdótico en este caso supere en potencia a lo profesional y me atreva a contar una de las experiencias doméstico-profesionales  más bonitas que he tenido.

Les pedimos que nos enseñaran su casa, acompañados de unos clientes nuestros a los que queríamos enseñar esas señas de identidad que nos gusta tener en común con la arquitectura de María y Juanjo.

En esa apertura de puertas, un domingo especialmente soleado de diciembre, además de disfrutar de su maravilloso hogar, pudimos escuchar a Juanjo hablar admirado de la estantería-escultura-escalera que la propia María había soldado, a María describir el belén –de una geometría divertidísima– que había hecho con sus peques y a los dos contarnos la odisea que había supuesto la autoconstrucción –ahora sí increíblemente creíble– de su casa.

Fue entonces, con la envidia desmoronándose a trompicones, cuando nos dimos cuenta de que aún hoy, en la era de lo digital, de lo efímero y superficial, hay personas coherentemente analógicas. Son personas que, sin atisbos de anacronismo ni impostura, son capaces de mantener a la realidad bajo un control total para que su vida, y con ella y su trabajo la de los demás, sea mejor.

Hace poco vi a Messi hacer seis jugadas magistrales en un partido; siempre sonreía y lo que hacía parecía muy fácil, aunque todos, especialmente los que tenemos dos pies izquierdos, sabemos que no lo es.

Cuando veo a María y Juanjo, me acuerdo de Messi.

En inglés a continuación

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Se puede etiquetar la emoción;
y todo lo demás…

rietvelddriver
Foto CC by Marja van Bochove

A cuenta de un excelente artículo de bRijUNi arquitectos.

Como sin querer queriendo, nuestros queridos Bea y Paco (corrección política mediante la de colocar a Beatriz delante) arrancan su último artículo para La Ciudad Viva con una referencia cultísima, de las de la ETSAM castiza, a un artículo de The Architectural Review de los ‘50.

Desde ese balancín de funambulista, en el que pocos pueden maniobrar, saltan sin despeinarse a citar a Argan, introduciendo en su virtuosismo investigador cierta referencia cruzada a lo paramétrico que prefiero soslayar para no enturbiar con mi pataleta lo que considero realmente potente de su texto. Aún en el aire, aterrizan en otro de un autor de cuyo nombre no puedo acordarme y con el que terminan de construir la cimentación del discurso. Me traigo su frase de enlace para usarla como pilotaje para el mío. (Las negrillas son de un servidor).

En todo caso, todos estos análisis no representan sino aproximaciones a una realidad compleja que tratamos de entender a partir de la aceptación de códigos y etiquetas que la simplifican y la hacen abarcable, al menos para los arquitectos.

Beatriz Billanueva y Francisco Casas

La categorización que tan bien desgranan de los dos textos que usan como referencia es clave para entender el pensamiento moderno. Es epistemología pura. Clasificación cerrada, pautada. Estructura coherente con la función fundamental, como ellos bien dicen, de hacer abarcable la complejidad. En la modernidad la realidad se loteaba.
Si estabas en un sitio no podías estar en otro. Si eres de aquí, no puedes ser de allí. O estás con nosotros, o contra nosotros.

¿Qué pasa en la contemporaneidad?¿qué hay de diferente?

El cambio es básico y todavía se está asimilando.

Las categorías ya no tienen sentido.

El pensamiento pasa a ser informacional, los servidores ya no son lugares, son nubes. Los textos no son textos, son entradas acumuladas en bases de datos. El tiempo y el espacio son simplemente coordenadas GPS y un timestamp, en lo informacional equivalentes y equipolentes.

Podemos ser de aquí y de allí, podemos ser altos y bajos, feos y guapos, gordos y flacos.
Ya no es O, ahora es Y.
Las categorías ya no son cajas cerradas, son simples etiquetas que adosamos a la realidad para enriquecerla y hacerla compleja, ya no abarcable. Ahora se trata de desplegar, no de encerrar. De tejer redes, no de abarcar.

¿La dificultad? Lo relacional el siguiente paso evolutivo. Cuando todo es equipolente, cuando todo es plano, cuando todo es igual,… depende de nosotros, y sólo de nosotros, relacionar esas micropartículas de información y hacerlas conocimiento, el conocimiento sabiduría, y la sabiduría felicidad.

Depende sólo de nosotros. Ahí está el poder de la información. Pone en nuestras manos la capacidad de rearticular la realidad para darnos cuenta de que Schumacker tiene parte de razón, de que la Casa del Chófer es una joya cuyo traje de lunares pocos hemos tenido el gusto de ver en vivo, de que la verdadera ontología de la arquitectura es mucho menos trascendente de lo que creemos…

 

Arquitectura, crítica, revistas, conocimiento y la Red.

La publicación de arquitectura que veis arriba capturada en un pantallazo la producíamos hace más de diez años.
No se si fue una intuición, una iluminación o una pedrá, pero lo cierto es que ya estábamos hablando de una serie de conceptos que ahora parece que a algunos preocupan y a otros se indigestan. A los primeros por falta de comprensión y aprehensión y a los segundos… a esos por lo mismo.

Para los de francés la frase está escrita en un inglés entonces torpe, pero quería decir algo así como:

Ya podemos publicar el contenido que queramos, al instante.

Desde aquí, una opinión, creo que confundida, de Fredy Massad a un artículo de David Basulto; una reseña de Pilar Pinchart, que se convierte en una elegía a las publicaciones en papel enarbolando la bandera del todo gratis no; y cierta irresponsabilidad de una serie de compañeros, que dando argumentos a detractores de lo digital comparten a diestro y siniestro en la red; han desencadenado que retome este tema y me decida a tratar de explicar una situación que, yo al menos, veo clara.

Como sigue teniendo mucho que ver, voy a recuperar la cita que mencioné en el pasado artículo sobre archBib. Es tan importante que lleva tiempo estructurando mi forma de percibir y entender la Red y hoy nos va a volver a ayudar. Es la frase de Dee Hock que podéis encontrar, en el artículo de Linda Stone.

Noise becomes data when it has a cognitive pattern. (1945–1965)
Data becomes information when assembled into a coherent whole, which can be related to other information. (1965–1985)
Information becomes knowledge when integrated with other information in a form useful for making decisions and determining actions. (1985–2005)
Knowledge becomes understanding when related to other knowledge in a manner useful in anticipating, judging and acting. (2005–2025)
Understanding becomes wisdom when informed by purpose, ethics, principles, memory and projection. (2015–2045)

Las fechas en cursiva detrás de cada etapa son de Stone y no me resultarían especialmente relevantes si no fuera porque, sin tener en cuenta la mayor o menor autoridad académica que pueda tener Stone, nos hace pensar si no estamos ya en el descuento.

Estimados Fredy, Pilar et al.. Creo firmemente que el filtrado de información para su publicación no es crítica. Por mucho que este proceso de selección tenga criterio, o falta de él.

Para mi no es crítica. La crítica es conocimiento. Es información digerida y asimilada por otros hasta convertirla en conocimiento, y que nos permite, nos pone en disposición de, tomar decisiones y determinar acciones.

Ahora mismo, tal y como la información en lo digital se está tratando, no es capaz de producir eso.

No implica mensaje. No implica per se una potencia de relación. No tal y como están, y me permitís que aquí me excluya, manejándola muchos.

La Red, hoy, en arquitectura, no es 2.0. Es mucho menos que 1.0, simplemente porque no está enlazada.

Los comunicadores, los que llevan a gala el calificativo de bloggers, los que comparten por divertimento, no han sido capaces de digerir un concepto, tan antiguo que su nombre suena a ciencia ficción ochentera, como el de hipertexto. Un concepto que, pese a llevarlo constantemente en la h del http://… no se entiende en sus implicaciones más profundas.

Hiper denota superioridad o exceso. Hipertexto denota lo que supera al texto. Si señores, lo que supera a la propia información, al mero mensaje unívoco, para adquirir el potencial de despliegue que antes solo era concebible para la hermenéutica a través de la interpretación y el diálogo.

La web 2.0 no es cuestión de comunicación interpersonal. La comunicación, el diálogo, los comentarios no son ya lo importante. Ya existían en el 2002 y os puedo asegurar que con mucha más actividad y riqueza. Una riqueza y fuerza en el intercambio de conocimiento que hizo que algunos pudiéramos entender qué estaba pasando.

La 2.0, o simplemente el estado actual de la tecnología, permite procesar esa información que a muchos abruma por exceso, y convertirla en conocimiento.Permite enlazarla, calificarla, clasificarla, etiquetarla y hacer que, mediante esos procesos, esas acciones humanas nunca automáticas, y sobre todo, mediante la construcción de las redes apropiadas de enlaces a otros espacios digitales de información, podamos construir conocimiento.

Podemos trascender la mera información para construir conocimiento, pero nos empeñamos en producir en digital sin aprovechar su potencia, sin entender su idiosincrasia.

Nos empeñamos en devaluar la trascendencia de nuestras actitudes asimilándolas a divertimentos al compartir y no nos damos cuenta de que estamos desperdiciando un enorme recurso, nuestro recurso, el bien material que hace que una parte enorme de nuestra sociedad, la informacional, funcione.

Estamos desperdiciando la información.

Ser Red, que quizás deba escribirse en minúsculas igual que arquitectura, es construir de forma activa la red para preocuparse y ocuparse de su supervivencia. Es entender que lo importante es que se produzca el chispazo que conecte ideas e información, no que el chispazo se produzca atravesando nuestra web.

Si no hacemos un uso responsable de la información. Si no aprendemos a producirla para que sea de calidad y relevante, a manipularla para que respete a sus productores, a compartirla para no convertirnos en meros traficantes, a evaluarla de manera crítica para que cada vez haya menos ruido y a relacionarla para que se convierta en conocimiento. Si no tomamos una postura de responsabilidad activa, estaremos simplemente malgastando un recurso valiosísimo.

Y frente a ese despilfarro, argumentos como los de Pilar tendrán toda la validez, cuando no debemos, por el bien del desarrollo tecnológico, asumirlos.

La red no es el espacio del todo vale y además es gratis. La Red, debe ser nuestra gran biblioteca de Alejandría.

Debe ser un espacio en el que, por nuestro comportamiento, acallemos los ruidos; en el que, por nuestro trabajo comunicando, compartiendo, enlazando, ofreciendo a los demás de forma ordenada y coherente, hagamos que nuestro conocimiento se ponga al servicio de los demás.

Algún compañero me dice que no se lucra compartiendo la información, y que por eso no hace nada malo. Argumentos ilusorios dentro de esta coyuntura. La información ya no tiene valor. Lo digital se lo ha quitado tendiéndolo a cero… El valor está en la presencia, en el trabajo, en el servicio. Pensar que la falta de acción no tiene consecuencias es falaz y pernicioso.

Las fotos que nuestros compañeros fotógrafos producen, por ejemplo, ya no tienen valor en si mismas. Cuando cualquiera las puede descargar, copiar, transformar, reproducir, multiplicar… los objetos físicos que son ese conjunto de megas no tienen valor.

 El valor, en esta situación digital, estriba en que un determinado fotógrafo produzca esas imágenes. Ese es el hecho diferencial que debemos recuperar.

Y no estoy hablando aquí de recuperar el valor del artista, si no recuperar el valor del productor, del agente, con su técnica, con su mirada, con su capacidad como profesional cualificado que es capaz de ofrecer un servicio y que, gracias a la expansión de la información que ha producido, es capaz de demostrar la valía de su trabajo.

Hello World! Processing. The information Machine. Ray and Charles Eames.

“This is information. The proper use of it can bring a new dignity to mankind.
… (Information machines) process information so that it can me made meaningful at the human scale”.
The Information Machine. Ray and Charles Eames, 1958.
Captura del video “Hello World! Processing” de Ultra_Lab

A lo mejor esta referencia de un maestro clásico cala más

Las capas de una ventana


De pequeña visitábamos la casa de mis tías muchas veces. Estaba muy cerca de la nuestra, pero mientras yo vivía en un piso moderno ellas lo hacían en un bloque antiguo que hoy aún sigue en pie.

Cada vez que entraba en su salón me maravillaba su ventana balconera.

Había algo en ella que hacía que el mismo espacio fuera diferente según la hora o el mes en el que estuviéramos.

Durante el invierno las contraventanas se echaban para intentar minimizar las pérdidas de calor a través de los junquillos de madera. Cuando la primavera empezaba a asomar la hoja ciega de la contraventana se abría para descubrir unos visillos translúcidos que escondían la calle pero que el sol conseguía atravesar y dar calidez a la sala. Entre marzo y mayo la ventana se abría de par en par desde por la mañana. El sol y los ruidos llegaban casi hasta la puerta y nos podíamos asomar protegidos por la barandilla. Pero por fin llegaba el verano y su calor y entonces aparecía la penumbra, una suave sombra creada por la persiana de tablillas de madera que se echaba por el exterior, se derramaba por la barandilla del balcón y sólo se levantaba en las noches en que no corría casi ni la brisa. La calle desaparecía entonces otra vez y con ella los vecinos de enfrente a los que ya no volveríamos a ver hasta que llegara septiembre y de nuevo la suave luz del otoño calentara las paredes de su salón y poco a poco el ciclo volvía a empezar.

Como la casa tampoco tenía telefonillo el balcón también era el lugar por el que echar las llaves para poder abrir la puerta o por el que simplemente saludar y desear buenos días cuando íbamos camino del colegio.

Hoy parece que hemos perdido esa relación con la climatología, las miradas o los ruidos y cerramos o abrimos nuestras ventanas sin asomarnos ni prestar atención a lo que pasa a nuestro alrededor.

Sin embargo, hace poco, durante una visita al casco histórico de Cádiz descubrí con alegría que allí los balcones y cierres, con sus gradientes de relación con el exterior seguían en uso.

El casco de Cádiz es muy condensado con viviendas antiguas de cuatro y cinco plantas, sin ascensor en muchos casos, que en sus inicios fueron viviendas familiares que con el paso del tiempo se convirtieron en viviendas colectivas de alta densidad. Disponer en estas viviendas de una salida al exterior es todo un regalo. La persiana de tablillas, ahora de plástico, esconde o permite descubrir interiores pequeños llenos de vida, pero también protege la intimidad de la ropa tendida secándose en el balcón aprovechando el aire y resguardándose del sol.

Una ventana o un balcón pueden ser sólo un hueco en nuestra fachada por el que entran la luz y el aire o pueden ser un umbral en el que pasan muchas cosas entre el exterior de la calle y el interior de nuestro hogar. De nosotros depende cómo lo usemos.


fotografías CC-by-sa arquitextonica

Seamos responsables…

El texto que sigue empezó siendo un comentario a un estupendo artículo de Andrés Martínez, a cuenta de lo que él llama “Arquitectos, el ocaso de una profesión”. El comentario se extendió tanto, gracias a la densidad de ideas del artículo, que decidí traerlo aquí.
Los números corresponden a respuestas a las ideas en las que Andrés estructura su discurso.

  1. Aquí parece que estás de acuerdo con personas que defienden un modelo empresarial, jerarquizado y sometido a estructuras laborales ortodoxas. Gonzalo García, al que tuve el placer de escuchar en persona, entre ellos (“evaluar el número de bocetos para rentabilizar el proyecto” y otros parecidos son sus argumentos…) Y argumentas que a lo mejor hacen otras profesiones mejor nuestro trabajo y por eso les tenemos miedo…igual que “La Esteban” lo hace mejor que Punxet ¿no?
  2. Creo que Enric González, con los dos deliciosos ejemplos que citas, por fín alguien que habla de los arquitectos sin despotricar y con conocimiento… no es un profano. Como se suele decir ese tío ha estudia’o… Y respecto a la endogamia. La comparación con los médicos es más que necesaria. Tienen un grado de endogamia incluso familiar tan o mayor que el nuestro, y cada vez son profesionales más respetables…!sin ironía eh¡
  3. No puedo estar más de acuerdo contigo. El Levante peninsular es modelo de enseñanza y escuelas para muchos de nosotros. Seguid así y a lo mejor por ósmosis se les pega algo al resto. De todos modos, creo que aquí, punto con el que concuerdo, lo que dices contradice radicalmente a los dos puntos anteriores.
  4. Pues aquí en aprte de acuerdo y en parte no. Seguimos defendiendo que la arquitectura no debe ser participativa. No lo es la medicina, no lo es la cocina… creo que debemos recuperar no el prestigio de cara a la sociedad si no su confianza y su respeto.

Hace poco Patxi Mangado se preguntaba en voz alta durante el encuentro de Ultzama: min 5:30 aprox.

“¿Qué hacemos para que merezca la pena recurrir a los arquitectos?”

Nosotros creemos que lo que debe hacer que merezca la pena, es el hecho de que “debemos” estar al servicio de las personas, y de que en el acto de servir, nos hacemos responsables de nuestro trabajo.

No se hace responsable una estructura horizontal, ni un colectivo de ciudadanos que participan “gratuitamente” en el desarrollo del proyecto. Nos hacemos responsables nosotros. Por desgracia por culpa de una ley, deberíamos serlo de motu propio ¿no?

Y ahora…¿Qué hacemos? Cuéntanoslo.

Crisis

En el architectural record, publican una Guía de Supervivencia para Arquitectos, un compendio de enfoques positivos sobre la situación en Nueva York y EEUU en general y como cada uno de los entrevistados, de los que acompañan el curriculum, piensa afrontarla.

Desde arquitextonica queremos replicar la iniciativa. ¿Te han largado de un mega estudio cual lastre sobrante?, ¿eres un autónomo solitario buscando a tus queridos promotores debajo de las piedras? ¿eres un joven arquitecto, menos de 40 según Europan, que aún no se ha colegiado ni dado de alta para ahorrarse los 3000 €/año de cuotas, y que subsiste con los mil euros que le da el jefe y trata de ganar concursos en lugar de dormir?

Cuéntanoslo. Pero cuéntanoslo en positivo, con ese espíritu de lucha incansable con el que entregábamos las prácticas de estructuras en la escuela, o con ese cinismo ácido y divertido con el que tratábamos los temas de instalaciones y acondicionamiento…

Cuéntanos que ideas tienes para pasar la crisis, para poder seguir haciendo arquitectura aunque lleguen cincuentamil masters reconvertidos de las ingenierías…
Seguro que tienes ideas, a fin de cuentas somos una profesión creativa ¿no?

Fotografía Copyleft By-De-Sa por Neil T

Materiales virtuales


video © IMA

El artículo de DesignBoom sobre la exposición de Orly Genger en el Imam, un artista que no conocía en un museo que con casi total seguridad no visitaré, me da pie a escribir un poco sobre la virtualidad de la materia.

El trabajo de Arne Quinze, sin fascinarme demasiado me parece igualmente interesante para hablar del tema.

Quizás sea simplista pero lo que me parece relevante de estos dos trabajos es la relación que plantean con la arquitectura en una componente cada vez más desplazada por lo digital (sigo diciendo que usar el termino virtual es de catetos, lo virtual es opuesto a lo real, es un futurible, lo digital sin embargo ya es).

Existen muchos ejemplos de arquitectura con la que podríamos desarrollar el tema, H&dM son los primeros que se nos vienen a la mente cuando hablamos de materialidad, aunque hay muchos otros. Pieles, texturas, perforaciones, relieves, han trabajado mucho y muy bien, pero siempre desde la distancia, siempre desde la producción mediada, desde lo que parece la arquitectura.

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fotografía por arquitextonica

Miralles, en Igualada, por ejemplo trabaja de otra manera, trabaja con lo que provocan los materiales, con las sensaciones y la evocación, con el roce, con lo que hace sentir la arquitectura.

Sin embargo me refiero a trabajar con lo que pueden ser los materiales, y aquí si entramos a trabajar con la virtualidad, con lo que tiene potencia de ser pero aún está por descubrir.

Quinze apila, ensambla, cruza y pega hasta obtener lo que quiere. Liviandad, sutileza, contraposición de la ligereza de la madera con el tamaño de sus estructuras. Genger teje y apila, oscurece, reinventa la cuerda de escalada cambiando su configuración material, esculpiendo con ella.

Son dos trabajos con resultados muy distintos pero procesos que me parecen análogos. Manipular un material para conseguir otro.

El material de Quinze no son las piezas de madera es la esponja de madera que se genera con ella. El material de Genger no es la cuerda, es la masa de cuerda negra y densa que consigue al tejerla.

Cuando veo proyectos formalmente interesantes que no llegan ni a plantearse su materialidad me reafirmo en la idea de que lo digital no va reñido con lo virtual, si no todo lo contrario.

Creo que debemos ser capaces de aprovechar la potencia de trabajo de las herramientas digitales para desarrollar trabajos de mayor virtualidad, de mayor potencia de ser.

Una de las pocas arquitecturas contemporáneas que he podido experimentar en este sentido de trabajo fue el Pabellón de Zumthor para la Expo de Hannnover de 2000 (aquí nuestro artículo).

Debo confesar que la visita al pabellón fue bastante frustrante, en su momento no me enteré de nada. Sin embargo, el edificio, la caja de resonancia como la llamó Zumthor, fue saliendo de su virtualidad y produciendo efectos en mi durante mucho tiempo, tanto que creo que aún sigo digiriéndolo. Era un edificio tan complejo y tan denso que conseguía eliminar de sus componentes la percepción de la propia arquitectura para llegar a trascenderla.

Puede parecer un contrasentido, pero también este me parece un ejemplo de hipoarquitectura.

The Morning Line.
Mathew Ritchie en la Biacs3

The Morning Line_1672_Sfotografía por / photographs by arquitextonica

Una de las instalaciones que más me está interesando de la Biacs3 es The Morning Line de Mathew Ritchie junto al estudio Aranda/Lasch y Arup AG, y patrocinada por la fundación Thyssen-Bornemisza Art Contemporary en la entrada principal del Monasterio de la Cartuja.

En un principio pensé que era una banalidad, un gesto plástico que iba a costar muchísimo dinero (no olvidemos que toda la estructura portante-artística es de chapa de aluminio de varios milímetros de espesor). Pero la curiosidad me pudo y comencé a investigar, descubriendo la web descriptiva de la instalación que me aclaró muchas cosas y me demostró que no era tan simple.

The Morning Line_1680_Sfotografía por / photographs by arquitextonica

Hay planteados temas muy interesantes, más allá de la superposición de capas significantes, que es la más obvia. La fractalidad geométrica quizás es la que más me interese junto a la estructura material, por la capacidad de llenar el espacio apoyándose únicamente en un poliedro semiregular, el tetraedro truncado, y relaciones de homología entre las propias piezas. Imagino que la participación del estudio de arquitectura Aranda/Lasch y su trabajo con la generación de formas es una de las razones de su atractivo en este sentido. El complemento estructural lo pone la casi acostumbrada calidad de los trabajos de Arup.

La fractalidad de los grafismos que lo configuran como obra personalizada de Ritchie sin embargo me resulta algo decepcionante por el momento. No he podido acercarme todo lo que me hubiera gustado por no estorbar en el proceso de montaje, pero cuando los poliedros se despliegan, como podemos ver en la web descriptiva, gracias a la fractalidad de su geometría, vemos que entre los elementos gráficos se reduce a conectar las caras de los poliedros por una exigua ramificación que termina en el centro de cada arista siempre con la misma dimensión, haciendo de la conexión una mera cuestión de contacto físico.

Respecto a las capas significantes que implican interacción, vídeo y sonido las dejaremos para después de la inauguración, cuando hayamos podido disfrutarla encendida.

Lástima que aunque en prensa haya aparecido como presentación mundial en la biacs3, la instalación, o al menos su presentación se hiciera antes en la Bienal de Venecia. Pero claro, hay bienales y bienales

Encargada por Thyssen-Bornemisza Art Contemporary
Cosmología en colaboración con: Paul Steinhardty Neil Turok
Música en colaboración con Bryce Dessner y Florian Hecker

Patrocinada por el Ministerio de Cultura de España y los laboratorios Meyer Sound Laboratories, Inc.
Duración 2 de Octubre de 2008 a 11 de enero de 2009

Comisario: Peter Weibel
Co-comisarios: Marie-Ange Brayer, Wonil Rhee.

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Mathew Ritchie en la Biacs3

Sobredosis de Información.
Artículo en la revista Arquitectos nº 184

El equipo de redacción de la nueva época de la revista Arquitectos me encargó hace una semanas un artículo para el último número publicado, un monográfico sobre la edición de arquitectura. Deduzco que el encargo vino motivado porque llevamos cuatro años haciendo eso mismo, la edición de arquitectura, y porque no debemos estar haciéndolo demasiado mal.

Les agradezco enormemente la confianza a Lina, Néstor e Ignacio. Espero no haberlos defraudado.

Aquí el artículo en PDF para los que no tenéis acceso a la revista.

Sobredosis de Información. revista Arquitectos nº 184

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