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Arquitectura Joven Andaluza. Sol89

Foto CC BY-NC-SA arquitextonica más en el álbum Red Pública

Estoy recién llegado de la presentación del libro ”Proyectos encontrados. Arquitecturas de la alteración y del desvelo” de Juan José López de la Cruz (con réplica de Ángel Martínez García-Posada) y me bulle la cabeza con algunas ideas que no quiero dejar escapar.

Posiblemente este texto no lo leáis hasta mediodía de mañana —cosas de la tecnología— lo que nos permitirá que salga a la luz mientras nosotros estemos, posiblemente, alejados de los teclados y las pantallas del estudio eludiendo remordimientos.

No voy a reseñar el libro —todavía no—, hay otros temas en cola y vamos a amortizar los 10€ un poco más. De lo que si podemos hablar, sobre todo por el gozo intelectual y la dosis de adrenalina mental que nos ha aportado, es de la presentación, y sobre todo de los autores.

La presentación ha sido densa, quizás, para mi, demasiado.

Y creo que este el punto que detona este desbarre. Hay muchos arquitectos muy densos. Y entended esto en el sentido más positivo de la palabra, la densidad como cualidad que evidencia una una alta concentración de algo en un espacio menor del que debería aparentemente ocupar. No vayáis a entender densidad en sentido peyorativo, no hay en mis palabras ironía ni cinismo.

Pero sigo, porque lo que ha pasado esta noche lleva demasiado tiempo ocurriéndome. El hecho de encontrarme a compañeros que citan con soltura a Duchamp, Beuys, Carver, Mies, y a un largo etc. me produce una sensación de desasosiego importante.

Me hace sentir muy ignorante.

Y no empecemos con los ataques fáciles. Yo se que lo soy —algo he adelantado— sobre todo en aspectos de cultura artística y arquitectónica del SXX.

Pero cuando escucho, no sin deleite y admiración, a compañeros como Ángel o Juanjo articular esa suerte de referencias encadenadas capaces de abrir líneas de pensamiento desde una memoria que se me antoja inagotable, no puedo dejar de pensar en su/nuestra posición como arquitectos.

Nos unen a ellos, y aquí me refiero a Sol89, a Juanjo y María, una serie de afortunadas coincidencias desde hace años, cuando disfrutamos de un estupendo viaje que ellos organizaban para la asignatura de Historia I de la ETSAS. Eran entonces los mayores, no se si han dejado de serlo para nosotros, y el dossier de viaje que prepararon junto a algunos compañeros más, fue un trabajo realmente impresionante que más de quince años después todavía conservamos. En fondo y forma, se sin duda que fue el referente que nos ha llevado desde entonces a preparar con tanto o más ahínco nuestros viajes de estudios.

Además de los contínuos encuentros (el último compartiendo mesa y cartel en el AIA-COD 2012 Fall Conference), y pese a esa infranqueable distancia intelectual que a menudo sentimos, tenemos sincera admiración por ellos y su trabajo. Nos hacen pensar, quizás por la necesidad de construir nuestra identidad reflejándonos en el espejo de nuestros otros, que su postura, pese a ser envidiable, no es la nuestra.

Foto © Fernando Alda

Es una postura sólida, potente, demostrada por ejemplo en la colección cultural que es capaz de estructurar el trabajo fin de máster razón de ser del libro, o en la perfección estética de esos abrigos perfectos que dan forma a los cuerpos perfectos, como en la Escuela de Hostelería de Medina Sidonia (reconocido con el premio ASCER hace pocas semanas), que es capaz de convertir un antiguo matadero en un espacio docente maravilloso…

Esa postura nos sirve para seguir construyendo nuestra identidad y confirmar que la nuestra, más que de abrigos perfectos, seguramente sea de ir en chandal a hacer pilates en el centro cívico de nuestro distrito, por cómico que a algunos les pueda parecer.

No tenemos, aún, capítulo favorito del Rayuela de Cortázar, pero somos capaces de abrazar, sin miedo a lo perenne de su ruido trivial, la potencia de lo digital. Trabajamos desde la red relacional, desde la atención distribuida y lo líquido más que desde el encadenamiento de la memoria y las referencias pétreas.

Me gusta pensarnos arquitectos bárbaros como los bárbaros de Baricco, y sin duda, compañeros tan brillantes y sagaces como Sol89 nos ayudan a construir nuestra identidad, y nos hacen reafirmarnos en nuestra convicción en el valor plural que existe dentro de la arquitectura joven andaluza.