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Asamblea del Colegio Oficial de Arquitectos de Sevilla (COAS), diciembre 2014. Presentación de propuestas

Foto cc United Blue
Foto cc United Blue
El COAS ha acatado el mandato de la asamblea y ha avisado ya un par de veces del plazo de presentación de propuestas para la próxima asamblea ordinaria.

Estatutariamente acaba el día 1 de noviembre, pero por si acaso os recomendamos presentar las vuestras antes.
Nosotros, en esta ocasión, nos vamos a quedar en la barrera. Se está preparando una propuesta de tal importancia que hemos decidido dejar las nuestras para la asamblea de mayo.

Recordad que, tal y como establecen sus estatutos, la asamblea es el órgano supremo de expresión de la voluntad del Colegio Oficial de Arquitectos de Sevilla.

#otroCOASesPOSIBLE

Estirando la arquitectura

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Foto CC by Fazen

Todavía en fase de recuperación de Arquiredes, un lunes de hiperactividad y defensa de diversos frentes me hace retomar muchas ideas que en el encuentro se tocaron y que quiero condensar. A esto se le llama empezar la casa por el tejado, pero como esta casa es nuestra…

Los estudiantes que penséis en montar un estudio con un par de compañeros y vivir de hacer casas unifamiliares y concursos, olvidáos. No tiene futuro.

Cita no literal de Paco González, director de radarq.net

Se que Paco González, director de radarq me permitirá la libre transcripción de esta frase de su ponencia. Cuando terminó y como buen miura entré al trapo, la definió como una simple provocación. A mi me provocó…

Me provocó no solamente por el ataque frontal y directo que supone al modelo de estudio que rige arquitextonica desde hace seis años y en el que evidentemente creemos. Me provocó por lo que tiene de demagogia, palabra que uso demasiado últimamente.

Decir que los modelos de estudios al servicio de las personas y de su vida individual no tienen futuro es una simplificación de la coyuntura que roza el absurdo. Igual que sería que yo dijera que es el modelo bajo el que todos los arquitectos debemos trabajar o que los colegios digan , que lo dicen, que las estructuras pequeñas están abocadas a la ruina y que debemos asociarnos en estructuras productivas mayores.

La polarización profesional es la auténtica condena, y defenderla en entornos académicos, de debate o de simple difusión me parece destructivo.

A los arquitectos no nos faltan herramientas para ejercer dentro de mil maneras de praxis. Es más, ante la diversidad de la realidad en la que trabajamos, tenemos la obligación moral de ejercer en todo el abanico de prácticas que puedan demandar nuestra intervención.

Lo que me parece peligroso es, al ir en busca de estas prácticas alejadas de lo convencional de la edificación, abandonar la práctica de lo que siempre ha sido simplemente arquitectura.

Somos personas, muchas, pero simplemente personas, y si en las escuelas cambiamos el modelo de profesional, y no estoy diciendo que el modelo académico sea el correcto, hacia otro cuyos enfoques salen de la arquitectura, acabaremos en una situación de vacío disciplinar.

Enseñemos bien la profesión en las escuelas, abramos enfoques, demos herramientas para que las operaciones transdisciplinares se produzcan, pero no dejemos de vigilar la arquitectura.

No podemos seguir tratando de ser sociólogos, antropólogos o geopolíticos. No lo somos. Podemos y debemos trabajar con ellos, cruzando nuestra aportación, que existe y es necesaria con la de otras disciplinas, pero no sustituyendo nuestras competencias por las de otros.

Nuestra formación nos ha hecho elásticos, pero nuestra capacidad como humanos nos hace limitados. Somos arquitectos, y si nos disfrazamos de otra cosa, dejamos de serlo.

Como personas podemos hacer otra cosa que sea tanto o más productiva que nuestra labor de arquitectos, pero si todos nos disfrazamos de otra profesión, no queda nadie para trabajar como arquitecto… a menos que lleguen otros a disfrazarse de nosotros.

Y por supuesto, dentro de los modelos de estructuras profesionales, hay una infinidad de formas viables. La clave de cómo hacerlas sostenibles no está realmente en su tamaño, si no en la forma de trabajar, en la ética profesional de cada uno. Los macroestudios son viables, igual que las asociaciones de guerrilla, igual que los microtalleres… solo hay que saber cómo, y los alumnos de arquitectura necesitan el conocimiento de la realidad y el criterio suficiente para discernirla.

Por suerte, estos alumnos, se están dando cuenta de muchas cosas que no hay que hacer.