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Revistas: Arquitectura Viva 145. Colectivos españoles.

Recuerdo cuando escribía con fruición y quería ser Galiano en digital.
Luego llegó Edgar y me quitó la ilusión.

Recuerdo cuando una amable redactora de Arquitectura Viva nos escribió un mail preguntándonos si nos interesaría hacer un artículo sobre NOX Architecten. Había dado con nosotros a través de internet.

Habíamos publicado en nuestro blog un artículo sobre este estudio, que no nos quedó nada mal y que incluía fotos que ellos mismos nos habían cedido. Creemos que la redactora se enteró poco después de que todavía éramos estudiantes. Nunca más supimos de ella.

Arquitectura Viva 145. Colectivos Españoles

Todavía no éramos arquitextonica, pero este tipo de caminos hace que cuando leemos la editorial de Galiano en el número dedicado a los Colectivos Españoles que Arquitectura Viva nos ha obsequiado para que reseñemos, no podamos menos que entender su enorme condescendencia. Compartirla no, pero entenderla si.

Él pasó por eso. Igual que se confesó totalmente ignorante de lo digital ahora se confiesa haber formado “Colectivo de arquitectura” (¿quizás el primero en España?) hace ya casi cuarenta años. Y desde esa posición de distancia y sapiencia, entiende que sea necesario transitar por esas rutas. Quizás él, igual que yo, lo entienda pero no lo comparta.

Donde el texto introductorio de Galiano me deja mal, aunque previsible, sabor de boca, el de Ivan López Munuera no empieza por mejor camino. Una referencia a la Arquitectura madrileña (y los que nos leéis sabéis lo que implica que escriba con A mayúscula) y una cita a Kenneth Frampton en la que define la ETSAM como la escuela más importante de Europa (aunque si se refiere a número de alumnos creo que si es verdad…) me dejan totalmente predispuesto…

La sopresa agradable, y aquí abandono el cinismo, viene después. El texto de Munuera, cuando lo despojamos de la enorme enumeración de colectivos, líneas de trabajo e intereses de los mismos, es capaz de hacer una lectura interesante y certera del fenómeno. Y sobre todo entra en dos aspectos que comparto, y aquí no estoy siendo buenrollista benevolente, porque me parecen aspectos reales y cruciales para entender el asunto.

El fenómeno de los colectivos es causal. Si, causal de que tiene causas. Las erasmus, la masificación de las escuelas que hace que hagas piña o las pases p&%@s, fenómenos sociales que reactivan las conciencias,… llámalo X. Antes, no tan mucho antes, no había tantos colectivos ni tantos nuevos formatos. ¿Por qué? Porque los arquitectos estaban ocupados construyendo y los estudiantes estaban ocupados ganando pasta en los estudios delineando (y si, hubo una época en la que en algunos estudios se ganaba pasta).

Este es un debate que hemos tratado de mantener con Arquia-Próxima y con Ariadna Cantis a través de twitter y que ayer mismo reconoció haber evitado. La crisis no es la causa de lo que ella llama nuevos formatos o lo que aquí se recoge como colectivos. Nuestra línea argumental es en sentido opuesto.

La burbuja inmobiliaria ha sido durante muchos años el anestésico que tenía dormida a la profesión y hacía que ni colectivos, ni redes, ni nuevos formatos emergieran con la fuerza con la que lo han hecho.

El otro punto, con el que Munuera casi cierra el artículo, es que declara los colectivos como una alternativa. Una (no LA alternativa) que en realidad representa a muchas alternativas y que deben coexistir con las demás. Algo que llevamos defendiendo mucho tiempo. Hay que estirar la arquitectura.

Quizás en lo que no pueda estar de acuerdo es en que deban perder la precariedad con la que trabajan. ¿No sería como lo de Jaque y el MoMA (y me refiero a la reflexión final de AZ) ?

El siguiente artículo vuelve a ser crucial para entender cosas. Doménico di Siena @urbanohumano, uno de los agentes más activos y dinámicos de la Red, es capaz de hacer una lectura transversal detectando para el fenómeno la misma génesis causal que Munuera, pero yendo más allá para, desde su manejo de la potencia de las herramientas e infraestructuras digitales, apuntar una sucesión lógica del fenómeno y una serie de preguntas.

Doménico detecta, en sintonía con las ideas que exponíamos hace unos meses aquí, que el siguiente paso evolutivo de las agrupaciones profesionales es el trabajo en Red, pero no por la conexión digital, si no por la construcción de redes físicas de contacto y refuerzo.

La red está constituida no por los hilos, se formaría una urdimbre, si no por los nodos, que le dan fuerza. Si no hay nodos no hay red, y los nodos, en este caso, son personas.

Capacidades personales que en unión con otras se constituyen en una entidad de orden superior que es capaz de trabajar más y mejor, pero que en su esencia reconoce la necesidad de cada uno (y no de todos de forma alienante) de los individuos.

Un punto intermedio en el que no puedo estar de acuerdo con Doménico es en la necesidad de conectores. Ya no hacen falta. Hace muchos años, cuando empezamos (gracias Dome por el reconocimiento) podían/podíamos ser algo útiles.

Ya no. Cada uno puede tejer su red. Los prescriptores, como se han venido a llamar, no son necesarios. Hacen falta agentes críticos, no agentes expositivos.

Los content curators y demás figuras lo que están haciendo es construir pequeños o grandes lobbies de acción desde los que generar acontecimientos. ¿Son necesarios? Creo que no. Movimientos sociales mucho más espontáneos que los que ellos generan lo demuestran. ¿Son productivos? Sin duda. Generan mucho y de forma potente. Otra cosa es que sigan defendiendo demagógicamente sus modelos profesionales a base de machacar los de otros. Con eso no comulgamos, pero Doménico, elegántemente se salta esa cuestión para no generar polémica.

La pregunta que al final del artículo se hace @urbanohumano es crucial y es la otra espinita que tanto tiempo lleva generándonos dudas.

¿Estamos preparados para confiar en un colectivo?¿Debería cambiarse la ley para poder distribuir las responsabilidades legales (penales) que implica el ejercicio de la arquitectura?

Llevamos mucho tiempo con una respuesta, un modelo alternativo de estructura profesional, que creemos que implicaría un cambio fuerte, pero eso es para otro momento.

Nos saltamos el diccionario de colectivos, cargado de supermodernos códigos QR. No están todos los que son pero si son todos los que están.

Aunque visto lo visto, y después de una reflexión cruzada con la intervención de Carlos Quintans de ayer mismo en el foro Arquia Próxima ¿no hemos trabajado todos alguna vez como colectivo?¿Por qué arquitextonica no es un colectivo? A veces (casi siempre) somos dos, pero otras hemos sido tres, cuatro o cinco. ¿Por qué no hemos sido un colectivo?

La relación de proyectos de algunos de los colectivos del diccionario es bastante interesante. Escasa (siempre me ha resultado raro la poca cantidad de gráficos de Arquitectura Viva) pero interesante. Quizás lo mejor en este sentido esté al final. Con Nubes Bioclimáticas, Arquitectura Viva nos cuenta con bastante nivel de detalle el edificio para el Ayuntamiento y Centro Cívico de Oostkamp en Bélgica de Carlos Arroyo. Un proyecto cargado de formas literalmente burbujeantes que nos ha inquietado desde que empezamos a verlo en propuesta de concurso.

En estos tiempos, seguimos preguntándonos si el efecto atmosférico (espero no leer nunca una referencia a Sloterdijk para explicarlo) justifica lo que deben haber costado esas preciosas burbujas autoportantes de yeso reforzado con fibra de vidrio.

Podéis encontrar la versión papel en nuestra librería especializada favorita Arte de Proyectar o en la web de Arquitectura Viva. La versión digital que os recomendamos, como no, la de archpapers.