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Objetivo V: Acoger a una profesión polifacética.
Propuestas para la candidatura de Miguel Villegas a la Vocalía de Actividades en las elecciones al COAS 2014.

Multitasking_CC___TomTom____httpflic.krp9yzhX Foto CC by-nc-sa TomTom Quedan dos días para las elecciones del COAS 2014 y con la alegre resaca de unas elecciones europeas en las que ha aparecido una maravillosa pluralidad de opciones, nos enfrentamos quizás al objetivo más difícil.

  • Acoger a toda una profesión polifacética. No sólo hacemos arquitectura. O quizás es que la arquitectura no es sólo hacer espacios para las personas. Escenografía, diseño, gestión, cine, fotografía, pintura, edición, cocina, docencia, música,… hay arquitectos en todos estos campos y en muchos otros, por afición o por trabajo, y todos deben tener su sitio en el COAS.

¿Sabes qué tienen en común el proyecto editorial de vibok works, el taller de fabricación digital de Ehcofab, la spinoff universitaria de Terapia Urbana y la factoría creativa Renders’ Factory (entre otros)?

Pues si, todos son iniciativas empresariales montadas por arquitectos.

¿Habéis conocido alguna de ellas a través del COAS?¿Y por qué? Tengo que seguir abundando en la necesidad de tejer una red. Necesitamos estar conectados, y permitidme que sea pesado, más allá de lo arquitectónico, más allá de nuestra profesión. Necesitamos hacer evidente que los arquitectos, por necesidad o por iniciativa propia, hemos abandonado la parcela que dominábamos con soltura, hace ya muchos años, para demostrar nuestras capacidades mucho más allá. Yo mismo sirvo para poner un ejemplo de tener que realizar mil trabajos distintos, equilibrando necesidad y vocación, la mayoría periféricos a la disciplina, para sobrevivir.

Somos arquitectos. Y mucho más.

Somos docentes, fotógrafos, investigadores, editores, empresarios, productores, ecólogos, gestores, comerciales, …

Es hora de que el COAS, se haga verdaderamente nuestra casa. La casa de todos.

Cómo decía al principio, este objetivo es el más difícil, porque hablamos de saltar las barreras de la profesión para poder desarrollar otros trabajos, y por supuesto de no excluir en ese salto a los compañeros que siguen dejándose la piel haciendo la mejor arquitectura que pueden. Pero estoy convencido de que hay vías de iniciar esa apertura:

  • Facilitando entornos de cooperación y colaboración esporádica, más flexibles que las estructuras profesionales tradicionales.
  • Apadrinando emprendedores creativos, y difundiendo sus iniciativas entre los compañeros.
  • Con una base de datos de estos servicios y productos que no son arquitectura, pero que son desarrollados por arquitectos, para arquitectos.

Somos arquitectos. Y mucho más.

El día 28 de mayo ven al COAS y vota.

Hemos presentado un programa de cinco objetivos que puedes encontrar en este enlace El desarrollo de los objetivos en propuestas concretas de acción lo iremos publicando durante estos días en #otroCOASesPOSIBLE

Reflexiones tras el Laboratorio de Ideas del COAG.

Como sabréis ya muchos, la semana pasada estuvimos participando en el Laboratorio de Ideas del COAG en su sede de Vigo.

La labor de documentación que los colaboradores del Laboratorio han estado y están realizando es extensísima y muy organizada, así que no voy a caer en hacer una crónica que uséis para esquivar el ver los videos de las mesas de debate. Merece la pena que las veáis todas. Sin excepción.

Lo que si me voy a detener es en sacar ciertas conclusiones (personales pero si no transferibles si comunicables) de lo que pasó y se dijo en dos días de intenso trabajo. Si no cito nombres no es solo porque la intensidad me nuble la memoria, si no porque creo que ha sido un trabajo en equipo, y aquí me contradigo en mi aversión por los colectivos profesionales. El laboratorio, la presencia y acción de todos dio mucho resultado. Os cuento:

Estamos haciendo acto de contricción.

Tal cual. Asumimos que, como profesión, hemos metido la pata y bien hasta el fondo. Hemos estado trabajando, como mulas algunos y otros como bulldozers, pero trabajando. Porque había trabajo. El que ante una oportunidad de desarrollar un proyecto de digamos … viviendas (y completad aquí con cualquier número que se os ocurra) hubiera dicho que no hace 5 años que tire la primera piedra.

¿Ninguno? Bien, sigamos.

El acto de contricción lo estamos haciendo sobre todo los justos.

Los pecadores no estaban en el laboratorio de ideas. Los que tiran honorarios por los suelos. Los que han rellenado el hueco anterior con un número mayor o igual a 200, los que todavía, por acumulación de excedentes, siguen respirando. Esos no se arrepienten de nada y solo están esperando que todo vuelva a ser como antes.

La sociedad no se entera de lo que hacemos, y es culpa nuestra.

Hemos estado mucho tiempo ocupados trabajando y como, por suerte, había mucho, nos hemos olvidado de que servimos a las personas, no al mercado ni a la disciplina, y que a estas personas es a las que tenemos la obligación de rendir cuentas, y sobre todo, de hacerlo de forma clara y comprensible.

Una compañera del laboratorio, y me permitís que obvie su nombre por respeto, me decía, con los ojos enrojecidos, que su madre había fallecido sin que ella hubiera sido capaz de hacerle comprender su trabajo. La tristeza de su voz todavía me sobrecoge.

La arquitectura es una profesión de futuro.

Trabajamos con lo que puede ser, en futuro, en algo que todavía no existe. Es innegable que el futuro lo construimos nosotros y tenemos que estar ahí. Si además añadimos todo lo que tiene que venir, entenderemos que podemos trabajar de tantas cosas como queramos, que estamos capacitados para mucho, incluso para lo que todavía no está inventado.

La arquitectura, como profesión y/o formación, es elástica.

La profesión se estira, abarcando infinidad de ramas, nichos, especialidades, versatilidades… La arquitectura es una de las actividades profesionales más complejas. Si la ejercemos de forma holística bien, si la ejercemos fragmentándola y apropiándonos de una especialidad concreta, igual de bien o incluso mejor.

La ciudad es de las personas y si estamos para servirlos, la ciudad es nuestra responsabilidad.

La producción y reflexión sobre la ciudad y el territorio se ha abandonado en manos de otras disciplinas. El trabajo sobre estos organismos vivos tecnificados tan tremendamente complejos nos necesita, si no las personas se verán aplastadas por otros intereses. Volvamos a la producción de ciudad y territorio.

Debemos construir una red de personas.

Tenemos la oportunidad y los medios de construir una red de personas, una Red que nos de seguridad, que nos siga permitiendo ser nosotros pero sentir el respaldo de la profesión, de los compañeros. Una Red que nos permita actuar de forma más fuerte y amplia, aumentando el impacto de nuestro trabajo. Una Red que gracias a la tecnología, pero desde las personas, sirva de tejido humano.

Un subidón profesional.

Poder participar en el Laboratorio de Ideas del COAG ha supuesto una inyección de positivismo profesional que espero podáis absorber viendo todo el trabajo que se generó. El consenso fue muy alto. Incluso en las voces discrepantes encontrábamos, en el debate, que había acuerdo en fondo e ideas, y que quizás solo había diferencias, matices, en las formas.

Lo que me quedó claro, es que podemos y debemos salir de esta, con generosidad, con convicción, con miras de y al futuro. Con arquitectura y sobre todo, con personas.

Una de las auxiliares del vuelo que nos llevó a Vigo, después de toda la retahila de seguridad y promoción publicitaria, acabó con una frase que para mi sintetiza perfectamente la actitud necesaria en este momento.

Y ahora, ¡a volar!

Arquitectura en números

A raiz de un post en Aspirina Light me he puesto a hacer números cruzando los datos del Instituto nacional de Estadística y del CSCAE. (Que nadie piense que se me ha ido la cabeza, no me ha llevado más de cinco minutos)

En el post de A.L. muestran el número de arquitectos por cada mil habitantes en algunos de los paises de Europa, en España en concreto dan 0,98 arquitectos por cada mil habitantes, pero en el mismo texto dicen que los datos son antiguos. Con las fuentes que he citado antes a mi me salen, según el censo de 2007, 1,08 arquitectos por cada mil habitantes en España. ¿A alguien no se le ponen los pelos de punta?

Si seguimos profundizando por provincias los datos son aún mejores:

Sevilla 1,50 arq/1000 hab, Madrid 1,79 arq/1000 hab, Barcelona 1,58 arq/1000 hab, Navarra 1,52 arq/1000 hab… todas ellas provincias con escuela de arquitectura.

Se me ocurre que estos datos habría que cruzarlos con la media de habitantes por vivienda en esas provincias, con la edad de emancipación y con algún tipo de cuantificación de las necesidades de renovación del parque de viviendas para llegar a alguna conclusión válida estadísticamente sobre la saturación del mercado laboral.

Pero todas estas disquisiciones se van al traste cuando la realidad laboral nos confirma que un estudio como el nuestro ha realizado en cuatro años proyecto y obra para 7 viviendas (entre uni y plurifamiliares) mientras que otros estudios de no mucha más envergadura (y por tanto no mucha más necesidad económica) realizan varios proyectos de cientos de viviendas en el mismo plazo de tiempo.

¿Mal reparto de la carga laboral? Después de varios recortes dramáticos de plantilla en algunos estudios de nuestra ciudad nos cuesta trabajo creer en el estudio de arquitectura como máquina empresarial.

En arquitextonica preferimos una estructura pequeña (Lourdes y yo fijos), flexible (una media de 0,25 colaboradores al año) y no-especializada en la que todos los agentes sabemos hacer casi de todo , aunque fragmentemos el trabajo y tengamos parcelas en la que cada uno destaca a su manera.

Recientemente hemos ampliado el equipo y el campo de acción empezando un proyecto de interiorismo que habrá de completar el proyecto de arquitectura que hemos realizado para uno de nuestros clientes.

Durante estos cuatro primeros años hemos tenido la suerte de hacer arquitectura para clientes que han demostrado un alto grado de confianza en nosotros, permitiéndonos que desarrollemos propuestas de calidad sin presionear con plazos o presupuestos, dejándonos trabajar bajo nuestra propia responsabilidad profesional y nuestra preocupación por la satisfacción de los clientes y la calidad de nuestras obras.