Tag Archives: trabajo

Herramientas para producir arquitectura.
(Y con esto nos referimos a los cacharros que usáis para trabajar con el ordenador)

2014-12-06 13.32.15-1
Un rato de asueto para escribir uno de esos posts de sábado y que son un claro ejemplo de inanidad: contaros sobre algunas herramientas que usamos para producir arquitectura.

Hace poco, tras la actualización de OS a Yosemite, las wacom graphire que llevaban catorce años funcionando a la perfección, pasaron a convertirse en inútiles alfombrillas de mouse porque a wacom no le da la gana hacer drivers para un producto tan antiguo.

Llevaba unos días con el runrun y el pasado cybermonday, buscando una tableta wacom nueva –creo que no hay periférico que las iguale para dibujar digitalmente– me encontré con las Bamboo Pad a 19,90€ envío incluido.
Como estaba dispuesto a desembolsar los setentipico euros de la Intuos básica, pensé que merecía la pena arriesgarse y comprar solo este cacharrito y ver si era suficiente.

Mi experiencia en esta tarde y media de uso es bastante favorable.

Pros:

  • Aunque parece pequeña, el área de trabajo es toda la superficie del cacharro y el espesor es mínimo, lo que la hace, para mi, mucho más cómoda que las de tamaño superior.
  • Es un trackpad multitáctil. Solo hay que levantarel lápiz entre los dedos –como cuando tecleamos algo sin soltar el lápiz con el que estamos escribiendo– y tienes funciones multitáctiles. Muchísimo más ergonómico que el trackpad centrado fruto del equilibrio territorial entre mano izquierda y derecha.

Contras:

  • El lápiz es de juguete. Se queda chico en mis manazas y el botón derecho, al no sobresalir, se pierde y tienes que andar dándole vueltas al lápiz en los dedos.
  • Una desventaja muy específica de mi workflow. Trabajo con el portátil conectado a un monitor de 13″. Doble pantalla. Pues la bamboo pad me deja sólo trabajar en uno o en otro de los monitores o me reparte el área de la tableta para que abarque los dos a la vez (con lo que ya se hace demasiado pequeña). Un tema de controladores un tanto estúpido porque antes de instalar los drivers oficiales, la tableta funcionaba (sin capacidades multitáctiles) y me dejaba saltar entre pantallas.

El otro cacharro es un Logitech M570 trackball que llegó el estudio en un intento de aliviar las molestias del repetitive strain injury. Usándolo para CAD no he conseguido la precisión necesaria, lo que implica una reducción importante de la velocidad de crucero que se puede llegar a alcanzar cuando nos metemos en esas tareas de dibujo repetitivas. Sin embargo, para GrassHopper, un programa que se basa fundamentalmente en pinchar, arrastrar, hacer zoom y encuadre, o para estudiar en PDF, donde tienes que hacer scroll y subrayar durante muuucho tiempo… para eso es una auténtica maravilla.

En fin, inanidad agotada…

¿Cuales son vuestras herramientas favoritas para hacer arquitectura?

Trabajar como arquitecto en el extranjero, experiencias personales:
MultiDO. Nieves Merayo y Julen Asua


Fotografía original © Zigor Aldama

Cuando acabamos la carrera, ya hace algunos años, nuestro principal objetivo era repetir nuestra etapa erasmus y volver a marchar al extranjero. En España había trabajo, pero nosotros habíamos probado las mieles del extranjero.

Ahora la situación ha cambiado. Cada vez tenemos más amigos que marchan a trabajar fuera de España y muchas veces nos hemos preguntado que chispa les ha prendido para decidirse a salir. Con este artículo queremos empezar una serie de diálogos, más que entrevistas, con algunos de ellos para poder compartir un poco de la situación profesional y personal que les rodea.

Hoy os traemos las experiencias de MultiDO arquitectos, Nieves Merayo y Julen Asua (no olvidéis visitar su web para conocerlos mejor), históricos huéspedes de este espacio digital que todavía no hemos podido des-digitalizar y a quienes queremos agradecer el interés y el cariño que han puesto en contarnos a todos qué están haciendo y cómo ha sido su experiencia de marcharse desde Madrid hasta Shanghái.

¿Qué situación/acontecimiento/epifanía os hizo tomar la decisión de dar el salto?
Un día nos hicimos a nosotros mismos una pregunta muy sencilla:

“¿Qué podríamos perder si lo intentásemos y la cosa saliera mal?” La respuesta fue inmediata: Nada demasiado importante.

Llevábamos más de un año con la idea de irnos a vivir una aventura lejos de España. Queríamos probar y seguir aprendiendo. Jugar, fallar y acertar. La crisis fue el combustible perfecto, pero no el detonante. Lo hubiésemos hecho igualmente tarde o temprano. No queríamos irnos fuera sólo porque esa fuera nuestra única alternativa, y así lo hicimos. En el momento de tomar la decisión ambos estábamos trabajando en Madrid y sin pensarlo demasiado dejamos nuestros trabajos y nos pusimos en marcha. Para tomar este tipo de decisiones no existe un detonante único, se trata mas bien de un conjunto de circunstancias que determinan la necesidad de dar un vuelco a tu vida y probar a ver qué ocurre si intentas caminar por un sendero diferente.

¿Cuál fue la logística de la salida? (Buscasteis trabajo antes de ir, evaluásteis gastos, contábais con ahorros, salísteis a por tabaco y hasta ahora…)
Buscar trabajo en Shanghai sin estar viviendo allí es complicado. Nadie quería hacernos una entrevista por skype. De hecho, la mayor demanda iba dirigida hacia arquitectos extranjeros con experiencia previa en China, así que las cosas no pintaban muy bien. Teniendo esto en cuenta, decidimos invertir el dinero que teníamos ahorrado en plantarnos allí sin nada. Nos propusimos una estancia mínima de 6 meses en el país, ya que estimamos que menos tiempo era insuficiente para poder valorar bien las cosas. Un mes antes de partir nos apuntamos por internet a un curso de chino de 5 meses de duración en una Universidad del centro de la ciudad que nos recomendaron. Esto nos permitía dos cosas: Por un lado, ir aprendiendo algo del idioma mientras nos asentábamos, buscábamos piso y empezábamos a buzonear currículums; y por otro, conseguir un visado de estudiante (de múltiple entrada) que nos permitía permanecer en el país sin problemas durante seis meses. Es decir, que ganábamos tiempo y a su vez no estábamos simplemente esperando a que nos llamasen para alguna entrevista, sino que aprovecharíamos ese tiempo para aprender algo nuevo (y tremendamente útil). Al final, resultó que el curso de chino nos interesó mucho más de lo que esperábamos y decidimos no empezar a buscar trabajo hasta que quedase un mes para terminar el semestre, e intentar así enlazar la vida de estudiante con la vida laboral.

¿Tenéis fecha de vuelta?
No hemos fijada ninguna fecha para el regreso. La idea inicial era precisamente esa: no hacer demasiados planes y actuar en función de cada momento. Es evidente que nos gustaría prolongar esta aventura durante unos cuantos años… e incluso no descartamos la posibilidad de movernos a otro país en un futuro. Pero no podemos predecir cómo se desarrollarán los acontecimientos así que preferimos ir poco a poco, valorando cada decisión en su debido momento y sin hacer demasiados planes incontrolables. Creemos que ha quedado más que demostrado que toda esa gente que tenía su vida perfectamente planificada ha visto cómo, en un abrir y cerrar de ojos, las circunstancias han dado un vuelco de 180 grados y lo que ellos tenían previsto ha valido para poco.

Vivimos una época tan impredecible en la que es preferible actuar según los instintos y tener una gran capacidad de adaptación a los cambios que vayan produciéndose.

Y con esa llegada y esa disposición en la cabeza ¿cómo conseguísteis trabajo? ¿dónde y a qué os dedicáis?
En China conviven paralelamente dos modelos de negocio: Por un lado están las oficinas de arquitectura chinas y por otro están las firmas internacionales. Cada una tiene sus pros y sus contras. Cuando comenzamos a buscar trabajo pensamos que podría ser una buena idea conocer las dos caras de la moneda laboral en China, así que decidimos que cada uno se centrara respectivamente en uno de los dos mercados. Nieves empezó a buscar en primer lugar y, tras realizar una serie de entrevistas para diferentes compañías internacionales, se decantó por una multinacional francesa asentada en Shanghai desde hace 7 años. Yo comencé a trabajar poco después para una gran empresa china con proyección internacional, que también cuenta con sede en Estados Unidos, Canadá y Singapur.

Lo más complejo del proceso de búsqueda fue convencer a las empresas de nuestra capacidad de adaptación al sistema de trabajo en China. La demanda para los puestos interesantes estaba dirigida casi en exclusiva a arquitectos con experiencia previa en China, lo cual supuso un problema serio cuando comenzamos a enviar currículums.

Así que decidimos aprovechar la única circunstancia que jugaba a nuestro favor: los años de experiencia laboral en España y la calidad (y variedad) de los trabajos que desarrollamos durante nuestros años en Madrid.

Generalmente a China vienen arquitectos recién titulados o con relativamente poca experiencia laboral en España, en cambio nosotros contábamos con más de 7 años ejerciendo la profesión (desarrollando algunas obras singulares y también con bastante experiencia llevando proyectos de obra pública de gran escala) y fue gracias a eso por lo que no tuvimos demasiado problema en comenzar a recibir ofertas laborales en un plazo de tiempo sorprendentemente breve.

Vitalmente transmitís muchísima ilusión y satisfacción. ¿Es igual de gratificante profesionalmente? ¿O es indisoluble y el balance es único?
Estamos muy contentos profesionalmente aunque pensamos que es demasiado pronto para hacer una valoración adecuada. El sistema de trabajo aquí es completamente diferente al de España y necesitamos más tiempo para hacer un análisis objetivo de los acontecimientos. Hasta ahora vemos muchas cosas positivas y otros aspectos que no nos convencen nada de nada, pero a día de hoy tratamos de aprovecharnos de lo bueno y con el paso del tiempo intentaremos tratar de corregir, en la medida de lo posible, algunas de las cosas que no nos gustan. Como se suele decir, esto no es la panacea. No es la Tierra de los Milagros, a pesar de que las oportunidades que uno puede encontrar son muy interesantes. Aquí se cometen errores gravísimos en las oficinas de arquitectura y te encuentras con situaciones laborales muy frustrantes en el día a día, pero ya sabíamos a dónde veníamos y lo que no se puede negar es que también hay muchas cosas altamente positivas. De momento, lo que esperamos, es sacar partido de todas esas cosas positivas que se puede uno llevar de aquí y tratar de conocer y entender en profundidad el complejísimo sistema social, laboral, económico y cultural chino.

¿Alguna idea para los que están pensando en irse? ¿Y para los que no se terminan de atrever?
Irse fuera de España no es la única opción, sino una de las opciones posibles. La cuestión radica en pensar cuáles son nuestras verdaderas inquietudes. Lo verdaderamente importante es no tener miedo a elegir un camino y recorrerlo con la tranquilidad de pensar que en este juego está permitido cometer errores. Somos ante todo profesionales con recursos y ahora es el momento de utilizarlos. Así que, más que dar ideas, preferimos incidir brevemente en unos puntos que, al menos a nosotros, nos ayudaron bastante:

– No existen los errores. No existen las equivocaciones. No existen los fallos.

Todo lo que uno decida hacer con un mínimo de sentido común, tarde o temprano descubrirá que ha sido para bien.

– El concepto de fracaso en España es un lastre del cual hay que deshacerse cuanto antes. Somos una generación educada en un ideal de vida basado en la búsqueda de una cómoda estabilidad propiciada por seguir un camino predefinido por otros. Nos inculcaron, desde bien pequeños, una cultura del miedo a la incertidumbre que nos ha hecho creer que asumir ciertos riesgos y vivir en base a planteamientos de vida apoyados en inestabilidades, supone ir por el camino equivocado. Y la realidad es que no hay caminos equivocados, sino simplemente caminos.

– Al igual que el concepto de fracaso que nos enseñaron es falso, también lo es el concepto de triunfo que nos venden como único. Porque para muchos, triunfar es sólo una cuestión de números. Tanto has ganado, tanto has triunfado. Pero hoy está más que demostrado que la vida realmente es como los mercados: Da igual cúanto tengas y el sudor que te haya costado conseguirlo porque mañana, si alguien decide cambiar las reglas, todo lo que tienes no valdrá nada.

Triunfar es, en definitiva, que uno mismo esté satisfecho con sus decisiones. Triunfar es estar ilusionados con lo que hacemos y hacerlo lo mejor posible.

– Hay tres tipos de personas en el mundo: los inamovibles, los movibles y los que se mueven.

Y por último, aunque no por ello menos importante, el resumen de todo lo anterior:

– No hay que tener miedo a nada.

 

Buscar trabajo como arquitecto joven:
Unas cuantas sugerencias.

Picture of a working workerfotografía cc by-nc by Ro_buk

Llevamos tiempo con este tema en la mente. Somos un estudio pequeño y con una trayectoria todavía corta, con lo que cada vez que recibimos un currículum, y recibimos muchos, nos abruma ver tanto potencial que no podemos aprovechar.

Y como no podemos contrataros a todos los tremendos arquitectos que nos pedís trabajo, vamos a tratar de ayudaros así, escribiendo esta pequeña lista de recomendaciones. No pretendemos colocarnos por encima de nadie, pero al recibir los CVs nos hemos visto en la necesidad de evaluarlos y hay cosas que nos han parecido interesantes, otras nos descolocaban y otras nos han dejado desagradablemente soprendidos. Os dejamos la lista de sugerencias con nuestras impresiones al respecto:

  1. Selecciona tus objetivos. Estudia las empresas en las que te gustaría trabajar. Ordénalas por orden de preferencia y empieza por la más alta, aquella en la que realmente te encantaría estar trabajando. Ya tendrás tiempo de ir bajando en la lista.
  2. Dirígete a las personas. Entérate de quién se encarga del tema de personal, o del nombre de los titualres del estudio y dirígete a ellos. Si nos llega un correo que lo primero que dice es “Hola Lourdes y Miguel” os puedo asegurar que lo leemos entero. Si nos llega otro que dice “Hola, me encantaría trabajar con vosotros” (y ya está, caso verídico) lo leemos entero pero ya nos interesa menos porque esa persona no se ha tomado interés en nosotros.
  3. Personaliza tu solicitud de empleo. Estudia un poco que hace el estudio/empresa a la que te diriges, y de una forma muy concisa, expón qué es lo que te interesa y qué crees que puedes aportar a su trabajo. No hagas la pelota. Se nota y deja una sensación rara.
  4. Acompaña un portafolio gráfico con tu trabajo. Aunque tu especialidad no sea proyecto, los arquitectos, y en general todos en esta época, somos seres visuales. Si eres calculista de estructuras, que haya una foto de cada estructura que has calculado, o un diagrama de colorines del ansys, pero añade algo visual. Un CV de cuatro folios de texto es duro de leer.
  5. Despliega tus capacidaddes. Como nos sugiere Fco. Javier. Puede ser mucho más importante contar no todos los trabajos que has hecho si no qué has hecho y por qué esa tarea es importante para ti.
  6. Se conciso en tu portafolio. Cinco o seis de tus mejores proyectos y un A4 por cada uno (no te olvides de que en el PDF se puede hacer zoom), son más que suficientes.
  7. Si has trabajado con/para otros compañeros, indícalo. Si incluyes como proyecto la sede de la filarmónica de Berlin, no trates de colarla e indica que tu trabajo fue el de recortar las esquinas de las curvas hasta dejarlas lisitas…
  8. Cuida la presentación. Hemos recibido CVs de compañeros presentados en Times New Roman. No tenemos nada contra la Times… bueno si, es la letra por defecto de MSWord y su uso suele indicar que no te has tomado la molestia de preparar la imagen de tu trabajo.
  9. Construye tu marca personal. Como nos comenta Fernando de Terapia Urbana es el prime paso. Tú mismo eres una empresa que a los compañeros a los que te diriges debe interesar contratar. No descuidemos tampoco el tema de la identidad digital de esta/tu empresa.
  10. Prepara un soporte web. Nada espectacular. Algo sencillo que respalde tu trabajo. Si evitas el MySpace y el uso de webs superfantásticas en flash mejor que mejor. ¿Adjuntas un enlace a tu perfil en LinkedIn  y lo tienes al día? Perfecto. ¿Tu portafolio lo tienes ordenado en una presentación a pantalla completa en Flickr? Estupendo. ¿Tienes un video de tu presentación de proyectos XIX en la escuela en el que montaste infografías sobre video capturas? Eres un crack y tu trabajo es muy interesante. Aprovéchalo. Ojo, todos los ejemplos anteriores son a coste 0,00€…
  11. Trata de conseguir una entrevista personal. Si crees que te defiendes mejor en persona, tienes algo interesante que aportar o alguna propuesta. Trata de conseguirlo. Sobre todo en estudios pequeños como el nuestro. Nuestra última colaboración surgió así. Un CV+Portfolio interesante, que teníamos convenientemente archivados, un café para conocernos en persona y al día siguiente Ignacio se había incorporado al estudio.
  12. Si tienes experiencia especial en algún tema se concreto. Poner, en 2011, que entre tus conocimientos informáticos está “internet” no solo no es relevante si no que evidencia que no sabes en que año vives.
  13. Usa tus referencias y contactos. Si algún antiguo jefe o profesor relevante te puede escribir una carta de recomendación, pídesela y adjúntala a tu CV. Si alguien puede hablar bien de ti seguro que te ayuda.

Sin haberlo esperado nos ha salido un decálogo, pero seguro que tenéis más ideas (ya sabéis, a los comentarios), ya sea de vuestra experiencia buscando curro o recibiendo solicitudes.

Esperamos que os sea de ayuda. La situación es muy dificil y hay muchísimo potencial en la calle y muchos arquitectos en sus oficinas que no saben que podéis ser una potente aportación a su estudio. ¡Ánimo!

Concursos, balances y otras menudencias…

Después de un esfuerzo titánico para poder presentar nuestra propuesta al concurso de arquitectura del barrio Avanzado de Toledo, hemos decidido hacer exámen de conciencia y calcular un breve balance tipo de un concurso de ideas de escala media, realizado según experiencia propia:

Investigación sobre hipótesis de trabajo = 3 horas diarias x 2 pax x 40 días = 240 horas de arquitecto (no retribuidas)
Desarrollo, comprobación de las hipótesis de trabajo y documentación de resultados = 82 horas (en una semana) x 2 pax = 164 h de arquitecto (no retribuidas)
Diseño gráfico de los documentos de presentación de la propuesta = 82 horas x 1 pax = 82 horas de diseñador/colaborador (retribuidas) = 600€

Imresión de paneles sobre cartón pluma de 10mm (pruebas previas, 4 A1 iniciales y 4 A1 definitivos) = 320€
Envíos 40€
Dietas del equipo, comidas, desayunos, etc = 120€

Total de la operación en metálico 1080€.

Si consideramos que las horas de arquitecto empleadas en el concurso han dejado de ser empleadas en trabajo remunerado y que la retribución que el baremos de honorarios del COAS estipula para los trabajos “por horas” es de 42€/h x K (que estimamos en 1,5) x Ia (estimado en 1,5 también). Este dato añadido, nos elevaría el coste de la operación en 38.178€ más.

Por supuesto esta estimación está basada en una hipótesis y conjeturas, porque si nosotros nos gastásemos ese dineral e invirtiésemos ese tiempo y esfuerzo en dessarrollar concursos de ideas en libre competencia contra un número indeterminado de estudios (variable entre 0 y 279) posiblemente mucho más potentes que nosotros, las únicas conclusiones posibles son:

a) Somos unos ilusos.
b) Tenemos mas moral que El Alcoyano.
c) Adoramos nuestra profesión.
d) Tenemos un puntito (o puntazo) masoquista que debería ser tratado por un terapeuta.
e) Todas las anteriores sin el posible atenuante de enajenación mental.

Dicho esto, solo nos queda empezar a preparar una proceso de requerimiento formal a las administraciones públicas, los colegios profesionales y las universidades para que los trabajos de desarrollo de los Concursos de Ideas, dejen de equipararse exclusivamente a experiencia profesional y pasen aaser considerados Trabajos de Investigación. Pero eso da para otro artículo más detallado…