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Cómo hacer el PFC (o PFG) de arquitectura y no morir en el intento…

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Foto CC by-nc-sa Sarah Ross

La blogarquía sigue dando mucho que hablar, y sobre todo que pensar. Un interesante artículo de Verónica Sánchez Carrera sobre la trascendencia, perversión y relevancia del PFC ha provocado uno de los debates para mi más interesantes y oportunos de los últimos tiempos.

¿Qué podemos hacer con el PFC?

No quiero extenderme redactando, las ideas son demasiadas y me enredaría sobre mi mismo, así que voy a ir en plan teletipo

  • En nuestro país, la habilitación profesional, la licencia para construir, la da el estado a través de las universidades.
    Todos los que obtenemos el título de arquitecto, estamos habilitados para proyectar y dirigir obras de edificación de todo tipo.
  • Según la misma ley que nos habilita, hacer edificación, en España, conlleva una responsabilidad civil, e incluso penal, de 10 años. Esa responsabilidad tiene como objetivo dar una garantía a la sociedad sobre nuestro trabajo.

Los edificios se caen y matan gente.

  • Aunque las directrices que determinan las bases de los planes de estudio creo que son las mismas, cada escuela desarrolla, dentro de su libertad de cátedra, una forma diferencial de estructurar la carrera de arquitectura y por tanto produce un tipo distinto de arquitecto.
  • No obstante y creo que no desde hace mucho, todos los arquitectos españoles tenemos la misma consideración sobre nuestra capacidad para trabajar.
  • Así el PFC aparece desde la necesidad social de establecer una especie de filtro común para todas las ETSASs:Uds. enseñen lo que quieran, pero al final que todos sus arquitectos pasen por el mismo calvario…

¿Entendemos ahora hasta dónde tenemos que profundizar en la intervención para solucionar el problema de los PFCs?

Nuestra propuesta de solución es muy sencilla. Pasa fundamentalmente por reformular la habilitación profesional.

Aparecen así para nosotros dos opciones. Y no vamos a inventar nada nuevo porque responden al modelo anglosajón que está sobradamente probado y que muchos discuten simplemente por ser yankee

La primera pasaría por dejar la habilitación en las ETSAs. Basándola en especialidades o “intensificaciones”, de las que una podria ir destinada a la consecución de la habilitación total y otras parciales, o simplemente diferentes, destinadas a la formación de arquitectos que sin querer tener licencia para redactar proyectos completos, si tendría una de verdaderos especialistas en instalaciones, estructuras, historia, crítica o arquitectura forense, por ejemplo.

Esto, evidentemente, haría necesario un nuevo modelo de PFC que debería seguir siendo garantista. En el caso del habilitante total, conociendo el percal seguro que nos llevaría a uno incluso peor que el actual, y visto que el panorama de las carreras va por los másteres, estas especializaciones nos tememos que supondrían un verdadero pastizal. No mola.

La segunda, mucho más operativa para nosotros, consistiría en sacar totalmente la habilitación de las ETSASs y dejarla en manos de una institución pública que se hiciese responsable del garante.
¿Ventajas? Muchas.
La necesidad del PFG desaparece, se abre la oportunidad de las especialidades e intensificaciones a medida y cada estudiante se hace plenamente responsable de su carrera y decisiones.

¿Que las universidades pueden seguir sacando los cuartos preparándote para el examen? Por supuesto, pero ya no sería necesario pasar por las especializaciones específicas. Sería una especie de oposición pero sin un trabajo de funcionario como resultado.

¿Desventajas? Una muy gorda. Podría aparecer la posibilidad de que otras profesiones quisieran hacer ese examen de habilitación sin haber pasado previamente por toda la carrera de arquitectura.

Pero eso ya lo hemos conseguido solucionar antes ¿verdad?

Sobre la relevancia de lo digital

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Foto “Cyborg: Progress” CC-by Pascal

¿Os habéis dado cuenta de que no hemos escrito “sobre la relevancia de lo digital en la arquitectura”?

El artículo al que nos in-citan nuestros queridos bRijUNi, esperando mi embestida de miura, me va a permitir, desplegar algunas ideas.

Y ojo; lejos de ser condescendiente o presuntuoso, voy a tratar de hablar no desde el conocimiento si no desde la comprensión y convicción.

No soy informático ni lo pretendo.

Pero estoy convencido de que el conocimiento de las herramientas de nuestro tiempo, y sobre todo de sus potenciales, si que me permite ser más arquitecto (para los de modulo nótese la omisión expresa del comparativo cualitativo mejor)

Creo que no tiene sentido seguir soltando aquí argumentos a favor. Tratamos de predicar con el ejemplo en nuestro trabajo, pero vamos a aplicar nuestras lógicas informacionales y vamos a usar como base y excusa el artículo de Verónica Sánchez para reafirmar nuestra posición. Es una actitud que no nos gusta, la de reafirmarnos en base a desmontar al otro, pero en esta ocasión nos han provocado y entendemos que Verónica Sánchez, la autora del texto, no verá en el texto ningún afán destructivo sino todo lo contrario. Contestando:

  • Un curso de Revit es un excelente plan de futuro. El trabajo, el poco que queda, está en países que están inmersos en un proceso muy trabajoso de implantación del BIM como método de producción y gestión de la documentación de obra. Saber Revit es manejar una de las tecnologías más extendidas en BIM y unido a ser arquitecto español da un valor altamente competitivo.
  • En la actualidad, la gran mayoría de las áreas de conocimiento están sometidas a una velocidad de innovación brutal. Todo lo aprendido queda obsoleto rápidamente.
    Sin embargo, y aquí me permito licencia, en la informática no. Los lenguajes de programación, mejor dicho sus desarrolladores, llevan años volcados en que el trabajo que se haya desarrollado una vez tenga la mayor durabilidad posible. Los lenguajes se renuevan, pero ¿hay dudas de que el que aprendíó hace años a manejar HTML podrá aprender a manejar HTML 5?
    Otra cosa es que en nuestro autocad 2010 no podamos abrir los archivos del 2014, pero eso es cuestión empresarial, no tecnológica…
  • ¿Saberes perecederos? Pocas áreas de conocimiento tendrán más desarrollo e inversión que la informática. Pongámonos en situación y comparemos nuestros ordenadores o teléfonos de hoy con los de hace 5 años. Hagamos lo mismo con nuestras casas.
  • Ojo. Sketchpad el tatarabuelo de autocad ya usaba bloques.
  • La creatividad es La Herramienta Fundamental, imprescindible para resolver cualquier cosa en la vida.
    Pero inferir de esa afirmación que la tecnología informática es prescindible… ¡uf!
  • El problema de los ingenieros es de/formación, pero no porque sean aplicadores de manuales, sino porque son ingenieros (hola amigos ingenieros, sabéis que, a pesar de todo, os sigo queriendo).
  • A nosotros nos prohibieron usar autocar en el primer curso de proyectos. No tuvimos asignatura de dibujo asistido y acabamos siendo totalmente autodidactas, pero la sutileza del lápiz es un mito romántico bastante flojo. Y lo dice uno que gasta rollos y rollos de vegetalina y que lleva años diciendo que “hay que echarle webs y entregar un concurso dibujado entero a lápiz…” Pero sigue siendo una simpleza romántica.
  • El CAD no es para proyectar. Crea monstruos. El CAD es para hacer planos o lo que antaño se llamaba lo que hace el delineante, o profesión perdida asaltada por hordas de hambrientos estudiantes de arquitectura.
  • El BIM es el dorado de los delineantes proyectistas de las promotoras playeras. Mala pata de crisis…
  • Las generalizaciones son odiosas. Un proyecto bonito no es necesariamente un buen proyecto.
    Pero lo contrario, tampoco.
  • ¿Degenerado? Esto… Si. En nuestra época, los fines de carrera que se exponían también eran los bonitos, pero el nivel de degeneración me parece insostenible, sobre todo cuando se producen fines de carrera de cosas que recorren la meseta castellana que han sido desarrollados por un equipo de más de 20 personas.
  • Infrautilizados creo que para lo que les pagan los están sobreexplotando. Pero es sólo mi opinión…
    Algunos casos. Seguimos demonizando. ¿Tenemos que abandonar la tecnología para seguir aprendiendo? Todavía tiemblo cuando veo a un alumno de arquitectura escribir la URL COMPLETA de una página web en la casilla de Google… El artículo de Enrique Dans de hace unos años era muy esperanzador. El de hace poco](http://www.enriquedans.com/2014/02/perdiendo-el-tren-mi-columna-en-expansion.html) es muy esclarecedor.
  • Desde el papel en blanco no se crea. Ni siquiera lo hacía el del fuck the contest. Es otro reduccionismo romántico.
  • Pensar la complejidad se puede hacer con herramientas digitales. Posiblemente incluso mejor que sin ellas.
  • ¿Optimización? Si vamos a hablar de solución óptima conseguida mediante procesos de creación analógica como es el dibujo, permítame que disienta. Sin máquinas, hoy en día, decir que una solución es la óptima es un acto de extrema soberbia. Pero claro, estamos hablando de arquitectos
  • Este oficio sólo tiene una forma de existir sin imagen y se llama…

Releyendo espero que no veáis acritud ni animadversión en el texto. Pero me entristece, tanto que llego a la incomprensión, al ver en compañeros jóvenes un rechazo a las herramientas tan feroz como el que vivimos en nuestra época al CAD por parte de profesores que en aquél entonces eran incluso mayores que nosotros ahora.

Sin una comprensión operativa de la tecnología estamos condenados.

Y no me refiero a saber manejar Revit. Hablo de comprensión, de saber qué y cuánto se le puede pedir a las máquinas. De entender por qué pasan una serie de cosas cuando trabajamos y poder aprovechar ese entendimiento para, como decía al principio ser más arquitectos. Esto es operatividad.

Alguno podrá usarla para hacer más cantidad de trabajo en el mismo tiempo y otros la usaremos para tener que gastar un poco menos de tiempo en hacer nuestro trabajo y así disponer de más para gastarlo en vivir lo realmente importante, que es lo que pasa, por ejemplo, cuando des-digitalizamos a las personas.