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Pérdidas irreparables…


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Como en todos los asuntos que nos atañen a los mortales, las cosas son perecederas. Una cita cuyo autor no recuerdo venía a decir que la tragedia de los creadores de obetos materiales es saber que la mayoría de esos objetos los sobrevivirán…

El hecho de que eso no se cumpliera, y el autor estuviera vivo para ver la desaparición de su obra, en muchos casos estaría hasta bien… En otros no.

Y podemos citar tres ejemplos concretos relacionados con nuestra profesión.

Quizás el que a nosotros más nos ha dolido, por lo que significó su visita en su momento, fue el caso del Pabellón de Zumthor para la Expo de Hannover del 2000. .

Un edificio de una complejidad tal que se hacía indigerible en el instante, pero que con el paso del tiempo se iba metiendo en tu organismo hablándote de muchísimas cosas.

Otro ejemplo de pérdida lamentable, aunque este muchos me lo discutirán, es el restaurante Belgo Zuid de F.O.A..

Tuve ocasión de visitarlo hace unos años, de forma rápida y casi colándome porque el local aún estaba cerrado, pero recuerdo, gracias a que aún era de día, la luz entrando por las agallas de esa cubierta y bañando los revestimientos de madera. En el marco de arriba, el solar tan estrecho que se ve en la imágen, es el hueco que ha dejado en la ciudad…

El último ejemplo que os vamos a contar, por suerte aún está en pie.

sanaa loz flowers

Fotografía por LozFlowers licencia by-sa.

La Serpentine Gallery de Londres, de SANAA.

No se si de la Serpentne habá algun documento, libro o revista en preparación. Del pabellón de Zumhor y del Belgo Zuid la documentación es muy escasa. Más allá del delicioso Swiss Sound Box cuya primera edición en alemán devoramos en la misma expo y el par de referencias del Belgo en el 2G de FOA y de su monográfico y recomendable Filogénesis pocos son los restos documentales accesibles al público que quedan de estos edificios tan brillantes.

A veces nos quejamos del exceso de publicaciones, de que ni nuestro bolsillo ni nuestro cerebro da abasto a tanto papel, pero en estos casos hecho de menos una mayor atención a la arquitectura, un mayor mimo al trabajo cuando este tiene verdadero interés.

En este sentido creo que la simbiosis será estupenda. Ls que estamos en la red podemos dedicarnos a ser red, a difundir el trabajo, a ser eco de las noticias con la viveza y la rapdez con las que estas se producen.

Las editoriales, y sobre todo las grandes, podrían seguir el ejemplo de las que hacen su labor como buenos archiveros. Documentando, mimando los legajos, ayudando a que todo esté en orden y se comprenda… Por desgracia de esas solo hay unas pocas...

La Serpentine es el primer edificio que vamos a poder visitar de SANAA y que esperamos contaros, junto al resto de nuestro viaje a Londres a través de nuestro twitter.

Materiales virtuales


video © IMA

El artículo de DesignBoom sobre la exposición de Orly Genger en el Imam, un artista que no conocía en un museo que con casi total seguridad no visitaré, me da pie a escribir un poco sobre la virtualidad de la materia.

El trabajo de Arne Quinze, sin fascinarme demasiado me parece igualmente interesante para hablar del tema.

Quizás sea simplista pero lo que me parece relevante de estos dos trabajos es la relación que plantean con la arquitectura en una componente cada vez más desplazada por lo digital (sigo diciendo que usar el termino virtual es de catetos, lo virtual es opuesto a lo real, es un futurible, lo digital sin embargo ya es).

Existen muchos ejemplos de arquitectura con la que podríamos desarrollar el tema, H&dM son los primeros que se nos vienen a la mente cuando hablamos de materialidad, aunque hay muchos otros. Pieles, texturas, perforaciones, relieves, han trabajado mucho y muy bien, pero siempre desde la distancia, siempre desde la producción mediada, desde lo que parece la arquitectura.

IGUALADA008
fotografía por arquitextonica

Miralles, en Igualada, por ejemplo trabaja de otra manera, trabaja con lo que provocan los materiales, con las sensaciones y la evocación, con el roce, con lo que hace sentir la arquitectura.

Sin embargo me refiero a trabajar con lo que pueden ser los materiales, y aquí si entramos a trabajar con la virtualidad, con lo que tiene potencia de ser pero aún está por descubrir.

Quinze apila, ensambla, cruza y pega hasta obtener lo que quiere. Liviandad, sutileza, contraposición de la ligereza de la madera con el tamaño de sus estructuras. Genger teje y apila, oscurece, reinventa la cuerda de escalada cambiando su configuración material, esculpiendo con ella.

Son dos trabajos con resultados muy distintos pero procesos que me parecen análogos. Manipular un material para conseguir otro.

El material de Quinze no son las piezas de madera es la esponja de madera que se genera con ella. El material de Genger no es la cuerda, es la masa de cuerda negra y densa que consigue al tejerla.

Cuando veo proyectos formalmente interesantes que no llegan ni a plantearse su materialidad me reafirmo en la idea de que lo digital no va reñido con lo virtual, si no todo lo contrario.

Creo que debemos ser capaces de aprovechar la potencia de trabajo de las herramientas digitales para desarrollar trabajos de mayor virtualidad, de mayor potencia de ser.

Una de las pocas arquitecturas contemporáneas que he podido experimentar en este sentido de trabajo fue el Pabellón de Zumthor para la Expo de Hannnover de 2000 (aquí nuestro artículo).

Debo confesar que la visita al pabellón fue bastante frustrante, en su momento no me enteré de nada. Sin embargo, el edificio, la caja de resonancia como la llamó Zumthor, fue saliendo de su virtualidad y produciendo efectos en mi durante mucho tiempo, tanto que creo que aún sigo digiriéndolo. Era un edificio tan complejo y tan denso que conseguía eliminar de sus componentes la percepción de la propia arquitectura para llegar a trascenderla.

Puede parecer un contrasentido, pero también este me parece un ejemplo de hipoarquitectura.